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martes, 16 de junio de 2015

Guisantes con jamón. Caldosos, a mi manera



   Aunque cada vez aprieta más el sol y no van apeteciendo tanto los platos de cuchara, en casa no apartamos los guisos en todo el año. Normal, ya que en Bilbao se puede vivir en un otoño perpetuo o primavera permanente, según el optimismo con que se mire, y aquí en Austria parecido... 

    Así que yo sigo con los platos tradicionales. Al menos en mi casa, los guisantes con jamón son un de esos platos de toda la vida, de los que alegran al volver a casa o al abrir el tupper al medio día. 

   ¿Sabíais que los guisantes son una legumbre, y no una verdura como mucha gente piensa? Son verdes, se consumen en fresco, se añaden a otros platos como si fuera una verdura más... pero en realidad son una legumbre. Es importante tenerlo en cuenta, tanto para no comerlos pensando que nos van a aportar las mismas calorías que si comieramos un plato de brócoli (como toda legumbre contienen una buena cantidad de hidratos) y también a la hora de planear un meú equilibrado: es importante comer legumbre a menudo, pero no sólo existen los garbanzos y las lentejas, ¡hay que acordarse también de los guisantes! 

   Mucha gente sólo prepara los guisantes como guarnición, o como ingrediente de otro plato. Pero la verdad es que como primero o plato único están buenísimos. En cada casa, una manera de prepararlos. A nosotros nos gustan caldosos, al pinche más secos. Os cuento cómo los preparo yo, y al final os doy una sugerencia si los preferís sin caldo.


   Como normalmente es un plato que llevamos de tupper a la oficina, le suelo poner el huevo cocido. Pero si son para comer en casa podéis sustituirlo por un huevo escalfado, a mi me gusta mucho más. 

   Una última sugerencia: Ahora que están de temporada los guisantes frescos, no dejéis la ocasión de prepararlos. Para hacer una gran cantidad es cierto que salen caros, pero como guarnición o para darse un capricho, están deliciososos. Nada que ver con los guisantes congelados...

martes, 5 de mayo de 2015

Gazpacho


   Una de las cosas que me he dado cuenta a la hora de preparar los cursos de cocina es de que hay un montón de recetas que preparamos muy a menudo en casa pero no tengo publicadas. Una de ellas, el gazpacho. Ahora que comienza a hacer bueno, y la temporada de tomates ya está aquí, no dejo escapar la oportunidad y ya lo he preparado un par de veces esta primavera. 

   He de reconocer que me gusta más el salmorejo que el gazpacho y por tanto lo hago más a manudo. Pero el gazpacho nos encanta también. Tan fresquito en verano, tenerlo en la nevera listo para tomar es un vicio. 

   Antes, tanto como para el gazpacho como para el salmorejo, pelaba los tomates escaldandolos en agua. Pero es un proceso que me da mucha pereza y además se mancha más. Ahora utilizo otra técnica, que me encanta: Los trituro directamente sin pelar, mejor si es en una batidora de vaso. Y luego lo paso por un colador con la malla algo gruesa. También vale un chino o un pasapurés. Además de ser mucho más rápido y cómodo, la crema queda finísima, es un gustazo para comerla con cuchara o beberla. 

   Otro truco que utilizo a menudo, si quiero tomar el gazpacho en el momento o enseguida, es añadir hielo en vez de agua. Con la batidora se tritura perfectamente con el resto del gazpacho, y si quedara algún trocito, se derrite en un momento. 

   Y poco más que decir sobre el gazpacho. Que no merece la pena comprar gazpacho de bric. Que no cuesta nada hacerlo, es barato (si los tomates están bien de precio), mucho más sano... Y bueno, que yo también pico y compro un bric de vez en cuando... que se que es muy práctico. Pero siempre que puedo casero. Dura un par de días en la nevera sin problemas. Ya no tenéis escusa.

miércoles, 29 de abril de 2015

Mermelada de tomate


   En casa no somos muy de mermeladas. Si por mermelada nos referimos a las tradicionales que se toman en tostadas en todas las casas: melocotón, fresa, ciruela... 

