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jueves, 5 de diciembre de 2013

Calabaza a la plancha con gorgonzola y nueces


   Calabaza, queso azul, cebolla... parece mentira que ingredientes tan sencillos puedan dar como resultado un entrante tan rico. En casa lo preparamos a menudo, porque está buenísimo, es sencillo... nos encanta. 

   Por eso cuando vi la iniciativa El Puchero de Helena, #RecetasSolidariasParaNavidad me acordé de este plato, que aún no tenía publicado en el blog. El proyecto trata de reunir, entre todos los blogueros que participemos, recetas para dar ideas a toda la gente que estas fiestas no va poder permitirse lujos extra. 

   Cada vez más gente se encuentra en esta situación. Por eso entre todos, podemos aportar ideas económicas pero resultonas, para que no sea necesario que la mesa rebose de marisco para que esté vestida de fiesta. Cada vez me apetecen menos los derroches, el tener que gastar un montón de dinero en una fecha concreta porque así lo diga la sociedad... al final se nos olvida el transfondo, lo importante... 

   De hecho éste fue uno de los aperitivos de Nochevieja el año pasado. El pinche y yo nos encargamos de la cena, y buscábamos preparar algo rico y sorprendente, pero fácil para no estar toda la tarde liados en la cocina, y económico. El plato fuerte fue un solomillo Wellington, y de postre mousse de turrón. Y fue un éxito. Y por la mañana estuvimos paseando y tomando el aperitivo por Granada, comimos en familia, echamos siesta, jugamos a juegos de mesa... ¿no deberían ser así las fiestas, sin gastar un montón de dinero y sin pasar horas y horas en la cocina? Podéis encontrar otras sugerencias para las Navidades aquí. Veréis que todas son recetas sencillas, económicas y bastante rápidas de preparar, vamos, como cocinamos en este rinconcito. 

   Me enrollo como las persianas. Con lo fácil y sencilla que es la receta y lo mucho que escribo... 

   Vamos al grano: La calabaza a la plancha me encanta. La preparo siempre que puedo: como guarnición, así en forma de aperitivo, hasta en ensalada (tengo pendiente publicarlo). La cebollita bien caramelizada le aporta el toque dulce, el gorgonzola redondea el sabor intenso del plato. Rico y bien fácil. 

   Puede dejarse un ratito antes preparado y calentar un poco el en horno, para no tener que estar cocinando hasta último momento. 

lunes, 14 de octubre de 2013

Como hacer cakepops o bizcobolas paso a paso


   Seguimos con las ideas para Halloween. Hoy os invito a que os animéis a hacer bizcobolas o cakepops (en inglés). 

   Ya había hecho bizcobolas un par de veces antes y tengo que confesar que me encantan. Se trata de bolas de bizcocho jugoso (ya que va mezclado con queso crema), envueltas en chocolate, pinchadas en un palito a modo de chupachups. 

   Son bonitas, están riquísimas... son un poco engorrosas de preparar, pero a la vez es muy divertido. No las había publicado hasta ahora en el blog, porque ya hay tutoriales en Internet que lo explican estupendamente (Morgana, Objetivo Cupcake Perfecto...) y tampoco me quedaban muy perfectas. 

   Pero esta vez me he animado a hacer cakepops de Halloween, y creo que son una opción muy divertida para esta fiesta, y no quería dejar de mostrároslo. Para no enrollarme mucho, os lo voy a contar en varios post: Hoy vamos a ver un resumen de cómo hago yo los cakepops, y el próximo día os propondré alguna sugerencia para Halloween. 

   Aquí no pretendo más que contar mi experiencia y cómo me he apañanado yo, por si a alguien le sirve de ayuda. Ni máquinas especiales, ni utensilios ni cosas raras, ¿Os animáis a probar? 

jueves, 19 de julio de 2012

Rollitos vietnamitas


   No se si a vosotros os ha pasado que cuando empezaron a aparecer en todos los supermercados un montón de productos asiáticos hasta entonces difíciles de encontrar, os lanzasteis como locos a comprar obleas de arroz pensando en los maravillosos rollitos de primavera que ibais a hacer...

   A mi si. Y por aquel entonces os contaba en el blog tanto los éxitos como los fracasos... así que hay evidencias del desastre. Después de aquello, las maravillosas obleas de arroz quedaron en el fondo del armario... Alguna vez las utilicé para hacer rollitos de verduras al dente, cocidos al vapor. Muy ricos, pero nada que ver con los famosos rollitos vietnamitas ni con los de primavera, claro.

   Pero hace cosa de un año descubrí en el blog de Pepe Kitchen cómo hacer rollitos vietnamitas. De los de verdad. De los chiquititos, de los que se hinchan y se sirven con una hoja de menta... ¿No se os hace la boca agua? Desde luego la forma de prepararlos no tenía absolutamente nada que ver con cómo los había hecho yo: el truco, humedecer las obleas con yema de huevo. ¿A que nunca lo habríais imaginado?


   Éxito rotundo. Desde entonces, aunque no es un plato que prepare muy a menudo, sí que es una receta de esas que sabes que no falla. Con el relleno original, tal y como hace Pepe (que para algo su receta es de sus clases de cocina vietnamita, que tienen que ser una pasada) o con una variante más adaptada a los gustos de casa, como es el caso. O con lo que tengas por la nevera. Lo mismo con la salsa. Yo la hago con los ingredientes que siempre tengo en casa, algún día compraré la salsa de pescado para hacerla bien, pero con mi versión están muy buenos también. 

   Hacer los rollitos es un poco latoso y se mancha bastante, pero no es nada complicado y una vez le coges el truco es muy fácil y se hacen en un momento, me recuerda a cuando hago gyozas. Yo siempre hago pocos y luego pienso que podía haberme metido en faena de verdad... 

   Con los ingredientes de esta receta a mi me salen unos 10 rollitos, y eso que los lleno bastante. Las obleas se pueden comprar en cualquier tienda de productos asiáticos (o en grandes superficies), pueden ser redondas o cuadradas. 

lunes, 13 de febrero de 2012

Lasaña de carne, tomate y ricotta



   Lo siento si habéis llegado hasta aquí buscando una lasaña bien montadita, fotogénica, estable, en la que se vieran las capas preciosas con el relleno asomando sugerente... Bueno, no lo siento tanto, porque no habréis encontrado eso, pero habéis encontrado una receta venida desde Nápoles, auténtica cocina italiana. De la de hacer despacito para ocasiones especiales. De las que se quedan en el recuerdo... mmmhhh... aquella lasagna...

   Y es que Rossana el año pasado por carnaval nos preparó este plato y hemos estado un año recordándolo mientras se nos hacía la boca agua. Porque esta receta en Nápoles se prepara por carnaval, así que este año soy yo la que me he metido a la cocina para enseñarosla. 

   Un ingrediente clave son las hojas para lasaña de pasta fresca. Rossana se las trae de Italia de vez en cuando, y os aseguro que la lasaña o los canelones no tienen nada que ver con lo que estamos acostumbrados. He pensado alguna vez en hacerlas en casa, pero ha ido pasando el tiempo y nada. Hasta que en mi último viaje a Italia, además de unos preciosos calabacines me traje un paquetito de Sfoglia per lasagne. No he usado todas las hojas y las que han sobrado están guardadas en mi congelador como un tesoro (espero que se conserven bien).


   La receta de esta lasagna es bastante elaborada, pero el resultado es espectacular. El tomate mezclado con el ricotta, las bolitas de carne que se deshacen en la boca, las hojas de pasta tan finitas... es una gozada. Si tenéis oportunidad de hacerla con esta pasta fresca, perfecto. Si no, la receta se puede hacer también con láminas normales de lasaña, que aunque no será lo mismo, estará también estupenda.

   Y aunque no se vea en las fotos, sí que la lasaña queda en forma de capas, lo que pasa es que al ser la masa tan finita y el relleno poco consistente, al sacarla del molde se hunde bastante, quedando como "desparramada". Pero mirad, mirad, que no os engaño...


   Con los ingredientes que pongo me ha dado para 3 capas en un molde cuadrado de 22x22cm. Igual sería mejor buscar uno un poco más alto y calcular para repartir en alguna capa más. A vuestro gusto.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Calabacines rellenos de salmón, gambas y ricotta


   La semana pasada estuvimos pasando unos días estupendos en el norte de Italia, y como en cada viaje, quise traerme algún recuerdo comestible. Cuando vi estos calabacines pequeños y redondos, ideales para rellenar, mi imaginación empezó a volar... no pude resistirme.

   Al relleno le he dado unas cuantas vueltas, pero tenía en la cabeza rondándome la combinación salmón-queso, que últimamente hemos comido en empanada y en pizza, y me apetecía mucho. Pero como estas últimas semanas hemos comido bastante salmón, tampoco me apetecía que fuera protagonista absoluto de este plato. 

   Así que tras meditarlo un poco... ¡el resultado fue todo un acierto! Son fáciles de preparar, porque no hace falta hacer bechamel, el queso ricotta o requesón hace una crema con una consistencia estupenda para el relleno, y el salmón y las gambas le dan un sabor muy bueno. Iba a poner unos tomatitos cherry picados... pero se quedaron olvidados en la encimera. Podéis ponerlos si queréis.


   Me han encantado estos calabacines. Además de visualmente, que quedan preciosos para rellenar, las semillas no se notan, son muy pequeñas y se puede aprovechar toda la carne, que además es muy suave y da al relleno una textura muy cremosa. Y desde que he descubierto lo cómodo que es el sacabolas para vaciar verduras, lo hago en un momento, lo utilizo hasta para los tomates, es comodísimo.

   Si no los encontráis, se pueden comprar calabacines grandes y hacer una especie de vasitos, como en la receta de calabacines rellenos de champiñones, que quedan también estupendos.

martes, 24 de enero de 2012

Salmón con mermelada de naranja


   Esta receta es todo un vicio. A los que seguís muchos blogs de cocina, seguro que os suena. Pero es que es probarlo y te quedas enganchada... y quería compartirlo con vosotros, claro. La receta original es de Cogollos de Agua. 

   Como otras preparaciones parecidas, como el salmón caramelizado con salsa de soja, es contundente y en grandes cantidades podría resultar empalagoso. Es mejor preparar una ración y quedarse casi con ganas de más. Está buenísimo.

   El salmón es uno de los pescados que más preparamos desde que estamos en Viena, y es que es de los que encuentro con mejor relación calidad-precio. Y como me aburre, me gusta disfrazarlo con este tipo de recetas. El resultado es espectacular, con un juego de sabores estupendo.

   La receta más fácil no puede ser. Perfecta para impresionar, para darse un capricho o para una cena romántica (ahora que se acerca San Valentín y muchos estaréis buscando ideas...). Lo único que no todos los ingredientes son de los que hay en todas las casas (aunque en la mía no faltan). La receta lo vale, y tanto la mermelada, como las semillas de amapola (podéis encontrarlas en herboristerías), las almendras y el jengibre son productos económicos que aunque no soláis utilizar, se pueden comprar sin problema para una cena especial. 

jueves, 1 de diciembre de 2011

Risotto de gambas y salmón ahumado


   Si, lo confieso, me encantan los risottos. La verdad es que el arroz me gusta de cualquier manera, y combina estupendamente con lo que haya por la nevera. Pero un buen risotto me pierde. Y además, según dicen, se me da bien.

   Para mi el truco es utilizar un caldo casero, y no dejarlo solo ni un momento, estar vigilándolo, dándole vueltas, añadiendo caldo... 

   Nuestro risotto de hoy, marinero. Bueno, semi-marinero. Lo ideal sería que tuviera un buen caldo de pescado como base, un pescado o marisco fresco... pero no nos quejamos, que estamos en Viena, y aquí lo más marinero que hay es el Danubio... Que no, no es azul. 

   Así que con unas gambas congeladas (pero de las gordas, ¿eh?) y un poco de salmón ahumado, hemos preparado un plato de domingo que para los medios disponibles, y a pesar de las ganas de unas fabes con almejas, no ha estado nada mal.

   La idea de añadir unas especias, en este caso mostaza en polvo y semillas de cilantro la he tomado de Gastronomía&Cia buscando como dar algo de sabor a este risotto de mar sin pescado. Aunque casi no se perciben sí aportan un toque extra de sabor que no le viene nada mal. Igual que el tomate. El caldo era tan sólo de verduras: zanahorias, apio, puerro, perejil, nabo, ajo.

   Que no os engañe el color, que es el mismo que el risotto de calabaza, pero no tiene nada que ver. Una muestra más de como un rescate de sobras de nevera y congelador puede ser un éxito rotundo.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Tosta de chutney de calabaza, pollo y queso brie


   Tan sólo una idea para comer el chutney de calabaza. Como guarnición de un poco de carne, cerdo o pollo está estupendo, con el toque agridulce, un poco picante...

   Pero esta tosta fue todo un acierto. Estaba buscando cómo combinar sabores, y me pareció que el pollo y el queso brie, que son de sabor suave le irían bien. Y acerté.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Chutney de calabaza


   Hace tiempo que de vez en cuando preparo chutney de mango. Lo suelo hacer en bastante cantidad y lo congelo o envaso para poder disponer de él para acompañar una carne, o preparar un coronation chicken. Sabía que se pueden hacer un montón de versiones de chutney: pimiento, tomate... y siempre van quedando en pendientes y no termino de hacerlos.

   Pero hace poco comiendo con unas amigas nos sirvieron acompañando a un jamón asado una especie de chutney de calabaza que me encantó. Así que me puse a buscar una receta para hacerlo en casa, con alguna de las calabazas que había comprado para Halloween. Y desde luego ha sido todo un descubrimiento.

   Da un poco de trabajo, sobretodo por picar la calabaza y todos los ingredientes, pero el resultado merece mucho la pena. Igual 1kg de calabaza es demasiado, pensaba que se reduciría bastante y casi no lo hace. Pero la verdad es que una vez que te metes en faena cuesta casi lo mismo, y así tenemos chutney siempre que queramos.

   El chutney es una especie de mermelada agridulce que combina genial con carnes (sobretodo de cerdo) y pescados. Este que hemos hecho hoy con calabaza tiene un sabor dulce y ácido con un toque picante que nos ha encantado Es una guarnición diferente, que también podemos utilizar para tostas, con un poco de queso por ejemplo. Cuando vaya encontrándole usos ya os iré contando, de momento os dejo con la elaboración, y pronto os contaré como lo hemos estrenado, os va a gustar.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Gyozas japonesas


   Me encanta la cocina japonesa. El sushi me vuelve loca, y suelo prepararlo en casa bastante a menudo. Pero la cocina japonesa es mucho más, y aunque no soy ninguna experta, voy aprendiendo poco algunos platos. Como estas gyozas, que no son nada complicadas de hacer pero quedan riquísimas.

   Las gyozas son empanadillas japonesas. La masa es de arroz y se cocinan primero al vapor y después a la plancha, para que queden jugosas pero crujientitas por debajo. Si no las habéis probado nunca ya estáis tardando, en casa son uno de nuestro platos preferidos.

   La masa es el único ingrediente algo más difícil de encontrar. No siempre está en todas las tiendas de productos asiáticos, ya que no es la misma que los dumplings chinos, aunque sí parecida. Tienen que ser obleas japonesas para que queden bien. Si es una tienda que tengan productos de todo el mundo o productos japoneses, las encontraréis seguro en los congelados. Cada paquete trae 24 obleas, que da para la cantidad que indico en la receta. Se pueden hacer de más y congelar sin problema una vez rellenas.

   Este y otros platos de cocina japonesa los aprendí con los cursos de Gastromaniac, que fueron también quienes me enseñaron a hacer sushi, en mi primer Tapas&Blogs. Os recomiendo sus cursos, son divertidos, se aprende mucho, y ellas son un encanto. Además, el día que yo fui al curso de cocina japonesa estaban grabando un programa de televisión, Nube de tags. Yo no quise hablar, pero sí que salgo en el vídeo, que podéis ver aquí. Creo que quedó muy bien y Rocío y Rocio, las chicas de Gastromaniac salen estupendas. 

   Pero además, con estas gyozas, llega ¡mi primer vídeo-receta! No he grabado toda la receta, tan sólo la parte de doblar las gyozas que es la que tal vez necesite más explicación. Pero quien sabe, a lo mejor que le cojo el gusto y pronto me tenéis haciendo videorecetas... Os dejo con la receta, el vídeo y las fotos, ya me daréis vuestra opinión. 

martes, 5 de julio de 2011

Salmón caramelizado con salsa de soja


   Tras tener el blog un poco abandonado a la vuelta de vacaciones (¡cómo me ha costado arrancar y ponerme las pilas!) vuelvo con una receta que espero que os guste tanto como a nosotros. Este salmón caramelizado con salsa de soja es una receta que me dio mi amiga Patri hace un tiempo, y que tenía pendiente repetir para publicarla en el blog. Y para disfrutarla otra vez, claro, ¡está buenísima!

   Ella no me dio más que unas pautas para hacerla, así que puede que la receta original sea incluso mejor. Pero os puedo asegurar que así queda irresistible. No es como para comer un plato grande, ya que puede resultar demasiado por el caramelo. Pero para nosotros, la cantidad de un lomo pequeño de salmón por persona, está muy bien.

   Lo he acompañado de un poco de arroz jazmín, sin más que aliñado con unos anacardos y un chorrito de aceite de oliva. El plato no necesita más complementos.

   Aprovecho la entrada para contaros que mi receta de sopa fría de yogurt y melón ha sido elegida como una de las 25 ganadoras del concurso de Lazy Blog. A finales de año, Paco publicará su libro con recetas del blog, y en él saldrán también nuestras versiones de sus recetas. Me hace muchísima ilusión.

   Pero es que además, mi receta ha sido una de las tres ganadoras de un estupendo lote de carne de Villa María. ¡Y comparto premio nada menos que con Sandeea y David Monaguillo! Estoy que todavía no me lo creo...
 
   Así que vamos con la receta, que creo que está a la altura de las circunstancias, ¡que la disfrutéis!

viernes, 3 de junio de 2011

Sopa fría de yogurt y melón con brochetas de gambas de Lazy Blog


   Nuestro amigo Paco, de Lazy Blog está organizando de nuevo un concurso de recetas. Con lo que me gusta a mi participar en todos los concursos que puedo, y no me da tiempo a nada... Esta vez Paco nos invita, con motivo de su cuarto aniversario, a versionar una de sus recetas y darle nuestro toque personal.

   Que difícil elegir entre todas las fantásticas recetas que tienes, Paco, cómo te gusta ponérnoslo difícil... 

   Al final me he decidido por la sopa cremosa de melón. ¿Porqué? Pues porque me encantan las sopas frías para verano (y las calientes para invierno, claro), y porque se prepara en un momento (y eso me ha venido genial) y porque me apetecía probarla, y se me ocurrió la idea de presentarlo en la misma cáscara del melón, como hago con el granizado de melón hierbabuena. 

   El resultado nos ha gustado mucho. Tal vez sea un poco empalagosa para tomar todo un cuenco, para aquellos que no seáis tan fanáticos de la cuchara como yo, pero me ha parecido fantástica para servir en vasitos de chupito y comenzar con un rico aperitivo una divertida comida de verano.

domingo, 15 de mayo de 2011

Merluza rellena de setas y gambas



    Cuando vuelvo a casa desde Viena aprovecho siempre para comer pescado. Es algo que echo mucho de menos por aquí. Así que la última vez que he estado he aprovechado todo lo que he podido: sopa de pescado, unas estupendas anchoas del cantábrico… y entre más cosas, esta riquísima merluza rellena. Es una forma de prepararla muy fácil pero con un resultado buenísimo. Además mi madre tenía ganas de comerla hace tiempo, es una receta que hacemos desde hace años pero que de vez en cuando nos olvidamos de ella.

   Las cantidades son a ojo, más que nada porque no influyen en el resultado. Lo importante es que los ingredientes sean buenos. Una buena merluza, gambas, setas... yo he usado esta vez también unos champiñones porque setas tenía pocas y tenían una pinta muy buena.



Ingredientes:
-          1 merluza no muy grande, o una cola de merluza. Limpia y sin espina, pero con piel
-          1 cebolla
-          Un buen puñado de gambas o langostinos pelados
-          Setas al gusto. Yo he utilizado mezcla de setas y champiñones
-          Un chorro de vino blanco
-          Sal, pimienta, aceite de oliva virgen
-          Una aguja de coser gruesa, hilo grueso

Preparación:
   Primero tenemos que preparar el relleno. Picamos la cebolla y la ponemos a pochar con un buen chorro de aceite y una pizca de sal.

   Cuando comience a ablandarse, añadimos las setas y los champiñones troceados y rehogamos un par de minutos. Luego añadimos las gambas partidas en trozos de 1cm y una pizca de sal y de pimienta y rehogamos otro minuto. Por último, añadimos un chorro de vino blanco y subimos el fuego. Cocinamos hasta que reduzca el vino y reservamos.

   Limpiamos la merluza con agua fría y la salamos ligeramente por fuera y por dentro y la colocamos en una fuente apta para el horno. Precalentamos el horno a 180º.

   Colocamos el relleno bien extendido por uno de los lados de dentro de la merluza, formando una capa de un centímetro aproximadamente o algo más. Cerramos la merluza a modo de bocadillo, estirando bien, de forma que se cierre lo más posible.


   Tan sólo queda coserla con cuidado. Con ayuda de una aguja, cosemos los bordes, cogiendo bien la piel, que no se partirá. Tiene que quedar tenso pero no demasiado fuerte, para que no se rompa al cocinarse, y consigamos que no se abra.

   En el fondo de la fuente ponemos un poquito de agua para que no se seque en exceso, como medio vaso, y regamos la merluza con un hilo de aceite.

   Horneamos unos 15-20 minutos, dependiendo del tamaño de la merluza. Tiene que quedar bien hecho hasta adentro sin que se llegue a secar en exceso.

   Al sacar del horno, con cuidado de no quemarnos, cortamos el hilo y lo retiramos antes de servir.

Editado: Gracias a todos por vuestros comentarios. Blogger ha borrado los del jueves, pero los leí todos. Gracias por pasar y comentar, todos y cada uno me hacen mucha ilusión


lunes, 25 de abril de 2011

Solomillo Wellington o Solomillo envuelto en hojaldre


   Esta receta es todo un clásico. Es fácil, queda muy rico, y con una presentación fantástica, digna de una mesa de domingo. Dentro del hojaldre se puede poner lo que más te guste, pero a mi me gusta ponerle un poco de un buen paté y cebolla muy pochada. La combinación del paté caliente con el solomillo es espectacular.

   El solomillo se coloca prácticamente crudo dentro del hojaldre, y se hace en el horno, con lo que el interior queda rosado, estupendo. Mi pinche en un poco maniático con el cerdo poco cocinado, así que lo dejé algunos minutos más en el horno, pero se puede hacer algo menos que lo que veis en las fotos. Aún así, estaba tierno y espectacular... 

   Parece ser que esta forma de cocinar el solomillo (normalmente de ternera o buey) ya era típico en Francia, pero el duque de Wellington, famoso por ganar a Napoleón en la batalla de Waterloo, era un gran amante de este plato, que convirtió en plato principal de sus recepciones. Con ello contribuyó a darlo a conocer en Gran Bretaña y acabó por recibir el nombre de Solomillo Wellington. 

   En cualquier caso, con nombre más o menos rimbombante, es un plato de los que hay que probar y anotar para cuando tengamos invitados. A parte de lo satisfechos que quedarán (nunca falla), la cara que puedan poner cuando les sirvas el solomillo Wellington será para recordar...

Ingredientes:
   - 1 solomillo de cerdo
   - 1 plancha de hojaldre
   - 1 cebolla grande
   - 1 lata de un buen paté
   - Sal, aceite de oliva, pimienta
   - 1 huevo

Preparación:
   Salpimentamos el solomillo y calentamos una sartén con una gotita de aceite. Cuando esté bien caliente, doramos el solomillo por todas sus caras. No tiene que cocinarse por dentro, tan sólo sellarse, unos segundos por cada lado, dorarse ligeramente, para que los jugos queden dentro. Lo retiramos en un plato y dejamos que se enfríe.

   Aparte, en una sartén o cazo, pochamos la cebolla a fuego muy suave, con un chorro de aceite y una pizca de sal. La hacemos a fuego lento durante unos 20 minutos, hasta que esté muy blandita, casi caramelizada. Dejamos enfríar.

   Es importante que el relleno esté frío para que podamos manipular el hojaldre. Si no, con el calor se ablandará y se romperá. Por tanto, cuando esté todo frío, pasamos a montar los ingredientes. 

   Precalentamos el horno a 190º. Extendemos la lámina de hojaldre, y la cortamos un poco más larga que nuestro solomillo, dejando margen para que cierre por los lados. Reservamos también unas tiritas para decorar.

   En el centro del hojaldre colocamos un poco de paté, como unos 3-4mm de grosor, ocupando lo mismo que el solomillo. Sobre él, extendemos la cebolla, y terminamos poniendo el solomillo sobre ésta. Como la pieza que he utilizado yo no estaba entera y se estrechaba hacia el final, la he cortado y puesto en el otro sentido para que quede más igualado.


   Doblamos los extremos del hojaldre para cerrar el tubo por el principio y el final, y a continuación plegamos el hojaldre de un lado cubriendo el solomillo, cerrando bien los extremos. Repetimos con el otro lado del hojaldre y lo colocamos sobre una fuente de horno, con la junta hacia abajo (ahora la cebolla y el paté nos quedarán arriba). 

   Decoramos como más nos guste con las tiritas de hojaldre que habíamos reservado y pintamos todo con huevo batido. 

   Metemos al horno y cocinamos durante unos 18-22 minutos, según nos guste más o menos hecho. 

   Una vez hecho, lo sacamos a una fuente y lo dejamos reposar unos minutos antes de servir. Así tal cual está estupendo, pero se puede acompañar de un poco de mostaza o una salsa o mermelada de frutos rojos. 


   

jueves, 17 de febrero de 2011

Muhammara, aperitivo árabe de pimientos


   Poco a poco nos vamos adaptando a la vida aquí en Viena. El invierno está siendo muy suave, aunque parece que ya está empeorando de nuevo, pero estamos disfrutando un montón, entre visitas, paseos, excursiones y demás. 

   Hace un par semanas tuvimos una cena con amigos. Cada uno teníamos que llevar alguna cosa. Yo hice una tortilla de patata, la primera que hago desde que estoy aqui, y este aperitivo al que le tenía muchas ganas: Muhammara. Lo ví hace tiempo, en algún sitio, pero al volverlo a encontrar en el blog de Ana, Cocina con Ana, sabía que tenía que hacerlo pronto.

   El sabor es buenísimo, y aunque no me ha quedado la misma textura que en la receta original, sí que bastante más denso que lo que parece en las fotos. El truco es dejarlo reposar una hora al menos para que alcance el punto final. Decorado con unas nueces, fue todo un éxito en la cena.

   Yo hice la misma cantidad que indica Ana en su receta, pero me parece que sale mucho, así que aquí os indico la mitad de las cantidades, que me parece que si no es mucha gente, es una mejor proporción. Por eso, y porque está buenísimo, ¡tiene mucho peligro! y ligerito no es precisamente... pero merece mucho la pena, todo son ingredientes muy sanos. 

   Probablemente el sirope de granada pudiera encontrarlo por aquí, pero me resultó tan fácil encontrar el zumo de granada que no quise dar más vueltas. La sección de zumos del supermercado vienés es digna de sacarle una foto...

Ingredientes:
   - 150g de pimiento rojo asado
   - 1/4 cebolla o cebolleta
   - 1/2 diente de ajo
   - 50g de nueces
   - 50g de aceite de oliva virgen extra
   - 1 cucharada de sirope de granada (o para hacerlo, 1/2 vaso de zumo de granada y 1/4 vaso de azúcar)
   - 1/4 cucharadita de pimienta negra molita
   - 1/4 cucharadita de comino molido
   - 3 cucharadas de zumo de limón
   - Unas gotas de tabasco o pimentón picante
   - 1 cucharada de pan rallado
   - Sal

Preparación:
   Si no puedes encontrar el sirope de granada preparado, se puede hacer poniendo en un cazo una medida de zumo de granada y media medida de azúcar, y dejándolo reducir hasta que quede un tercio del total. Yo lo he hecho así, y es muy fácil. Ahora a pensar que hago con el sirope que sobra, ¡que bueno!

   Para hacer la Muhammara, en un bol grande, ponemos todos los ingredientes salvo el pan rallado y el aceite. Lo trituramos con la batidora hasta lograr una salsa homogénea, y a continuación añadimos el aceite poco a poco para que vaya espesando, mientras seguimos con la batidora. 

   Por último añadimos el pan rallado, mezclamos bien, y dejamos reposar al menos una hora antes de servir. Podemos decorar con unas nueces sobre la crema, que serviremos con tostadas de pan o crackers, o como Ana nos indica, con pan de pita. 


martes, 19 de octubre de 2010

Timbal de aguacate, pimientos del piquillo y atún



   Llevo un tiempo desaparecida pero es que... ¡ya estoy en Viena! Nos tomamos el viaje con calma (y el coche hasta los topes), en 4 días, cruzando Europa... pero ya estamos aquí. Tenemos una casa para 3 semanas, mientras encontramos una definitiva para quedarnos. Pero bueno, esta es muy agradable, y grande, y con cocina de verdad... ¡así que habrá que aprovecharla!

   Me he llevado una sorpresa muy agradable al ver que después de tantos días sin aparecer por aquí, vosotros sí que habéis venido, casi tanto como cuando publico con frecuencia. ¡Gracias! Así da gusto... y me emociono y todo...

   Y vuelvo con una receta de algo que tomamos en una de las últimas despedidas en Madrid. Nos juntamos los amigos del colegio mayor, ¡de hace 9 años ya que fui hacia Madrid! La verdad es que nos vemos menos de lo que nos gustaría, pero hay cosas que no cambian. Fuimos a la Taberna del Marciano, cerca de Sol, y nos tomamos unas tapas, algo parecido a esto que os enseño hoy, entre ellas. Me gustó mucho y como tenía unos aguacates que aprovechar en la nevera, lo hice para que el pinche (que se había quedado castigado en casa estudiando) lo probara.

   Es fácil y si tienes un aro de emplatar consigues una presentación muy bonita. Si no, no importa, tan sólo coloca en el plato los ingredientes con cuidado para tener una buena presentación y el plato te quedará igual de bien.


   Ahora que estoy lejos y veo este plato me doy cuenta de cosas que me cuesta encontrar por aquí y que serán bienvenidos con cada visita, o incluso se admiten envío desinteresados, en este caso tanto los piquillos como el atún y el aceite de oliva son bienes escasos por estas tierras...

Ingredientes:
   - 2 aguacates pequeños o uno grande, bien maduros
   - 1 lata pequeña de pimientos del piquillo
   - 1 bote de buen atún en aceite de oliva
   - 1/2 cebolleta
   - Zumo de medio limón
   - Sal, aceite de oliva virgen extra, vinagre de módena

Preparación:
   Lo primero es hacer una especie de guacamole con el aguacate. Los partimos por la mitad, quitamos el hueso y sacamos la pulpa con ayuda de una cuchara. Lo colocamos en un bol y con ayuda de un tenedor lo aplastamos hasta lograr una textura cremosa. Añadimos la cebolleta picada muy fina y aliñamos con sal, aceite de oliva y vinagre de módena, al gusto pero que esté alegre. Podemos añadir también unas gotas de zumo de limón para retrasar la oxidación.

   Ahora viene el momento de colocarlo. Si tenemos aro de emplatar, lo colocamos en el centro del plato. Si no, lo compramos. Bueno, en realidad no es tan importante...

   Abrimos los pimientos de piquillo por la mitad, y dependiendo del tamaño,  cortamos en 2 o 3 tiras cada mitad, para que no haya que partirlo luego en el plato. Colocamos una base de pimientos. Encima, el aguacate. Si usamos el aro, rellenamos bien y aplastamos un poco para que no queden huecos. Por encima volvemos a colocar otra capa de pimientos, teniendo cuidado de que queden bonitos ya que será lo que quede a la vista.

   Separamos el atún en lascas finas y lo ponemos sobre la última capa de pimientos. Yo utilicé tan sólo un par de trozos, dependerá del tamaño del aguacate, pero no hay que poner demasiado.

   Por último, aliñamos un poco más por encima. El aro lo dejamos puesto hasta el momento de servir, para que no se desmorone (aunque es bastante estable) y el aliño quede dentro también. 

   Un plato para invitados, ya que si utilizamos unos buenos ingredientes será éxito rotundo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Bombones de roquefort


   Hoy os traigo otra de las recetas que hicimos para la comida familiar, muy a juego con los Chupachups de Cherry caramelizados.
  
   Como pasó con los bombones de foie, lo mejor es no decir a nadie lo que tienen dentro, y dejar que se sorprendan al primer bocado...

   La receta la ví en Lazy Blog, y también en Mariposas de Caramelo, y me encantaron, ya sabeis que estos contrastes dulce-salado me vuelven loca...

   La idea de hacer chupachupses, para colocarlos junto a los de tomatitos me encantaba, pero tardaba nbastante en endurecerse y ya no teníamos tiempo. Así que decidí hacer bombones, pero con un palillo para poder cogerlos, y la verdad es que quedaron preciosos.

   Sobre si estaban ricos o no, hubo para todos los gustos. Pero en general gustaron mucho, y sobretodo , sin excepción, sorprendieron. Eso sí, no sobraron, ¡así que más de uno repitió!

   Yo hice muchísima cantidad, pero por supuesto, podéis hacer menos, os dejo mis proporciones. Además usé una cobertura de chocolate sin azúcar, apta para diabéticos. Podéis usar cualquier chocolate de cobertura negro. Futuro bloguero usó Fondue de chocolate de Nestle, me parece una gran idea!

Ingredientes:
   - 400g de roquefort
   - 1 rulo de queso de cabra pequeño
   - 4 cucharadas de mantequilla
   - 2 tabletas de chocolate de cobertura negro, o casi, que no sea con leche
   - Aceite de oliva
   - Film de cocina y palillos decorativos

Preparación:
   En un bol colocamos el roquefort, el queso de cabra sin corteza y la mantequilla, todo en trozos. Con ayuda de un tenedor, batimos hasta lograr una pasta uniforme, y reservamos en la nevera al menos una hora, para que se endurezca. 

   Una vez pasado este tiempo, hacemos bolitas con el queso. Lo ideal sería con dos cucharillas, pero a mi me resultó mucho más cómodo con la mano. Las vamos colocando sin que se toquen el platos que vamos reservando en la nevera. Es importante conservarlas frías todo el tiempo para que estén manejables.  Las bolitas cuanto más pequeñas mejor, para que sean de bocado.

   A parte, preparamos un plato llano o una fuente. La cubrimos con papel film, que quede bien pegado al plato, sin burbujas, y con ayuda de un pincel o una servilleta de cocina extendemos por toda la superficie un par de gotas de aceite de oliva. Esto nos permitirá despegar el chocolate fácilmente.

   En un bol pequeño colocamos troceada media tableta de chocolate y la fundimos al microondas, con mucho cuidado de que no se queme. Ponemos un minuto, sacamos y revolvemos. Si es necesario, ponemos un minuto mas. Si la mayor parte del chocolate está fundida, el resto terminará de derretirse con su propio calor si lo mezclamos bien, y así evitaremos que se nos queme el chocolate.

   Sacamos una tanda de bolitas de queso, y una a una las vamos cubriendo de chocolate: La pinchamos  con un palillo, la sumergimos en el chocolate hasta que esté bien cubierta, y sacudimos con cuidado para que escurra el chocolate sobrante. Luego la colocamos en el plato con el palillo hacia arriba.

   Es mejor ir haciendo los bombones sin tener todas las bolitas a la vez fuera de la nevera, ya que se calientan enseguida y serán imposibles de manejar con el palillo.

   En cuanto se endurezca el chocolate podemos despegar los bombones del film con mucho cuidado, si es necesario con ayuda de un cuchillo de punta redonda, y ponerlos en un platito para servir. ¡Ya solo queda sorprender a nuestros invitados!


lunes, 4 de octubre de 2010

Chupachups de tomatitos cherry caramelizados


   Se va acercando el momento de marcharnos,e inevitablemente, comienzan las despedidas. 

   La primera de todas, con la familia. Nos juntamos 29 en casa. Lo se, soy una cabezona. Pero cupimos. Y comimos estupendamente. Y lo pasamos mejor aún. ¿Que más se puede pedir?

   Os cuento el menú, espero que os guste tanto como a nosotros, y os iré contando las recetas poquito a poco, que ya sabéis que ando justita de tiempo!

   Entrantes
   - Chupachups de cherry caramelizados
   - Croquetas de mi abuela (¡de esto no hay receta!)
   - Migas, de la abuela de mi pinche. Tampoco he conseguido la receta...
   - Medallones de foie con reducción de Pedro Ximenez
   - Cazoletas de txaka y atún
   
   Segundos
   - Bacalao club ranero (lo compramos de encargo, aquí podéis ver su historia)
   - Solomillo con salsa de vino tinto

   Postres
   - Fruta
   - La riquísima y famosísima tarta de manzana de mi abuela
   - Arroz con leche


   No esta mal, ¿verdad?

   Hoy os dejo con la receta de los Chupachups de Tomatitos cherry caramelizados. Son muy fáciles de hacer, quedan preciosos, y encantaron a todo el mundo. La receta es de Carmen Albo, de su blog Guisándome la Vida. En cuanto los vi me enamoré de ellos, tan vistosos, tan brillantes...


   Para que no se volcaran y quedaran más bonitos, los presentamos en vasos llenos de sal de colores. Así el vaso pesa y podemos colocarlos bien separados para que no se peguen unos a otros.

Ingredientes:
   - Una cajita de tomates cherry, Que sean pequeñitos y maduros
   - Azúcar
   - Agua
   - Sal en escamas
   - Palillos largos, como de brocheta o de la mitad de largura que estos

Preparación
   Primer paso, lavamos los tomatitos, los secamos, y ponemos a toda la familia a insertar un palillo largo en cada uno. Lo clavamos en el puntito del tallo, sin que llegue a atravesar el tomate. 


   Después tenemos que hacer el caramelo. Yo utilicé el truco de Carmen, hacerlo en el microondas: se hace en un momentín, pero hay que estar muy atentos para que no se queme. Ponemos 10 cucharadas colmadas de azúcar y 3 de agua en un bol, y lo metemos en el microondas a máxima potencia. No le quitamos ojo, y en cuanto cambie de color, estará listo.

   Lo sacamos, y con mucho cuidado, bañamos los tomates en el caramelo. Hay que hacerlo uno a uno, con mucho cuidado de que no nos gotee en la mano. Antes de que se seque, le colocamos unas escamas de sal en la parte de arriba.

  Lo colocamos en el vaso donde vayamos a servir, con cuidado de que no se peguen unos a otros. Es algo laborioso de hacer, pero el resultado merece mucho la pena. Además de lo ricos que están, decoran la mesa, ya que podemos poner la sal de colores a juego con la decoración de la misma.


viernes, 30 de julio de 2010

Ensalada templada de bonito patata y tomate


   Bueno, ¡tenemos un veranito cargado de concursos! Esta vez le toca el turno al concurso de Recetas de Ensaladas de Alfonso, de DeRechupete.

   Esta ensalada tan rica tenía pendiente de hacerla para publicarla desde hace tiempo. Así que cuando ví el concurso, tuve claro cual iba a presentar. 

   Os voy a contar como la descubrimos, que es una historia que me hace mucha gracia. Mi madre venía conduciendo del trabajo con la radio puesta cuando dieron esta receta. Le gustó tanto que paró en el arcén para apuntarla antes de que se le olvidara! Sólo tenía un sobre del trabajo a mano, así que ahí lo escribió, en forma de notas que luego hubo que descifrar en casa... Ese sobre sigue doblado dentro del cuaderno de recetas de la cocina, por supuesto, y es que así sabe más auténtico enredar en busca de recetas...

   La conclusión es que no sabemos si la receta original era así o no. Solo sabemos que está buenísima. preparada de esta manera. Es increible como con 3 ingredientes básicos a veces pordemos lograr una combinación de sabores riquísima. Os animo que la probeis porque está buenísima.

Ingredientes:
   - 1 patata grande
   - 100-150g de bonito fresco. Mejor si es de la parte del cogote
   - 1 tomate maduro
   - 1/2 cebolleta
   - Sal, aceite de oliva virgen extra, vinagre de vino, vinagre de frambuesa, pimienta negra

Preparación
   Primero tenemos que cocer la patata. La pelamos y la cortamos en láminas, como para tortilla. La cocemos en abundante agua con sal, aceite y un buen chorro de vinagre de vino. Esto le va a dar un sabor y una textura muy ricos. La cocemos hasta que esté hecha pero firme y dejamos enfríar.
   Por otro lado picamos el tomate en daditos y lo dejamos macerando unos 15 minutos con una pizca de sal y vinagre de frambuesa.
   El bonito lo cortamos en daditos, salpimentamos y freimos con un buen chorro de aceite de oliva. Ojo que el bonito se hace muy rápido y no queremos que quede seco.

   Tan sólo queda montar el plato. Ponemos la base de patatas, que deben estar frías (el toque templado será solo el del bonito). En el centro sobre ellas colocamos los tacos de bonito, y alrededor el tomate, un poco escurrido, ya que habrá soltado mucho caldo. Podemos añadir un poco de cebolleta picada que le da un toque fresco muy rico.
   Aliñamos tan solo con un par de cucharadas del vinagre de la maceración de los tomates y el aceite de freir el bonito (si es necesario añadimos algo más de aceite y mezclamos en la sartén antes de ponerlo en la ensalada). Esto le va a dar el toque final a nuestra ensalada.

   ¡Que aproveche!

viernes, 23 de julio de 2010

Empanadillas de feta y cilantro - VII Tapas&Blogs

 

   Esta es la última receta que tenía pendiente de enseñaros de la fiesta Bereber que organizaron mis amigos Ana y Jorge. Empanadillas de queso feta, mucho cilantro fresco y un toque picante. Tuvieron mucho éxito, a pesar de que el relleno había decidio salir a campar a sus anchas mientras estaba en el horno! Estaban muy ricas, así que decidí que las repetiría para llevarlas al VII Tapas&Blogs, que celebramos este pasado sábado.

   Esta vez, el encuentro consistía en juntarnos todos en el parque Dehesa de la Villa, llevando cada uno algo para picar. Me apetecía mucho que mi aportación fueran estas empanadillas, pero me parecían un poco grandes, teniendo en cuenta que allí tendríamos muchas cosas para probar. Y justo el día de antes, Mikel, antes Ondakin, ahora El Comidista, nos presenta estos estupendos triángulos de pasta filo rellenos de queso feta. ¡Ya tenía delante de mí la solución a mi dilema!


   De manera que os presento las dos opciones, para que hagais aquella que más os guste:
    - Las empanadillas, con mucho más relleno, y por tanto, mucho más sabor. Pero más grandes.
   - Los triángulos: más vistosos, de bocado prácticamente. El sabor se aprecia mucho menos, pero están riquísimos igualmente. La masa, más ligera, pero teniendo en cuenta el relleno no creo que importe mucho...

   Me ha gustado tanto esta receta, y le he hecho mía tan rápido que casi se me olvida contaros que la original la saqué del blog El aroma de Idania.

   Además aprovecho esta receta para mandarla al HEMC de este mes, cuyo tema es "delicias para fiestas". ¿No direis que no da de sí una receta, verdad?


Ingredientes:
   - 300g de queso feta 
   - 1 cebolleta pequeña (para el Tapas&Blogs se me olvidó ponerla)
   - 10g de cilantro (como 1/4 de paquetito de los que venden en el super)
   - 2 cayenas
   - 2 paquetes de obleas de empanadillas pequeñas. No usaremos todas, sobrará como medio paquete.
   - O bien: 1 rollo de láminas de pasta filo
   - Mantequilla (si usamos pasta filo)
   - Aceite de oliva virgen extra

Preparación:
    En un bol, desmigamos con un tenedor o con las manos el queso feta bien escurrido. Picamos muy finito la cebolla y el cilantro y lo mezclamos todo bien. Con los dedos, trituramos completamente las cayenas y mezclamos. Podemos añadir un chorrito de aceite de oliva para lograr una pasta más suave, pero poquito.

   Si vamos a hacer empanadillas, ya sabemos como se hacen. Las rellenamos como siempre y horneamos a 200º unos 20 minutos, hasta que estén doradas.

   La pasta filo nos dará algo más de trabajo, pero no mucho. No la había trabajado nunca y me ha parecido muy cómodo y entretenido.
   Limpiamos la superficie de trabajo y extendemos una lámina de masa. Las otras tenemos que cubrirlas con un trapo húmedo o volver a enrollarlas, meterlas en su paquete y guardar en la nevera, para que no se sequen. 
   Derretimos un par de cucharadas de mantequilla en el microondas. Cortamos la lámina en tiras de unos 5cm. A mi me salía como para hacer 6 tiras por lámina. Una a una, pincelamos con mantequilla la tira (para que se pegue sobre sí misma al doblarlo), colocamos una cucharadita de relleno en un extremos y doblamos en diagonal ese extremos, haciendo un triángulo. Aplastamos un poquito para que el relleno se reparta bien y seguimos haciendo los pliegues tal y cómo nos "manda" el triángulo. Como se que seguramente me he explicado fatal, os enseño una foto para que lo entendais. Ojo, es importante hacer las tiras una a una, para que no se seque la mantequilla. Cuando terminemos de enrollarlo, tenemos que aplastar un poquito los extremos de los triángulos, para evitar que se salga el relleno en el horno.


    Colocamos en una bandeja con papel de horno y horneamos a 200º durante 15 o 20 minutos, hasta que tengan un bonito color dorado.

   Con cualquiera de las dos preparaciones, dejamos enfriar sobre una rejilla. Perfectas para comer frías (no de la nevera, claro, se humedecerían) aunque templaditas estás... mmmhhh!

   Os tengo que contar lo bien que lo pasamos en el Tapas&Blogs... ¡pero se merece un post para ello solo! Así que os tocará esperar a la siguiente entrada.
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