Todo el invierno sin pasar por el blog. Pero prácticamente sin pasar por la cocina tampoco. Mucho viaje, mucho deporte, muchísimo trabajo... así que nada de recetas nuevas. En caso de cocinar, a lo seguro, a lo conocido, a lo que echaba de menos. Pero he cocinado tan poco que el pinche se ha tenido que poner las pilas y encargarse él. Y no veáis lo bien que le ha venido que la mayoría de recetas estén aquí en el blog recogidas...
La primavera nos ha traído más ganas aún de no parar por casa, de no encender la cocina más que lo necesario. Pero poco a poco he ido reconciliándome con ella, preparando cosas que tenía pendientes, incluso haciendo algunas fotos. Pero el exceso de trabajo me quitaba las ganas de ponerme a editar recetas al llegar a casa... Y así han pasado los meses.
Así que vuelvo con una receta sencilla, rápida de preparar, ideal para estas fechas. ¿A quien no le gusta la ensalada César? Pues preparar la salsa en casa no cuesta nada. Son menos de 5 minutos. Y está buenísima. Mucho más sabrosa que cualquiera comprada. Y por supuesto, mucho más sana. Probadla, os chuparéis los dedos, os lo aseguro.
Y más fácil imposible: sólo hay que poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora y batir. La salsa se puede tener lista con antelación (ojo, que lleva huevo, no dejarla más de un día en la nevera) o preparar en el momento. Y está buenísima con los ingredientes tradicionales de la ensalada César o como aliño de la que más os guste. O para preparar unos sandwiches de pollo...
En casa la preparamos siempre igual: base de lechuga verde (nada de iceberg por favor, odio a quien inventó esa lechuga...), pollo ligeramente empanado (así empapa mejor la salsa), daditos de pan tostado y lascas de queso parmesano u otro muy curado. Se pueden añadir anchoas, pero a mi no me gustan.
La receta de la salsa la vi hace tiempo en el genial blog Mercado Calabajío y desde entonces la preparo a menudo, adaptada un poco a nuestros gustos. Le pongo mucho menos queso (aunque ya sabe muchísimo), menos ajo, sin anchoas...
Probadla y me contáis:















