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jueves, 27 de septiembre de 2012

Cerdo agridulce, receta china por una buena causa



   Hoy os traigo una receta con buena causa. Maite, del blog Hierbas y Especias, es una agitadora de conciencias. Y hace unos meses propuso publicar una receta con plátano o piña, para hacer llegar a todos los rincones que podamos un poco de conciencia acerca de los problemas que en los países pobres crea el cultivo de estas frutas. O más bien la falta de regulación en el mismo. 

   Yo puedo contarlo, pero ella lo hace mejor.  Si queréis saber por el descontrol de los gobiernos sobre estas frutas, la falta de normativas, la explotación de los trabajadores, el uso de pesticidas, etc. es un problema tan grande, tienes que leer su post. Aquí os dejo un trocito:

Los bananos son la fruta más popular del mundo. Mueve imperios económicos y se cultiva en los países donde hay mayor concentración de pobreza de todo el planeta. La pobreza no existe por falta de recursos naturales o por que la gente no desee trabajarlos. Existe porque no hay decencia, pero esto ya lo sabíamos, ¿verdad? 
   Cuando estuve escribiendo para el blog de Mumumío aprendí muchísimo sobre productos ecológicos, comercio justo... y uno de los problemas que descubrí es el que rodea el cultivo de la piña en muchos países latinoamericanos. Es un problema muy grande que afecta a miles de personas y que desde casa, como siempre, podemos hacer muy poquito. Yo me conformé con contarlo a mis conocidos, fijarme mucho en lo que compro en casa, intentar poner mi granito de arena, siempre a pequeña escala.


   Pero Maite tiene razón. Tengo un blog, tengo voz. Y aunque aún no me lo crea, sois muchos los que me leéis. Por el blog, por Facebook, en Twitter. Puedo hacer algo, y es que todos conozcáis este tema. Que visitéis Frutas Justas! (no, no venden fruta, echadle un ojo) y que si os interesa el tema, os informéis y también pongáis vuestro granito de arena. 

   Como mínimo, Maite nos propone unas sencillas pautas que todos podemos meditar y poner en práctica:

     · Consume local...compra más en fruterías y pequeños establecimientos evitando las grandes cadenas que están hundiendo los precios en origen.   

     · Cuando tu bolsillo te lo permita, compra productos de precio justo... si no puedes siempre, ayuda de vez en cuando con pequeñas compras.   

     · Piensa que ciertos productos bio no son ni mejores ni peores para tu salud pero sí lo son para quienes los trabajan.   

     · Si los gobiernos y organizaciones internacionales no miran por el bienestar de la personas, hazlo tú... no los condenes al olvido.   

     · Deseo una vida más justa y más sana, como la mía... ojalá algún día, todo el mundo tenga lo que yo tengo.... ni más ni menos.


   No quería dejar de participar y lanzar este mensaje. Pero después de todo el verano, llego yo a última hora, y encima con una receta que ella ha publicado muy parecida. Pero tras un par de intentos fallidos y un parón imaginativo impresionante, he corrido a hacer esta receta que tenía pendiente desde hace mucho.

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   En febrero del año pasado, coincidiendo con el año nuevo chino, decidí darme un capricho. Y me compré dos boles con palillos preciosos. Entonces corrí a la librería: necesitaba un libro de cocina china. Y encontré uno que me enamoró. Sus fotografías, sus paso a paso tan explicados, todas esas recetas con tan buena pinta... y además los ingredientes adaptados a lo que normalmente tenemos en casa. Iréis viendo más recetas por aquí porque tiene muchas buenísimas. 

   Esta receta de cerdo agridulce está espectacular. No puedo decir que mucho menos artificial que la del chino, no hay más que mirar la lista de ingredientes, pero sí mucho más rica. Además, he hecho trampa. En vez de lomo he utilizado solomillo de cerdo. Me daba la impresión de que el lomo se iba a resecar al freírlo y ha sido todo un acierto. Queda jugoso y con un sabor estupendo.


   No me enrollo mucho más. Solo deciros que hace mucho que el pinche no se pasaba la cena diciendo "pero que bueno te salido, pero es que está rico, rico..." Si confiáis en su criterio... tenéis que probarlo. La salsa está riquísima y la carne es de verdad, no como esas bolas de grasa y rebozado que en mucho chinos llaman cerdo agridulce.

jueves, 19 de julio de 2012

Rollitos vietnamitas


   No se si a vosotros os ha pasado que cuando empezaron a aparecer en todos los supermercados un montón de productos asiáticos hasta entonces difíciles de encontrar, os lanzasteis como locos a comprar obleas de arroz pensando en los maravillosos rollitos de primavera que ibais a hacer...

   A mi si. Y por aquel entonces os contaba en el blog tanto los éxitos como los fracasos... así que hay evidencias del desastre. Después de aquello, las maravillosas obleas de arroz quedaron en el fondo del armario... Alguna vez las utilicé para hacer rollitos de verduras al dente, cocidos al vapor. Muy ricos, pero nada que ver con los famosos rollitos vietnamitas ni con los de primavera, claro.

   Pero hace cosa de un año descubrí en el blog de Pepe Kitchen cómo hacer rollitos vietnamitas. De los de verdad. De los chiquititos, de los que se hinchan y se sirven con una hoja de menta... ¿No se os hace la boca agua? Desde luego la forma de prepararlos no tenía absolutamente nada que ver con cómo los había hecho yo: el truco, humedecer las obleas con yema de huevo. ¿A que nunca lo habríais imaginado?


   Éxito rotundo. Desde entonces, aunque no es un plato que prepare muy a menudo, sí que es una receta de esas que sabes que no falla. Con el relleno original, tal y como hace Pepe (que para algo su receta es de sus clases de cocina vietnamita, que tienen que ser una pasada) o con una variante más adaptada a los gustos de casa, como es el caso. O con lo que tengas por la nevera. Lo mismo con la salsa. Yo la hago con los ingredientes que siempre tengo en casa, algún día compraré la salsa de pescado para hacerla bien, pero con mi versión están muy buenos también. 

   Hacer los rollitos es un poco latoso y se mancha bastante, pero no es nada complicado y una vez le coges el truco es muy fácil y se hacen en un momento, me recuerda a cuando hago gyozas. Yo siempre hago pocos y luego pienso que podía haberme metido en faena de verdad... 

   Con los ingredientes de esta receta a mi me salen unos 10 rollitos, y eso que los lleno bastante. Las obleas se pueden comprar en cualquier tienda de productos asiáticos (o en grandes superficies), pueden ser redondas o cuadradas. 

martes, 17 de abril de 2012

Tosta de lacón con puré de patata y crujiente de pimentón


   Esta receta la tenía en mente desde hace mucho tiempo. Por una cosa o por otra no terminaba de ver el momento de prepararla, y cuando vinimos a Austria, al no poder encontrar lacón, quedó olvidada. Pero hace poco me acordé de ella y en la última escapada de mi pinche a casa le pedí que trajera un poco de lacón. La espera ha valido la pena, nos ha encantado. 

   Es un aperitivo un poco elaborado, pero muy fácil, además de barato. Una forma distinta de presentar el lacón a la gallega, que en casa solíamos hacer a veces: patatas cocidas en rodajas, lacón, y por encima un poco de pimentón y un hilo de aceite de oliva. Unos segundos de microondas para que se temple y a disfrutar.

   Pero la presentación de hoy merece mucho la pena. El crujiente de pimentón se lo vi preparar a Arguiñano hace años, aunque creo que lo utilizaba como picatostes para un puré. Entonces se me ocurrió la idea de este aperitivo, y aún no se porqué no lo he preparado antes. Con un poco de pulpo en vez de lacón tiene que estar buenísimo también.

