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martes, 5 de mayo de 2015

Gazpacho


   Una de las cosas que me he dado cuenta a la hora de preparar los cursos de cocina es de que hay un montón de recetas que preparamos muy a menudo en casa pero no tengo publicadas. Una de ellas, el gazpacho. Ahora que comienza a hacer bueno, y la temporada de tomates ya está aquí, no dejo escapar la oportunidad y ya lo he preparado un par de veces esta primavera. 

   He de reconocer que me gusta más el salmorejo que el gazpacho y por tanto lo hago más a manudo. Pero el gazpacho nos encanta también. Tan fresquito en verano, tenerlo en la nevera listo para tomar es un vicio. 

   Antes, tanto como para el gazpacho como para el salmorejo, pelaba los tomates escaldandolos en agua. Pero es un proceso que me da mucha pereza y además se mancha más. Ahora utilizo otra técnica, que me encanta: Los trituro directamente sin pelar, mejor si es en una batidora de vaso. Y luego lo paso por un colador con la malla algo gruesa. También vale un chino o un pasapurés. Además de ser mucho más rápido y cómodo, la crema queda finísima, es un gustazo para comerla con cuchara o beberla. 

   Otro truco que utilizo a menudo, si quiero tomar el gazpacho en el momento o enseguida, es añadir hielo en vez de agua. Con la batidora se tritura perfectamente con el resto del gazpacho, y si quedara algún trocito, se derrite en un momento. 

   Y poco más que decir sobre el gazpacho. Que no merece la pena comprar gazpacho de bric. Que no cuesta nada hacerlo, es barato (si los tomates están bien de precio), mucho más sano... Y bueno, que yo también pico y compro un bric de vez en cuando... que se que es muy práctico. Pero siempre que puedo casero. Dura un par de días en la nevera sin problemas. Ya no tenéis escusa.

miércoles, 15 de abril de 2015

Champis picantes al ajillo


   Hay platos sencillísimos, rápidos, baratos y que pocas veces se preparan en casa. Por falta de costumbre, porque lo típico es comerlos por ahí, por pereza, por no tener la receta correcta...

   Este además es un entrante que me llena de recuerdos y eleva el nivel de morriña a 100. Ayer me acordaba de la última vez que lo comí, en Getxo, estas navidades. Patri recién llegada de Shangai, después de un año. Yo recién aterrizada de Austria... nos pasamos todas las navidades comiendo todos los pintxos que se nos pusieron por delante. Creo que no hubo día sin pintxo... El día de los champis no teníamos ni hambre. Pero fuimos a por un vino, el camarero estaba terminando de montar unos sobre la plancha... y los champis se vinieron con nosotras a la mesa. Una vez allí los repartimos entre todos los que estábamos... no es que sea un pintxo que llene o que sea para compartir... pero que más daba, si aquello era sólo gula.

   Gula y ganas de estar juntas, de charlas y más charlas, de abrazos, menos de los que nos debíamos, de paseos junto al mar, de no parar de reir... os echo de menos chicas. ¡Pero que poquito queda ya para la siguiente ronda de pintxos!

   Y de mientras, me los preparo yo en casa. Nadie me mima más que yo misma, jejeje...

   Después de haber probado varias recetas para la salsa de ajos y guindilla para los champis (nada de champiñones, estos son champis), hace tiempo que me quedé con esta. A veces sale más más blanquita, a veces más colorada, depende del tomate que use, pero siempre igual de rica. Con ese punto (o más que punto) picante que tan bien pega con los champis...

   El truco, hacerlos despacito y a la plancha. Primero boca abajo, luego boca arriba, que suelten el juguillo... Los champiñones, lo más frescos posibles, grandotes. Los que veis en la foto son marrones, pero por supuesto lo normal es usar los blancos de toda la vida. 

martes, 24 de marzo de 2015

Calabaza asada con salsa de yogurt y Zaatar


   La calabaza me vuelve loca. Esto no es novedad. Preparada de cualquier manera: Guisada, en crema, en pastel, en lasaña, simplemente a la plancha. Pero es que este invierno he descubierto una mezcla de especias que me encanta... ¡y que es el complemento perfecto para la calabaza! Podría tomarme toneladas de calabaza asada, con un poco de salsa de yogurt con zaatar por encima... 

   El zaatar, o zataar, zaa´tar..., que yo no conocía hasta empezar a verlo en algunos blogs, es una mezcla de especias típica de oriente medio: sésamo, cilantro, sumac, comino, tomillo limón... un poco dulce, con un toque fresco, y sabor a semillas por el sésamo. Simplemente me encanta.

   Combina perfectamente con verduras dulzonas como la calabaza, el boniato o la coliflor, o con carnes suaves como el pollo o el pescado. Y con los lácteos: perfecta para hacer una salsa con yogurt o queso crema, o para espolvorear sobre un poco de queso de sabor más fuerte. No se dónde se podrá conseguir en España, yo aquí en Austria la he encontrado con las mezclas internacionales de especias en el supermercado. 

   Así que la receta de hoy no es ni receta, es tán solo una idea de preparar una cena rápida y muy ligera. Toda variación es bienvenida. Os cuento cómo está preparado el plato de las fotos, y más abajo os propongo algunas modificaciones.


martes, 25 de noviembre de 2014

Lentejas guisadas con calabaza


   En mi casa siempre se han comido las lentejas con chorizo. O sin él, si queremos un plato más ligero, pero con sabor a pimentón, con su patata, puerro... Hace un par de inviernos descubrí otra forma de hacerlas muy distinta, con limón y especias. Desde entonces las preparo así de vez en cuando también. 

   Pero había oído a mi amiga Laura hablar de las lentejas con calabaza, que es como se preparan en su casa, y tenía muchas ganas de probarlas. Así que finalmente el otro día le pedí la receta. Y como suelo hacer, acabé preparándolas de una forma diferente a como me dijo ella. Así soy yo... Ella tritura todas las verduras juntas, salvo las lentejas, y aunque tiene que estar buenísimo, me parecía más aburrido. A mi me apeteció encontrarme los trocitos de calabaza (que le vamos a hacer si soy una adicta a la calabaza). Además me parece más vistoso así, con los trozos naranjas. 

   Tuvimos la duda de si la calabaza sería demasiado dulce, pero la verdad es que para mi gusto estaba estupenda. Las lentejas tienen ese sabor que combina tan bien con chorizo y panceta como con curry o especias, y con la calabaza no ha sido distinto. Me ha encantado el contraste. Ya tenemos otra receta de lentejas. 

   En este caso las he preparado bastante secas, pero si os gustan más caldosas, tan sólo hay que ir ajustando las cantidades de agua durante la cocción. Un poco más de agua, un hervor, y listo. Los tiempos de cocción también son variables. A mi me gusta la calabaza muy entera, casi crujiente, pero que ceda al morder. Si os gusta más deshecha, acortad la primera cocción y alargad la segunda (ver receta): las lentejas necesitarán en total unos 40 minutos, aunque depende mucho del tipo de lenteja. 

   Espero que os guste esta manera distinta de prepararlas: ligera, fácil, vegetariana, y un buen plato de cuchara para el frío que, al menos a Austria, ya ha llegado. 

martes, 10 de diciembre de 2013

Crema de col y champiñones



   Hace unas semanas me preparé una sopa de champiñones, que hacía muchísimo tiempo que no preparaba. La verdad es que me encanta su sabor, pero la textura no me termina de convencer, siempre me parece que debería ser más cremosa. Pensé que la próxima vez iba a probar añadiendo algo de calabacín, para espesarla sin aportar mucho sabor. Y la idea quedó por ahí en el subconsciente. 

   Por otro lado, la semana pasada tenía unos restos de col. Cocida y rehogada con unos ajos. Me gusta mucho para acompañar a la carne. 

   Y en un ataque de locura, unido a que hacía frío y tenía hambre y ganas de utilizar restos que andaban dando vueltas por la nevera... decidí mezclarlo todo. Rico. Rico. Muy rico. 

   Un hilo de aceite de sésamo para un regusto a frutos secos, que se podría sustituir por unas almendras tostadas. Un toque picante, casi que no se note, para que la sopa caliente con más intensidad. Para repetir. Para calentar por dentro y por fuera: una textura cremosa estupenda, un sabor intenso y delicioso. Me enamoró.

   Puede resultar un poco raro cocer la col para hacer esta crema, pero merece la pena por el sabor que le da. En mi caso, reservaré un poquito cada vez que la prepare para otras cosas, que es a menudo. Porque esta crema de champiñones y col ha llegado a mi casa para quedarse... 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Tortilla de bacalao con cebolla y pimiento caramelizados

 

   La de hoy es una receta que no es ni receta. Una tortilla sencilla. Cuatro ingredientes. Pero está tan rica que quería enseñaros como hago yo la tortilla de bacalao. 

   Como siempre en las tortillas, está la pelea: ¿muy hecha o poco hecha? ¿Cual es su punto justo? Perdón pero aquí no voy a ceder: una tortilla de bacalao como está rica es así, jugosa, casi líquida, que se deshaga... ahora que si el pinche quiere pasar la suya otra vez por la sartén porque así no le gusta, allá él. Aquí hemos venido a disfrutar de la comida, así que como siempre, para gustos los colores, y cada cual tiene que hacer la tortilla como más le guste, para disfrutarla. 

   Al toque clásico de la tortilla de bacalao tan típica de mi tierra he querido darle un toque especial con la cebolla y el pimiento rojo caramelizados. Eso, un buen bacalao, unos buenos huevos... y una cena rica, y además ligera. ¿Quien se apunta? 

martes, 3 de septiembre de 2013

Pisto de calabaza y rebozuelos


   Ya os he contado alguna vez que en Austria se respeta mucho el que los productos sean de temporada. Por eso me hizo tanta ilusión ver la semana pasada de nuevo calabazas de varios tipos en el supermercado. No pude resistirme y me llevé a casa dos pequeñas calabazas tipo cacahuete o Butternuss. 

   Como no había pensado como prepararlas, decidí cocinarlas con otras verduras de la nevera, en una especie de pisto, pero con algún toque especial: un poco de ron, hierbas, setas... y al tupper, directamente, sin probarlo siquiera. 

   La sorpresa al día siguiente fue tremenda. ¡Que bueno estaba! Entre el pinche y yo habíamos inventado un plato nuevo que va a ser todo un protagonista de nuestros tuppers este invierno. De echo, no ha pasado ni una semana y ya lo he repetido para poder enseñaroslo, y para poder comerlo de nuevo, claro. 

   Como toque austriaco, le he puesto unas setas que desbordan los mercados austriacos todo el verano: Eierschwamerl (rebozuelos o cantarellas). Podéis usar cualquier seta que os guste, pero esta variedad tiene un sabor muy especial que le da al pisto un toque fantástico que me ha encantado. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Compota de manzana y albaricoque


   Los albaricoques no son mi fruta favorita, pero la verdad es que desde que estoy en Austria me gustan mucho más. Aquí es casi la fruta nacional: cuando llega el verano los puestos del mercado se llenan de ellos, los escaparates de las pastelerías de Marillenkuchen... y la verdad es que están buenísimos. 

   Por otro lado está la compota de manzana. Aquí la venden en bote, tipo puré, no muy dulce, me encanta. Siempre tengo un bote en casa, y con una pizca de canela tienes el postre solucionado en un segundo. Aunque a la hora del postre suelo tomar fruta fresca, las raras veces que me apetece otro tipo de postre, un "Apfelmus" siempre me viene bien. 


   Y de la combinación de estos dos sabores, hemos descubierto la compota de manzana y albaricoque. "Apfel-marillenmus" le hemos llamado en casa. Fácil de preparar, de temporada, un postre ligero, y si hacemos una buena cantidad, se puede guardar al vacío para poder tener una pequeña reserva en otro momento. 

   Recién hecha está muy rica, templadita. Pero reposada y fresca de la nevera, con los sabores más asentados, está aún mejor. Yo le pongo muy poco azúcar, porque me encanta así, con ese toque ácido. Por supuesto, podéis añadirle más si os gusta más dulce. El toque de canela por encima le va muy bien también, aunque enmascara un poco el sabor del albaricoque. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Mejillones Sagakani. Receta griega de mejillones con tomate y queso Feta



   Últimamente cocino muy poquito. No es que tenga el blog abandonado, es que en realidad casi no piso mi cocina. Muchas ensaladas, cosas a la plancha, y si preparo algo más elaborado suele ser una receta que ya conozco y que me apetece preparar... Además aprovechando el verano casi no paramos por casa los fines de semana. Por eso casi no publico nada nuevo desde hace tiempo. 

   Pero el otro día, recordando el último viaje que hicimos, ya casi un año, a Grecia, me acordé de estos mejillones Saganaki, que están tan ricos y son tan fáciles de hacer, que me apetecieron mucho. Creo que nosotros los probamos en Kalambaka, el pueblo donde dormimos para visitar los monasterios de Meteora. ¡Que bien cenamos esa noche! recuerdo que queríamos probarlo todo, y todo nos encantaba... 

   Así que aquí los tenéis. No se si la receta se parece o no a la forma tradicional de prepararlos en Grecia, pero esta es mi versión. Rica, fácil, y aunque no sea el mejor momento para comer mejillones, resulta estupenda para una cena de verano, ya que se puede servir templado, y es ideal para compartir. 


   El queso Feta que encontramos por aquí no suele parecerse mucho al original normalmente. En Austria suelo encontrar buenos productos griegos, porque son unos apasionados de su cocina (como para no serlo, que rico todo...). Pero en cualquier caso, merece la pena pagar un poco más por un queso más auténtico, que se deshaga al calentarse, con ese sabor ácido tan característico. 

   A mi me gusta mezclar el queso con el tomate, para que se deshaga en caliente y se mezclen los sabores. Pero queda con una presentación estupenda si en vez de mezclarlo, desmigáis el queso con los dedos sobre el tomate, una vez colocado en la fuente. ¡Que los disfrutéis! 

miércoles, 17 de julio de 2013

Calabacines rellenos de carne y queso azul



   Me encantan las verduras rellenas, como ya sabréis si me seguís habitualmente. Pues resulta que me viene de familia. Esta receta (o una parecida) me la dio mi madre la semana pasada, que enseguida se pone a rellenar calabacines o pimientos. 

   Y yo corrí a hacerla: tenía muy buena pinta, con la mezcla de queso azul y calabacín, y efectivamente, estaba buenísima. Además está buenísima recién hecha pero también para llevar en el tupper al trabajo, así que doble éxito.

   Había pensado llamarlos "calabacines rellenos ligeros" porque no llevan bechamel. Pero luego cambié de idea: teniendo en cuenta que llevan bastante queso, no son excesivamente ligeros... pero en cualquier caso al sustituir la bechamel que podría ligar el relleno, por una crema de calabacín, estamos eliminando un montón de calorías que para nada se echan de menos en el plato, y menos aún en el culo... 

   Mi madre preparó la receta de forma algo diferente. En vez de cortar los calabacines a lo largo, hizo vasitos, como en esta receta de calabacines rellenos de champiñones. Y en vez de mezclar el relleno con la crema de calabacín y queso azul, la puso por encima, antes de gratinar. Al gusto. 


   Os cuento como la he tuneado yo, y la podéis preparar como prefiráis. 

jueves, 25 de abril de 2013

Pastel de carne y coliflor



   Me gusta mucho la coliflor. Sin más que rehogada con unos ajos y un poquito de pimentón, por ejemplo. Pero a veces me pasa que de pronto, no me apetece nada. Y empiezo a darle vueltas, a intentar enmascararla... y así es como surgió este pastel de carne y coliflor que os propongo hoy.

   Como os digo, fue un invento fruto de la casualidad y de lo que había en la nevera, pero se ha quedado en casa como un recurso estupendo para la comida de tupper. 

   Se recalienta muy bien, es ligero pero llena bastante, y está buenísimo. Si no os gusta mucho la coliflor, es una manera de comerla más fácil, aunque el sabor sigue estando presente. Pero junto a la carne, las verduras y las especias, está buenísimo. 

   Yo le suelo poner un poco de Garam Masala. Es una mezcla de especias india que le da un sabor muy especial a la carne. Puede llevar chile rojo, ajo seco, polvo de jengibre, sésamo, semillas de mostaza, cúrcuma, cilantro, clavo, pimienta negra, cardamomo, canela, hojas de laurel, comino, nuez moscada... a mi la verdad es que me recuerda mucho también a los aromas marroquíes. Pero podéis poner cualquier especia que os guste. Un poco de curry, por ejemplo. O al natural, para que se noten más los sabores.

   Para presentarlo suelo ponerlo en una fuente grande. Una base de puré de coliflor y una capa de carne, con queso gratinado por encima. Esta vez he usado también un aro de emplatar, para servirlo de una manera un poco más especial. Como más os guste.

   El puré de coliflor queda con la textura del puré de patata, y es muy moldeable. Pero mucho más ligero, y naturalmente, con sabor a coliflor.

   Para la parte de la carne, una especie de bolognesa espesa. Carne, verduras y salsa de tomate. ¿Vamos a ello?

martes, 19 de marzo de 2013

Ensalada de col lombarda


   En casa nos gusta mucho la ensalada de col. Hace unos años la pedíamos siempre que la veíamos, sobretodo en hamburgueserías o restaurantes americanos, que le encantan al pinche. Alguna vez probamos a hacerla en casa, pero nunca logramos que saliera algo comestible, o suficientemente bueno.

   Pero hace un tiempo descubrí esta ensalada de col lombarda, y la preparamos de vez en cuando. Es una versión diferente de la típica ensalada de col o Coleslaw americana. Fácil de hacer y muy rica. Lo mejor es que se conserva muy bien un par de días en la nevera, así que como sale mucha cantidad, la guardamos en un tupper grande y la vamos comiendo poco a poco. Nos encanta.

   Como ensalada, a modo de entrante, o como guarnición, es fresquita y crujiente, además de ligera y muy sana. Que pena que dentro de poco la col lombarda, como todas las verduras de invierno, desaparecerá de los mercados austriacos durante unos meses, porque me encanta para tenerla bien fresquita en la nevera en verano o primavera, lista para comer.

martes, 12 de marzo de 2013

Sopa china en 10 minutos


    Lo confieso. Tenemos un vicio. Las sopas chinas instantáneas. No sólo por lo rápido que se hacen, sino por el sabor. Tienen un algo adictivo que nos pierde. No es que las comamos muy a menudo... pero el otro día el pinche abrió el cajón y dijo "si ve alguien esta cajón puede pensar que estamos enfermos por estas sopas...". Y razón no le faltaba. 



   Y mira que son calóricas, que tienen toneladas de glutamato que es malísimo para la salud, y que no me gusta mucho comer productos chinos porque allí las normas de calidad son otras y aunque para entrar en la unión europea tienen que cumplir muchos estándares, los pesticidas, y otras sustancias no están controladas. ¿Y bien? Pues que me da igual. Que me encantan las sopas instantáneas... cada uno tiene sus vicios.


   Pero hemos descubierto un sustituto casero casi igual de rápido y muy muy rico para las sopas chinas de sobre. La sopa china en 10 minutos. No tiene tanto sabor (maldito glutamato...) ni es tan infinitamente fácil de hacer, pero es mucho más sana y más ligera y hecha en casa. Y nos ha encantado, así que repetiremos pronto. 

   Para la pasta de la sopa podéis usar cualquier tipo de fideos asiáticos. Yo he utilizado unos de trigo que siempre tengo para el wok, pero se pueden poner los finitos de soja transparentes, tallarines de arroz... o fideos de toda la vida de los de sopa. El sabor será igual pero tendrá un punto menos asiático, eso es todo.

jueves, 17 de enero de 2013

Risotto de tomates secos


   Me encantan los risottos. El arroz en general no es mi fuerte en la cocina, pero con los risottos he descubierto un mundo que me tiene enganchada. Con lo que se te ocurra, cocinando a fuego lento, a poder ser disfrutando de un vaso de vino. Además, como hay que prepararlo y comerlo al momento, es una comida (en mi caso) de fin de semana. De olvidarse de las prisas y relajarse media hora (no hace falta más) en la cocina.

   Y además tiene truco... siguiendo unos pocos pasos básicos, los risottos siempre salen bien. 

   - Los ingredientes que haya que cocinar antes, como pochar cebolla, al principio
   - Añadir el arroz de risotto, y sofreirlo. Sí, es más caro, pero con un paquete de 3€ salen 6 raciones... ¿eso es caro?
   - Un poco de vino blanco, y que evapore
   - Ir añadiendo poco a poco el caldo (mucho mejor si es casero) que tiene que estar caliente y no despistarse ni dejar que esté un rato sin remover.
   - A media cocción podemos añadir el resto de los ingredientes
   - Cuando esté casi en su punto, un puñado de queso parmesano rallado
   - Dejar reposar unos minutos

   Y haciendo esto, triunfamos, seguro. A partir de ahí, imaginación al poder. Puede ser risotto de espárragos trigueros y parmesano, de calabaza, de gambas y salmón ahumado... o este risotto de tomates secos que improvisamos el otro día y que salió para chuparse los dedos.

   El color no es que sea muy llamativo, pero el sabor es intenso y riquísimo. Sólo para amantes del tomate y del queso... si lo sois no os lo podéis perder.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Pollo al pimentón


   Esta salsa... me ha robado el corazón. Cremosa, intensa, con un punto picante. Está tan buena que parece que a la fuerza tiene que llevar una tonelada de nata. Lleva sólo un chorrito de leche, y porque lo decía la receta (que en realidad decía un vaso de nata y otro de Crème fraîche...), que si no...

   Recetas de pollo en salsa tengo muchas en el blog. La verdad es que me resulta un plato muy socorrido para preparar mientras se hace la cena y llevar a la oficina al día siguiente. O para comer en el momento, que siempre está más rico... pollo a la cerveza, que es lo más fácil del mundo, o pollo a la cocacola, rico y sorprendente, o con pasas como lo hace mi abuela... pero la que os traigo hoy creo que es la que más me gusta de todas.

   Todos los meses en el super regalan una revista de recetas. Es muy bonita, y tiene unas recetas muy originales... que nunca me salen bien. O soy muy torpe, o no entiendo el alemán aún, o son combinaciones de sabores muy raros... pero ya llevo varios fracasos con sus recetas. Además las fotos no corresponden 100% a lo que dice el texto. Pero esta vez sí, me leí tres veces la receta antes de hacerla a ver si todo tenía sentido, y ha sido todo un éxito. 


   Esta vez he usado pimentón de Hungría. Siempre tengo en casa pimentón de la Vera. Si quiero hacer una sopa de ajo, imprescindible, como para otros tantos platos. Pero ese sabor ahumado tan rico me parecía que podía no pegar del todo. Y seguro que quien ideó la receta no la hacía con pimentón de la Vera (por eso de ser una receta austriaca)... por eso mismo el Goulash lo hago con este pimentón de aquí: a cada sabor, su condimento. Pero vamos, que sin ponernos tiquismiquis... ¡vale perfectamente el pimentón que más os guste!

   Si la semana pasada os decía que dejarais el pan de lado, que aunque la salsa de tomate y calabaza estaba muy buena había que cuidarse... hoy nada de eso. Sacad el pan, que nos vamos a poner las botas...

martes, 20 de noviembre de 2012

Albóndigas de pollo con salsa de calabaza y tomate


   Llevamos más de un mes de exceso tras exceso. Y se acercan las Navidades, así que hay que hacer una tregua y cuidarse un poco. Pero ojo, ¡eso no tiene que significar comer aburrido! 
  
   Esta es otra de esas recetas que surgió improvisando, pero que ha llegado para quedarse. Está buenísima. De echo iba a ser para el tupper del día siguiente, pero no pudimos resistirnos y acabó siendo la cena de ese mismo día... 

   Había en la nevera unos contramuslos de pollo. Y no me apetecía hacerlos como siempre. Tenía ganas de comer calabaza. Y el pinche había comprado 1kg de tomates. Pero yo quería calabaza... La idea de la salsa de tomate y calabaza la había visto/leído/oído ya en varios blogs, pero no le había hecho mucho caso. Total ,que con los ingredientes en mente se me antojó, así que me puse a experimentar y el resultado fue fantástico. Está buenísima. Yo hice para que sobre. Se puede embotar o congelar y está buenísima para pasta, para salsa, para fondo para una lasagna... 

   Y las albóndigas de pollo están riquísimas también. En la mayoría de supermercados grandes venden ya carne picada de pollo. Pero yo prefiero hacerla en casa. Creo que es porque la grasa del pollo me da bastante asquete, y la carne picada del super la lleva... si la picamos en casa, le ponemos lo que nosotros queremos. Yo lo hago con la picadora de la batidora, y queda estupenda. Se puede hacer con pechugas de pollo, yo en este caso lo he hecho con contramuslos. Más trabajo y más desperdicio, pero también más jugosos. Al gusto.

miércoles, 24 de octubre de 2012

El monstruo del lago Ness - Receta de Halloween


   En la última fiesta de Halloween invitamos al monstruo del lago Ness a cenar. Vino encantado, pero lo que no sabía... ¡Era que él era el plato fuerte! 

   La mayoría de recetas de Halloween llevan salchichas, masas, queso... pero esta especie de culebra es una opción ligera (y divertida) para preparar un plato de Halloween diferente. Un toque fresco en la mesa y válido para todo tipo de dietas.

   Este tipo de pepinos largos, creo que les llama holandeses, son los que se encuentran aquí en Austria casi siempre. Me gustan para este tipo de platos de "crudités" porque saben muy poquito y puedes comer un montón sin que repita.

   La salsa yo la he hecho con yogurt griego, zumo de limón, tahine y semillas de sésamo (inspirada en esta receta de Gastronomía&Cía) pero podéis poner lo que os guste: cualquier hierba o especia, o queso azul... hay un montón de opciones.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Ensalada de alubias con nectarina



   Después de un largo tiempo desaparecida, vuelvo con una receta muy fácil y rápida de preparar. Y es que a esto me he dedicado este tiempo (aparte de a disfrutar de las vacaciones y del verano, claro): a casi no pisar la cocina. Una mezcla de pereza, falta de ganas, falta de imaginación, y un par de desastres gastronómicos han hecho que nada de recetas nuevas y mucho menos cosas dignas de publicar en el blog.

   Pero en casa comemos y cenamos todos los días, claro. Una cosa no está reñida con la otra. Y uno de los platos que he preparado más de una vez para llevar en el tupper al trabajo, es esta ensalada de alubias.

   Las ensaladas de legumbres me gustan mucho. Además de sanas, son socorridas, están estupendas de un día para otro, y si las haces con legumbres de bote, en menos de 10 minutos está la comida para el día siguiente preparada. Perfecto para el verano. Y para cualquier época del año, claro, pero es que también soy muy de cuchara, y en invierno las alubias las prefiero bien calentitas... 

   Desde hace un tiempo me gusta ponerle además un toque dulce. Una fruta, como mango o en este caso nectarinas, aprovechando el final de la temporada. O incluso calabaza salteada le va estupendamente. 

   El resto de ingredientes, al gusto. O al fondo de nevera, que ha sido la pauta fundamental en mi cocina este verano. 