   Lo que si nos gustan son las mermeladas extrañas, por ejemplo de verduras, para acompañar normalmente a una tabla de quesos, o carne de pato... las probamos todas: calabaza, higos, berenjena... y si llevan algún extra, como mostaza, aún mejor. Pero la verdad es que cada bote nos dura meses abierto, comemos muy poquito. 

   Pero con la mermelada de tomate es otra cosa. Nos encanta. Siempre que vamos a España nos traemos unos botes, ya que aquí no la encontramos. Nos encanta para desayunar con una tostada de semillas y queso crema. 

   Así que ahora que los tomates empiezan a saber poco a poco a lo que deberían saber, y los precios van bajando (y aprovechando que nos hemos quedado sin reservas de mermelada...), no hay mejor escusa para hacerla en casa. A mi me gusta con menos azúcar que la proporción habitual en las mermeladas clásicas. Aquí indico un tercio del peso del tomate, pero podríamos incluso ponerle menos cantidad. O más, ¡depende del gusto de vuestra casa! Probadlo y me contáis. 

   Esta mermelada está buenísima para acompañar a cualquier tipo de queso, como el crema de untar, o unas tostas de queso de cabra ligeramente derretidas en el horno. Para chuparse los dedos...


martes, 21 de abril de 2015

Trinxat de col y patata. Receta catalana


   Hoy vengo con un plato muy poco veraniego, pero que he descubierto hace poco y nos ha encantado. 

   Hace mucho tiempo que tenía en la lista de pendientes preparar colcannon, un plato de origen irlandes a base de patata y col. Así que cuando la semana pasada recibí con la cesta de verduras una preciosa col verde rizada, me puse a rebuscar la receta. Y cuando la leí más a fondo me recordó a algo... yo había visto algo similar a El Comidista no hacía mucho... y efectivamente. Así es como encontré el trinxat. Una forma catalana de preparar la col que nos ha encantado. 

   Buscando y rebuscando, he descubierto que no soy la única en ver las similitudes entre el colcannon y el trinxat, mirad si no que rico plato prepararon en Mercado Calabajío... tengo que probarlo también. 

    Mi trinxat es un poco adaptado respecto a la elaboración tradicional. Tiene menos patata que lo que debería, por eso de bajar un poco la cantidad de hidratos. Y lo preparé con col verde rizada, pero se puede hacer con cualquier col. 

miércoles, 15 de abril de 2015

Champis picantes al ajillo


   Hay platos sencillísimos, rápidos, baratos y que pocas veces se preparan en casa. Por falta de costumbre, porque lo típico es comerlos por ahí, por pereza, por no tener la receta correcta...

   Este además es un entrante que me llena de recuerdos y eleva el nivel de morriña a 100. Ayer me acordaba de la última vez que lo comí, en Getxo, estas navidades. Patri recién llegada de Shangai, después de un año. Yo recién aterrizada de Austria... nos pasamos todas las navidades comiendo todos los pintxos que se nos pusieron por delante. Creo que no hubo día sin pintxo... El día de los champis no teníamos ni hambre. Pero fuimos a por un vino, el camarero estaba terminando de montar unos sobre la plancha... y los champis se vinieron con nosotras a la mesa. Una vez allí los repartimos entre todos los que estábamos... no es que sea un pintxo que llene o que sea para compartir... pero que más daba, si aquello era sólo gula.

   Gula y ganas de estar juntas, de charlas y más charlas, de abrazos, menos de los que nos debíamos, de paseos junto al mar, de no parar de reir... os echo de menos chicas. ¡Pero que poquito queda ya para la siguiente ronda de pintxos!

   Y de mientras, me los preparo yo en casa. Nadie me mima más que yo misma, jejeje...

   Después de haber probado varias recetas para la salsa de ajos y guindilla para los champis (nada de champiñones, estos son champis), hace tiempo que me quedé con esta. A veces sale más más blanquita, a veces más colorada, depende del tomate que use, pero siempre igual de rica. Con ese punto (o más que punto) picante que tan bien pega con los champis...

   El truco, hacerlos despacito y a la plancha. Primero boca abajo, luego boca arriba, que suelten el juguillo... Los champiñones, lo más frescos posibles, grandotes. Los que veis en la foto son marrones, pero por supuesto lo normal es usar los blancos de toda la vida. 

miércoles, 1 de abril de 2015

Pollo al chilindrón


   Tal y como os contaba en las últimas entradas, la última aventurilla en la que me he embarcado son unos cursos de cocina española aquí en Linz. Muchos quebraderos de cabeza, buscar recetas típicas de distintas regiones, que se puedan preparar con ingredientes que se encuentren aquí a buen precio, que vayan a gustar a todo el mundo... 

   Mucho buscar, rebuscar, investigar, probar... rescatar recetas de toda la vida, como las patatas a la importancia, o probar recetas nuevas que nunca había preparado, como este plato que os traigo hoy: el pollo al chilindrón.

   A la hora de preparar las recetas, muchas veces he tirado de libros de cocina, de pedir recetas y opiniones a conocidos... pero también, por supuesto, de blogs de cocina. Uno de los que nunca fallan a la hora de buscar recetas impecables, tanto modernas como sobretodo tradicionales es Mercado Calabajío. Me habréis leído otras veces opiniones sobre él. y es que Carlos me vuelve loca con todas sus recetas, Sus paso a paso, sus fotos, los platos que se salen de la pantalla... y sobre todo, que nunca fallan. 

   Así que esta receta de Pollo al chilindrón viene adaptada de la de Mercado Calabajío. Mi salsa es más espesa. ¡Ay! que salsa, no se puede dejar de mojar pan... He utilizado menos jamón, que aquí en Austria es producto de lujo, y los pimientos son piquillos. 

   A la hora de elegir el pollo, a mi gusta usar contramuslos. Quedan muy jugosos, se quita bien la piel, y siempre tienen una buena tajada para comer. Por supuesto, se puede hacer la receta con un pollo entero troceado, con muslos enteros... No es conveniente hacerlo con pechuga de pollo, aunque sería más fácil de comer, pero ni tendría tanto sabor ni quedaría tan jugoso. Los contramuslos dan más trabajo pero merece muchísimo la pena. 

   Una receta que no podeís perderos. Aunque yo no lo había preparado nunca, es un plato que había probado varias veces y que estaba deseando aprender a cocinar. Y desde luego a mi casa ha venido para quedarse: sabor intenso, de chuparse los dedos, de toda la vida, con ingredientes sencillos pero aromas que inundan toda la cocina... ¿no os apetece un platito?

martes, 24 de marzo de 2015

Calabaza asada con salsa de yogurt y Zaatar


   La calabaza me vuelve loca. Esto no es novedad. Preparada de cualquier manera: Guisada, en crema, en pastel, en lasaña, simplemente a la plancha. Pero es que este invierno he descubierto una mezcla de especias que me encanta... ¡y que es el complemento perfecto para la calabaza! Podría tomarme toneladas de calabaza asada, con un poco de salsa de yogurt con zaatar por encima... 

   El zaatar, o zataar, zaa´tar..., que yo no conocía hasta empezar a verlo en algunos blogs, es una mezcla de especias típica de oriente medio: sésamo, cilantro, sumac, comino, tomillo limón... un poco dulce, con un toque fresco, y sabor a semillas por el sésamo. Simplemente me encanta.

   Combina perfectamente con verduras dulzonas como la calabaza, el boniato o la coliflor, o con carnes suaves como el pollo o el pescado. Y con los lácteos: perfecta para hacer una salsa con yogurt o queso crema, o para espolvorear sobre un poco de queso de sabor más fuerte. No se dónde se podrá conseguir en España, yo aquí en Austria la he encontrado con las mezclas internacionales de especias en el supermercado. 

   Así que la receta de hoy no es ni receta, es tán solo una idea de preparar una cena rápida y muy ligera. Toda variación es bienvenida. Os cuento cómo está preparado el plato de las fotos, y más abajo os propongo algunas modificaciones.


martes, 2 de diciembre de 2014

Crema especiada de boniato



   Ya es casi invierno, por aquí hace frío... y a mi lo que me más me apetecen son sopas y purés bien calentitos. Y si además vienen cargaditos de especias y aromas como esta crema de boniato con especias, aún más. 

   Si me seguís por Facebook o Twitter, igual os enterasteis de que hace unas semanas, tras una visita al dentista, tuve que estar a dieta blanda una semana. Así que aproveché para algunas pruebas en la cocina, y para repetir alguna que otra receta que tenía sin publicar o hacía mucho que no preparaba. La verdad es que no me importó demasiado, ya que me encantan las cremas y purés, y llevaba mucho tiempo sin dedicarme a ellos.

   Además, tal y como os conté en el post de la crema de brócoli y Gorgonzola, desde que recibimos una cesta semanal de verduras en casa, estoy descubriendo unas cuantas verduras y raíces nuevas que no había usado nunca. Es el caso de los boniatos o batatas, o patatas dulces como les llaman aquí, que había visto alguna vez pero nunca había probado. 

   Así que cuando en mi cesta me encontré unos cuantos boniatos, empecé a idear qué hacer con ellos. Fue mi compañera de trabajo quien me recomendó probar este puré con boniato y especias. Y como imagináis, no tardé en hacerlo en casa. El resultado nos gustó mucho Es un plato contundente, rico en hidratos, por lo tanto lo prepararemos menos que otras cremas de verduras más ligeras. Pero es estupendo para los días fríos y la larga temporada de esquí y nieve que tenemos por delante. En cualquier caso, como llena bastante, resulta estupendo para tomar tan sólo un cuenco pequeño de primer plato para entrar en calor. 

martes, 25 de noviembre de 2014

Lentejas guisadas con calabaza


   En mi casa siempre se han comido las lentejas con chorizo. O sin él, si queremos un plato más ligero, pero con sabor a pimentón, con su patata, puerro... Hace un par de inviernos descubrí otra forma de hacerlas muy distinta, con limón y especias. Desde entonces las preparo así de vez en cuando también. 

   Pero había oído a mi amiga Laura hablar de las lentejas con calabaza, que es como se preparan en su casa, y tenía muchas ganas de probarlas. Así que finalmente el otro día le pedí la receta. Y como suelo hacer, acabé preparándolas de una forma diferente a como me dijo ella. Así soy yo... Ella tritura todas las verduras juntas, salvo las lentejas, y aunque tiene que estar buenísimo, me parecía más aburrido. A mi me apeteció encontrarme los trocitos de calabaza (que le vamos a hacer si soy una adicta a la calabaza). Además me parece más vistoso así, con los trozos naranjas. 

   Tuvimos la duda de si la calabaza sería demasiado dulce, pero la verdad es que para mi gusto estaba estupenda. Las lentejas tienen ese sabor que combina tan bien con chorizo y panceta como con curry o especias, y con la calabaza no ha sido distinto. Me ha encantado el contraste. Ya tenemos otra receta de lentejas. 

   En este caso las he preparado bastante secas, pero si os gustan más caldosas, tan sólo hay que ir ajustando las cantidades de agua durante la cocción. Un poco más de agua, un hervor, y listo. Los tiempos de cocción también son variables. A mi me gusta la calabaza muy entera, casi crujiente, pero que ceda al morder. Si os gusta más deshecha, acortad la primera cocción y alargad la segunda (ver receta): las lentejas necesitarán en total unos 40 minutos, aunque depende mucho del tipo de lenteja. 

   Espero que os guste esta manera distinta de prepararlas: ligera, fácil, vegetariana, y un buen plato de cuchara para el frío que, al menos a Austria, ya ha llegado. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Crema de brócoli y Gorgonzola


   Tras meses sin publicar en el blog, vuelvo, por ahora, cargada de energías e ideas. Ganas de retomarlo, de darle un merecido lavado de cara, de meterme de lleno en nuevas aventuras gastronómicas, de reconciliarme con la cocina... ¡Espero que me duren estas renovadas energías! 

   De momento vuelvo con uno de los descubrimientos que he hecho en los pocos experimentos gastronómicos de los últimos meses. Un puré de brócoli y Gorgonzola que tiene robado mi corazón. 

   Hace unos meses que recibimos cada dos semanas una cesta de frutas y verduras ecológicas en casa. A parte de la calidad de los productos, me gusta mucho porque me anima a preparar las verduras que tengo en casa, aunque tenga pocas ganas de cocinar, y porque estoy descubriendo un montón de verduras que en Austria se consumen mucho pero yo no sabía hasta ahora qué hacer con ellas. Sobre todo, todo tipo de raíces y nabos, como colinabos, apionabos, rábanos, boniatos, etc. En este caso era un brócoli el que esperaba en la nevera para ser cocinado. Ninguna novedad, brócoli, lo normal es que hubiera terminado cocido al vapor, con un refrito por encima y listo para acompañar a un poco de pollo, por ejemplo. 

   Pero una idea empezó a rondarme por la cabeza, hasta convertirse en una cabezonería: quería hacerme una crema de brócoli y Gorgonzola. Como últimamente no las tengo yo todas conmigo a la hora mis experimentos, decidí investigar un poco a ver si a alguien ya se le había ocurrido, o era yo la primera loca que echaba a perder un precioso brócoli por mezclarlo con lo que no debía... y nada más lejos de la realidad. 

   Parece ser que es un plato típico en Inglaterra, aunque allí se prepara normalmente con "Blue Stillton", su queso azul por excelencia. Así que no podía salir malo... ya estaba salivando antes de empezar a prepararlo, y el resultado no me defraudó para nada. Todo lo contrario, se ha convertido en una de mis cremas favoritas... 

   Esta crema se puede preparar con el queso azul que más os guste, pero a mi me parece que el punto no muy fuerte, aromático y dulzón del queso Gorgonzola le va perfectamente. Y la receta no puede ser más fácil. 

martes, 10 de diciembre de 2013

Crema de col y champiñones



   Hace unas semanas me preparé una sopa de champiñones, que hacía muchísimo tiempo que no preparaba. La verdad es que me encanta su sabor, pero la textura no me termina de convencer, siempre me parece que debería ser más cremosa. Pensé que la próxima vez iba a probar añadiendo algo de calabacín, para espesarla sin aportar mucho sabor. Y la idea quedó por ahí en el subconsciente. 

   Por otro lado, la semana pasada tenía unos restos de col. Cocida y rehogada con unos ajos. Me gusta mucho para acompañar a la carne. 

   Y en un ataque de locura, unido a que hacía frío y tenía hambre y ganas de utilizar restos que andaban dando vueltas por la nevera... decidí mezclarlo todo. Rico. Rico. Muy rico. 

   Un hilo de aceite de sésamo para un regusto a frutos secos, que se podría sustituir por unas almendras tostadas. Un toque picante, casi que no se note, para que la sopa caliente con más intensidad. Para repetir. Para calentar por dentro y por fuera: una textura cremosa estupenda, un sabor intenso y delicioso. Me enamoró.

   Puede resultar un poco raro cocer la col para hacer esta crema, pero merece la pena por el sabor que le da. En mi caso, reservaré un poquito cada vez que la prepare para otras cosas, que es a menudo. Porque esta crema de champiñones y col ha llegado a mi casa para quedarse... 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Calabaza a la plancha con gorgonzola y nueces


   Calabaza, queso azul, cebolla... parece mentira que ingredientes tan sencillos puedan dar como resultado un entrante tan rico. En casa lo preparamos a menudo, porque está buenísimo, es sencillo... nos encanta. 

   Por eso cuando vi la iniciativa El Puchero de Helena, #RecetasSolidariasParaNavidad me acordé de este plato, que aún no tenía publicado en el blog. El proyecto trata de reunir, entre todos los blogueros que participemos, recetas para dar ideas a toda la gente que estas fiestas no va poder permitirse lujos extra. 

   Cada vez más gente se encuentra en esta situación. Por eso entre todos, podemos aportar ideas económicas pero resultonas, para que no sea necesario que la mesa rebose de marisco para que esté vestida de fiesta. Cada vez me apetecen menos los derroches, el tener que gastar un montón de dinero en una fecha concreta porque así lo diga la sociedad... al final se nos olvida el transfondo, lo importante... 

   De hecho éste fue uno de los aperitivos de Nochevieja el año pasado. El pinche y yo nos encargamos de la cena, y buscábamos preparar algo rico y sorprendente, pero fácil para no estar toda la tarde liados en la cocina, y económico. El plato fuerte fue un solomillo Wellington, y de postre mousse de turrón. Y fue un éxito. Y por la mañana estuvimos paseando y tomando el aperitivo por Granada, comimos en familia, echamos siesta, jugamos a juegos de mesa... ¿no deberían ser así las fiestas, sin gastar un montón de dinero y sin pasar horas y horas en la cocina? Podéis encontrar otras sugerencias para las Navidades aquí. Veréis que todas son recetas sencillas, económicas y bastante rápidas de preparar, vamos, como cocinamos en este rinconcito. 

   Me enrollo como las persianas. Con lo fácil y sencilla que es la receta y lo mucho que escribo... 

   Vamos al grano: La calabaza a la plancha me encanta. La preparo siempre que puedo: como guarnición, así en forma de aperitivo, hasta en ensalada (tengo pendiente publicarlo). La cebollita bien caramelizada le aporta el toque dulce, el gorgonzola redondea el sabor intenso del plato. Rico y bien fácil. 

   Puede dejarse un ratito antes preparado y calentar un poco el en horno, para no tener que estar cocinando hasta último momento. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Tortilla de bacalao con cebolla y pimiento caramelizados

 

   La de hoy es una receta que no es ni receta. Una tortilla sencilla. Cuatro ingredientes. Pero está tan rica que quería enseñaros como hago yo la tortilla de bacalao. 

   Como siempre en las tortillas, está la pelea: ¿muy hecha o poco hecha? ¿Cual es su punto justo? Perdón pero aquí no voy a ceder: una tortilla de bacalao como está rica es así, jugosa, casi líquida, que se deshaga... ahora que si el pinche quiere pasar la suya otra vez por la sartén porque así no le gusta, allá él. Aquí hemos venido a disfrutar de la comida, así que como siempre, para gustos los colores, y cada cual tiene que hacer la tortilla como más le guste, para disfrutarla. 

   Al toque clásico de la tortilla de bacalao tan típica de mi tierra he querido darle un toque especial con la cebolla y el pimiento rojo caramelizados. Eso, un buen bacalao, unos buenos huevos... y una cena rica, y además ligera. ¿Quien se apunta? 

martes, 3 de septiembre de 2013

Pisto de calabaza y rebozuelos


   Ya os he contado alguna vez que en Austria se respeta mucho el que los productos sean de temporada. Por eso me hizo tanta ilusión ver la semana pasada de nuevo calabazas de varios tipos en el supermercado. No pude resistirme y me llevé a casa dos pequeñas calabazas tipo cacahuete o Butternuss

   Como no había pensado como prepararlas, decidí cocinarlas con otras verduras de la nevera, en una especie de pisto, pero con algún toque especial: un poco de ron, hierbas, setas... y al tupper, directamente, sin probarlo siquiera. 

   La sorpresa al día siguiente fue tremenda. ¡Que bueno estaba! Entre el pinche y yo habíamos inventado un plato nuevo que va a ser todo un protagonista de nuestros tuppers este invierno. De echo, no ha pasado ni una semana y ya lo he repetido para poder enseñaroslo, y para poder comerlo de nuevo, claro. 

   Como toque austriaco, le he puesto unas setas que desbordan los mercados austriacos todo el verano: Eierschwamerl (rebozuelos o cantarellas). Podéis usar cualquier seta que os guste, pero esta variedad tiene un sabor muy especial que le da al pisto un toque fantástico que me ha encantado. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Compota de manzana y albaricoque


   Los albaricoques no son mi fruta favorita, pero la verdad es que desde que estoy en Austria me gustan mucho más. Aquí es casi la fruta nacional: cuando llega el verano los puestos del mercado se llenan de ellos, los escaparates de las pastelerías de Marillenkuchen... y la verdad es que están buenísimos. 

   Por otro lado está la compota de manzana. Aquí la venden en bote, tipo puré, no muy dulce, me encanta. Siempre tengo un bote en casa, y con una pizca de canela tienes el postre solucionado en un segundo. Aunque a la hora del postre suelo tomar fruta fresca, las raras veces que me apetece otro tipo de postre, un "Apfelmus" siempre me viene bien. 


   Y de la combinación de estos dos sabores, hemos descubierto la compota de manzana y albaricoque. "Apfel-marillenmus" le hemos llamado en casa. Fácil de preparar, de temporada, un postre ligero, y si hacemos una buena cantidad, se puede guardar al vacío para poder tener una pequeña reserva en otro momento. 

   Recién hecha está muy rica, templadita. Pero reposada y fresca de la nevera, con los sabores más asentados, está aún mejor. Yo le pongo muy poco azúcar, porque me encanta así, con ese toque ácido. Por supuesto, podéis añadirle más si os gusta más dulce. El toque de canela por encima le va muy bien también, aunque enmascara un poco el sabor del albaricoque. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Mejillones Sagakani. Receta griega de mejillones con tomate y queso Feta



   Últimamente cocino muy poquito. No es que tenga el blog abandonado, es que en realidad casi no piso mi cocina. Muchas ensaladas, cosas a la plancha, y si preparo algo más elaborado suele ser una receta que ya conozco y que me apetece preparar... Además aprovechando el verano casi no paramos por casa los fines de semana. Por eso casi no publico nada nuevo desde hace tiempo. 

   Pero el otro día, recordando el último viaje que hicimos, ya casi un año, a Grecia, me acordé de estos mejillones Saganaki, que están tan ricos y son tan fáciles de hacer, que me apetecieron mucho. Creo que nosotros los probamos en Kalambaka, el pueblo donde dormimos para visitar los monasterios de Meteora. ¡Que bien cenamos esa noche! recuerdo que queríamos probarlo todo, y todo nos encantaba... 

   Así que aquí los tenéis. No se si la receta se parece o no a la forma tradicional de prepararlos en Grecia, pero esta es mi versión. Rica, fácil, y aunque no sea el mejor momento para comer mejillones, resulta estupenda para una cena de verano, ya que se puede servir templado, y es ideal para compartir. 


   El queso Feta que encontramos por aquí no suele parecerse mucho al original normalmente. En Austria suelo encontrar buenos productos griegos, porque son unos apasionados de su cocina (como para no serlo, que rico todo...). Pero en cualquier caso, merece la pena pagar un poco más por un queso más auténtico, que se deshaga al calentarse, con ese sabor ácido tan característico. 

   A mi me gusta mezclar el queso con el tomate, para que se deshaga en caliente y se mezclen los sabores. Pero queda con una presentación estupenda si en vez de mezclarlo, desmigáis el queso con los dedos sobre el tomate, una vez colocado en la fuente. ¡Que los disfrutéis! 

miércoles, 17 de julio de 2013

Calabacines rellenos de carne y queso azul



   Me encantan las verduras rellenas, como ya sabréis si me seguís habitualmente. Pues resulta que me viene de familia. Esta receta (o una parecida) me la dio mi madre la semana pasada, que enseguida se pone a rellenar calabacines o pimientos. 

   Y yo corrí a hacerla: tenía muy buena pinta, con la mezcla de queso azul y calabacín, y efectivamente, estaba buenísima. Además está buenísima recién hecha pero también para llevar en el tupper al trabajo, así que doble éxito.

   Había pensado llamarlos "calabacines rellenos ligeros" porque no llevan bechamel. Pero luego cambié de idea: teniendo en cuenta que llevan bastante queso, no son excesivamente ligeros... pero en cualquier caso al sustituir la bechamel que podría ligar el relleno, por una crema de calabacín, estamos eliminando un montón de calorías que para nada se echan de menos en el plato, y menos aún en el culo... 

   Mi madre preparó la receta de forma algo diferente. En vez de cortar los calabacines a lo largo, hizo vasitos, como en esta receta de calabacines rellenos de champiñones. Y en vez de mezclar el relleno con la crema de calabacín y queso azul, la puso por encima, antes de gratinar. Al gusto. 


   Os cuento como la he tuneado yo, y la podéis preparar como prefiráis. 

martes, 4 de junio de 2013

Kaipiroska de fresa

 

   Estaba esperando que llegara el buen tiempo para enseñaros este coctel que preparamos muchas veces en casa. Nos encanta. Pero si sigo esperando se va a terminar la temporada de fresas y la primavera sin llegar...

   Así que mejor mientras esperamos los primeros rayos de sol, nos preparamos unas kaipiroskas de fresa en un momento y vamos brindando por el mes de junio, que ya está aquí, aunque se le haya olvidado traerse el buen tiempo.

   Es muy fácil de preparar aunque un poco laborioso, pero merece mucho la pena. Fresas, azúcar, hielo picado y vodka. Unas pajitas gruesas para poder degustarlo mejor... y a disfrutar. 

   ¿Quien se apunta? 

jueves, 25 de abril de 2013

Pastel de carne y coliflor



   Me gusta mucho la coliflor. Sin más que rehogada con unos ajos y un poquito de pimentón, por ejemplo. Pero a veces me pasa que de pronto, no me apetece nada. Y empiezo a darle vueltas, a intentar enmascararla... y así es como surgió este pastel de carne y coliflor que os propongo hoy.

   Como os digo, fue un invento fruto de la casualidad y de lo que había en la nevera, pero se ha quedado en casa como un recurso estupendo para la comida de tupper. 

   Se recalienta muy bien, es ligero pero llena bastante, y está buenísimo. Si no os gusta mucho la coliflor, es una manera de comerla más fácil, aunque el sabor sigue estando presente. Pero junto a la carne, las verduras y las especias, está buenísimo. 

   Yo le suelo poner un poco de Garam Masala. Es una mezcla de especias india que le da un sabor muy especial a la carne. Puede llevar chile rojo, ajo seco, polvo de jengibre, sésamo, semillas de mostaza, cúrcuma, cilantro, clavo, pimienta negra, cardamomo, canela, hojas de laurel, comino, nuez moscada... a mi la verdad es que me recuerda mucho también a los aromas marroquíes. Pero podéis poner cualquier especia que os guste. Un poco de curry, por ejemplo. O al natural, para que se noten más los sabores.

   Para presentarlo suelo ponerlo en una fuente grande. Una base de puré de coliflor y una capa de carne, con queso gratinado por encima. Esta vez he usado también un aro de emplatar, para servirlo de una manera un poco más especial. Como más os guste.

   El puré de coliflor queda con la textura del puré de patata, y es muy moldeable. Pero mucho más ligero, y naturalmente, con sabor a coliflor.

   Para la parte de la carne, una especie de bolognesa espesa. Carne, verduras y salsa de tomate. ¿Vamos a ello?

lunes, 15 de abril de 2013

Berenjenas rellenas de soja texturizada


   En mi empeño por comer menos carne, sigo experimentando con productos nuevos. Esta vez ha sido el turno de la soja texturizada o la proteína de soja

   Lo llaman carne vegetal, sustituto de la carne picada "con la misma textura y muy buen sabor"... en mi opinión con este tipo de tonterías sólo se logra rechazo a estos productos vegetarianos. Si alguien lo come pensando que le va a saber a ternera... facilmente no querrá volver a verlo en la vida. No se parece ni en textura, ni en sabor, ni en color... Si alguien es vegetariano, ¿Por que va a querer comer algo que imita a la carne pero no se le parece? En mi opinión estos productos son sin más una alternativa diferente. Como puede pasar con el tofu o el seitán. No hay que hacer comparaciones tontas. 

   Volviendo al experimento de hoy, el resultado nos gustó bastante. Sin esperar que nos recuerde a la carne (cosa que no pretendíamos en ningún momento), la soja texturizada nos puede servir para rellenar verduras, preparar salsas... dicen que está muy rica como hamburguesas vegetales, creo que lo probaré también dentro de poco. 

   Sobre sus bondades... si buscas en Internet Proteína de soja o Soja texturizada, hay de todo. Desde los milagros casi mágicos que se atribuyen a los alimentos de soja, hasta efectos adversos que llegan a extremos como la esterlidad en los hombres. Sinceramente, no pienso comer tanta soja como para que tenga efectos positivos ni negativos en mi salud... así que dejemos este capítulo aparte. 


   Al igual que otros productos de soja, la soja texturizada no tiene prácticamente sabor, aunque sí que sabe un poco, como a cereales. La textura es un poco gomosa, pero mezclada con verduras da consistencia al relleno de las berenjenas, en este caso. Además, como siempre que preparo berenjenas rellenas, hice relleno de más, que congelé y usé otro día como salsa para pasta, y estaba buenísimo. Este relleno extra también nos puede servir para rellenar otra verdura, o para gratinar con un poco de queso por encima... ¡Vivan los tuppers de fondo de congelador! 

   La receta que he usado es más o menos como preparo siempre las berenjenas, pero sustituyendo la carne por soja texturizada, hidratándola previamente. Antes las hacía con una bechamel suave, pero ahora por ahorrarle unas cuantas calorías las preparo sólo con tomate y nos saben riquísimas. 
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