   Pocas veces preparo puré de patata. Nunca ha sido santo de mi devoción. Pero este con aceite de oliva virgen extra está buenísimo. ¿De quien fue la idea de ponerle mantequilla al puré en vez de aceite? Con el saborcito del aceite está como para comerlo a cucharadas. Y tengo que confesar que aunque no he metido la cuchara, mientras esperaba a que se terminara de hornear el pan, sí que he metido el dedo más de una vez… 

martes, 10 de abril de 2012

Costillas de cerdo a la soja y miel:


   En mi casa las costillas de toda la vida se hacen de la forma más rápida y fácil. Al horno fuerte, en menos de media hora la cena lista. Si acaso, adobadas un rato antes. A mi me encantan así, pero a mi pinche eso de rebañar los huesos no le gusta nada. Le gustan muy hechas, que la carne se separe sola del hueso, como en los restaurantes americanos. Y con ese saborcito a barbacoa...

   A mi es verdad que así me gustan mucho también, pero no quería esta vez tirar de salsas industriales, y además me apetecía un toque distinto...
   
   Navegando en busca de inspiración surgió esta forma de prepararlas. Los tiempos y la idea, de Carlos Dube, Mercado Calabajío. La salsita de soja y miel de las chicas de Gastromaniac. Y no me equivoqué con la elección. Riquísimas, tiernas y jugosas, con un exterior un poquito dulce pero nada empalagoso, toda una delicia. 
   
   Para acompañar, unas patatas panadera al horno. El truco es cortarlas muy finitas para que se hagan a la vez que se doran las costillas. Con un poco de cebolla y hierbas aromáticas al gusto, están riquísimas, y mucho más sanas que fritas en aceite.

viernes, 10 de febrero de 2012

Noodles salteados con carne de cerdo y col china


... o mi particular receta de hormigas subiendo al árbol. 

   Aunque en la foto no parezca nada del otro mundo, no os dejéis engañar. Este plato es fácil y riquísimo. De echo no pensaba publicarlo, por poco fotogénico. Pero tras el primer bocado, me levanté corriendo a por la cámara. ¡Los platos poco fotogénicos también merecen su momento de gloria!

   Mi historia con este plato es larga... Hace más de un año estaba preparando Gyozas y por alguna razón me sobró masa o me faltaban obleas... así que hice tan solo la mitad y guardé el resto del relleno en la nevera. Al día siguiente, pensando en cómo aprovecharlo, recordé esta receta de hormigas trepadoras de Marta en Directo al Paladar. Un par de ingredientes más, remix... y un plato de esos que te acuerdas tiempo después de lo bueno que estaba.

   El plato chino "hormigas subiendo al árbol" recibe ese nombre porque al coger los fideos, la salsa se queda pegada como si fueran hormiguitas trepando por ellos. Las variantes son muchísimas, aunque en la versión occidental (la de los restaurantes chinos que solemos encontrar aquí) suele servirse con una salsa caldosa y fideos vermichelli deshidratados. (No os perdáis la receta de Maduixa, ¡qué pinta tiene!)

   En mi libro de comida china sugiere una versión muy sencilla, parecida a como lo preparo yo, pero con poco más que carne picada en los ingredientes, así que he querido seguir más o menos fiel a mi receta, a la que, se acerque más o menos a la receta original, llamamos en casa "hormigas subiendo al árbol".

   Se prepara en un momento, está riquísimo... ¿qué más queremos? Este tipo de salteados los preparamos muy a menudo. Ayer sin ir más lejos, con la pasta que sobró de esta receta, preparamos un salteado con brócoli al vapor, carne de cerdo picada, tomatitos cherry, queso feta y cebolleta. Riquísimo también... Y otra cosa buena es que se puede preparar con la pasta oriental que más os guste: noodles de huevo, tallarines de arroz, fideos vermiccelli, fideos chinos rizados... y ¡todas ellas se cuecen rapidísimo!

lunes, 21 de noviembre de 2011

Gyozas japonesas


   Me encanta la cocina japonesa. El sushi me vuelve loca, y suelo prepararlo en casa bastante a menudo. Pero la cocina japonesa es mucho más, y aunque no soy ninguna experta, voy aprendiendo poco algunos platos. Como estas gyozas, que no son nada complicadas de hacer pero quedan riquísimas.

   Las gyozas son empanadillas japonesas. La masa es de arroz y se cocinan primero al vapor y después a la plancha, para que queden jugosas pero crujientitas por debajo. Si no las habéis probado nunca ya estáis tardando, en casa son uno de nuestro platos preferidos.

   La masa es el único ingrediente algo más difícil de encontrar. No siempre está en todas las tiendas de productos asiáticos, ya que no es la misma que los dumplings chinos, aunque sí parecida. Tienen que ser obleas japonesas para que queden bien. Si es una tienda que tengan productos de todo el mundo o productos japoneses, las encontraréis seguro en los congelados. Cada paquete trae 24 obleas, que da para la cantidad que indico en la receta. Se pueden hacer de más y congelar sin problema una vez rellenas.

   Este y otros platos de cocina japonesa los aprendí con los cursos de Gastromaniac, que fueron también quienes me enseñaron a hacer sushi, en mi primer Tapas&Blogs. Os recomiendo sus cursos, son divertidos, se aprende mucho, y ellas son un encanto. Además, el día que yo fui al curso de cocina japonesa estaban grabando un programa de televisión, Nube de tags. Yo no quise hablar, pero sí que salgo en el vídeo, que podéis ver aquí. Creo que quedó muy bien y Rocío y Rocio, las chicas de Gastromaniac salen estupendas. 

   Pero además, con estas gyozas, llega ¡mi primer vídeo-receta! No he grabado toda la receta, tan sólo la parte de doblar las gyozas que es la que tal vez necesite más explicación. Pero quien sabe, a lo mejor que le cojo el gusto y pronto me tenéis haciendo videorecetas... Os dejo con la receta, el vídeo y las fotos, ya me daréis vuestra opinión. 

martes, 13 de septiembre de 2011

Solomillo de cerdo a la naranja


   Esta receta de solomillo de cerdo a la naranja tenía ganas de hacerla desde hace tiempo, pero como tantas otras, se fue quedando en el tintero hasta ahora que la he rescatado. Y nos ha gustado tanto que pronto repetiremos.

   No tiene un sabor fuerte a naranja, más bien es un toque dulce, que con la cebolla y la carne de cerdo va fenomenal. Me ha gustado mucho para dejarla lista o llevar al trabajo, ya que al tener salsita se recalienta bien.

   Además, es una salsa ligera que no lleva más que la cebolla, el zumo de naranja y vino blanco, con lo que es estupenda para todos: no todas las salsas tienen que llevar natas o cremas para estar ricas. Aunque si nos gusta más espesa podríamos engordarla con un poco de Maizena, la verdad es que no le hace falta.

martes, 9 de agosto de 2011

Chimichurri y salsa ligera de pimientos de piquillo: Carne Villa María



   Hoy os traigo un post un poco largo, pero lleno lleno de cosas ricas. Así que preparad la paciencia, y el babero. O bajad hasta el final para encontrar la receta del chimichurri y la salsa ligera de pimientos de piquillo. ¡Pero os perderéis algunas cosas ricas!

   Tal y como os conté hace tiempo, mi versión de la Sopa fría de yogurt y melón fue una de las recetas elegidas en el concurso organizado por Lazy Blog para aparecer en su libro, que se publicará a finales de año. Eso ya me hizo muchísima ilusión, pero es que además fui una de las ganadoras de un fantástico lote de carne de uno de los patrocinadores, Carne Villa María.

   Encantadores, se pusieron en contacto conmigo y me mandaron el paquete cuando me venía mejor, en transporte en frío hasta casa (a Bilbao, aprovechando las vacaciones). Confieso que a pesar de colaborar con Mumumío, al vivir tan lejos, en Viena, nunca había comprado carne on-line, aunque tras leer tanto y tan bueno, tenía mucha confianza en este tipo de productos.


   Pero ciertamente, no esperaba una carne tan tan buena. Pero vamos por partes: dentro del paquete había dos preciosas cajas llenas de sorpresas con una pinta deliciosa: chuletón de buey, entraña de ternera, presa ibérica, secreto ibérico, chistorra, chorizos criollos, chuletillas de cordero y bacalao. Y una nota para mí, que me hizo mucha ilusión (¡gracias Cristina!).

lunes, 25 de abril de 2011

Solomillo Wellington o Solomillo envuelto en hojaldre


   Esta receta es todo un clásico. Es fácil, queda muy rico, y con una presentación fantástica, digna de una mesa de domingo. Dentro del hojaldre se puede poner lo que más te guste, pero a mi me gusta ponerle un poco de un buen paté y cebolla muy pochada. La combinación del paté caliente con el solomillo es espectacular.

   El solomillo se coloca prácticamente crudo dentro del hojaldre, y se hace en el horno, con lo que el interior queda rosado, estupendo. Mi pinche en un poco maniático con el cerdo poco cocinado, así que lo dejé algunos minutos más en el horno, pero se puede hacer algo menos que lo que veis en las fotos. Aún así, estaba tierno y espectacular... 

   Parece ser que esta forma de cocinar el solomillo (normalmente de ternera o buey) ya era típico en Francia, pero el duque de Wellington, famoso por ganar a Napoleón en la batalla de Waterloo, era un gran amante de este plato, que convirtió en plato principal de sus recepciones. Con ello contribuyó a darlo a conocer en Gran Bretaña y acabó por recibir el nombre de Solomillo Wellington. 

   En cualquier caso, con nombre más o menos rimbombante, es un plato de los que hay que probar y anotar para cuando tengamos invitados. A parte de lo satisfechos que quedarán (nunca falla), la cara que puedan poner cuando les sirvas el solomillo Wellington será para recordar...

Ingredientes:
   - 1 solomillo de cerdo
   - 1 plancha de hojaldre
   - 1 cebolla grande
   - 1 lata de un buen paté
   - Sal, aceite de oliva, pimienta
   - 1 huevo

Preparación:
   Salpimentamos el solomillo y calentamos una sartén con una gotita de aceite. Cuando esté bien caliente, doramos el solomillo por todas sus caras. No tiene que cocinarse por dentro, tan sólo sellarse, unos segundos por cada lado, dorarse ligeramente, para que los jugos queden dentro. Lo retiramos en un plato y dejamos que se enfríe.

   Aparte, en una sartén o cazo, pochamos la cebolla a fuego muy suave, con un chorro de aceite y una pizca de sal. La hacemos a fuego lento durante unos 20 minutos, hasta que esté muy blandita, casi caramelizada. Dejamos enfríar.

   Es importante que el relleno esté frío para que podamos manipular el hojaldre. Si no, con el calor se ablandará y se romperá. Por tanto, cuando esté todo frío, pasamos a montar los ingredientes. 

   Precalentamos el horno a 190º. Extendemos la lámina de hojaldre, y la cortamos un poco más larga que nuestro solomillo, dejando margen para que cierre por los lados. Reservamos también unas tiritas para decorar.

   En el centro del hojaldre colocamos un poco de paté, como unos 3-4mm de grosor, ocupando lo mismo que el solomillo. Sobre él, extendemos la cebolla, y terminamos poniendo el solomillo sobre ésta. Como la pieza que he utilizado yo no estaba entera y se estrechaba hacia el final, la he cortado y puesto en el otro sentido para que quede más igualado.


   Doblamos los extremos del hojaldre para cerrar el tubo por el principio y el final, y a continuación plegamos el hojaldre de un lado cubriendo el solomillo, cerrando bien los extremos. Repetimos con el otro lado del hojaldre y lo colocamos sobre una fuente de horno, con la junta hacia abajo (ahora la cebolla y el paté nos quedarán arriba). 

   Decoramos como más nos guste con las tiritas de hojaldre que habíamos reservado y pintamos todo con huevo batido. 

   Metemos al horno y cocinamos durante unos 18-22 minutos, según nos guste más o menos hecho. 

   Una vez hecho, lo sacamos a una fuente y lo dejamos reposar unos minutos antes de servir. Así tal cual está estupendo, pero se puede acompañar de un poco de mostaza o una salsa o mermelada de frutos rojos. 


   
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