   Hace muchos años, cuando en mi casa empezamos a comer ensalada de alubias, ésta consistía básicamente en alubias cocidas y una vinagreta de pepinillo, pimiento y cebolleta. Poco más. Hace unos días me acordé de aquellas ensaladas y lo integré todo en esta receta, con un poco de miedo más que nada por el pinche, que no es muy amigo de los encurtidos, y por la mezcla de sabores, que no tenía muy claro qué tal funcionaría.

   Pero fue todo un éxito y hoy la repito. Uno, para comerla, que está riquísima. Que además sigo sin muchas ganas de cocinar. Y dos, para contárosla, que os tengo muy abandonados y así no se puede. 

   Tan sólo un par de notas más. A esta ensalada podríamos añadirle también un poco de queso feta. Me encanta en todo tipo de ensaladas pero esta vez no le he puesto, estoy desintoxicándome... También podemos sustituir el atún por huevo duro, o poner ambos. Las alubias valen de bote perfectamente. Estas que uso yo me gustan porque son muy chiquitinas y vienen muy enteras, no se deshacen al mezclarlas con el resto de ingredientes. El truco es encontrar una marca que os guste, id probando. 

   ¡Marchando un tupper de ensalada de alubias!

miércoles, 25 de julio de 2012

Col china salteada con salsa de soja y tomate


   Estoy harta de que me gusten las recetas verdes y poco apetitosas. Blogs preciosos llenos de helados, tartas de colores, postres cremosos... y yo venga una y otra vez que si la col, que si el pak-choi... 

   Espero que aunque la foto no es muy apetecible, si os digo que es un primer plato o guarnición riquísimo, barato y además ligero, se os cambie la cara y os animéis a probarlo. 

   Una receta de esas que surge del "no tengo nada en la nevera más que esta col triste..." pero que se queda en la cocina y pasa a formar parte del menú de tupper semanal. La he probado ya en distintas versiones, con varios tipos de col, intentando añadir más ingredientes. Pero como más rica queda es tal cual la hice la primera vez. Con col china, que tiene un gusto muy especial. La salsa de soja y el tomate la complementan y el sabor nos tiene enganchados. Un regustillo como a ahumado que no se de dónde sale, me encanta.

   Acompañado de salchichas está tremendo. Y es que no se que tienen la col y las salchichas que casan tan bien. La lombarda y las frankfurt, la sopa de col con salchichas, las salchichas y el chucrut... Pero es verano, y toca bajar los excesos del fin de semana, así que lo veis con pechuga de pollo. Pero hacedme caso y probar con salchichas, por ejemplo con unas Bratwurst está buenísimo.

   Y vale, prometo receta dulce y colorida dentro de poco...

jueves, 28 de junio de 2012

Mini tortillitas de calabacín al dente


   Hoy os presento una de las recetas menos fotogénicas de la historia. En casa hacemos un montón de veces estas mini tortillitas de calabacín, pero nunca llego a sacarles fotos, porque aunque están buenísimas, el aspecto no es nada fotogénico.

   Pero de hoy no pasa. Una vez más las estaba preparando y he pensado que tenía que compartir la receta. Acompañadas de un poco de ensalada, o de un gazpacho como hoy, son una cena ligera y sana, buenísima. Además, como pasa con la mayoría de las tortillas, se pueden comer frías o templadas y están también buenísimas.

   Aviso para cocinillas: en casa nos gustan las verduras de cualquier forma, a poder ser poco hechas. Por eso nos encantan estas tortillitas: el calabacín se queda casi crudo. Le da una jugosidad tremenda a la tortilla, como si llevara queso sin llevarlo, pero está casi crudo. Y se nota. Y me encanta.

   Las cantidades las hago un poco a ojo. La idea es que quede una proporción como cuando hacemos tortilla de patata, con más patata que huevo. En este caso más calabacín que huevo. En las fotos se ve más líquida de lo que me suele quedar. Pero no pasa nada tampoco. Cuando al ir friendo, al final nos quede casi todo huevo, lo podemos hacer a modo de tortilla francesa y queda riquísimo también.

   El jamón york es opcional, pero le da un sabor muy rico y hace un plato más completo, o eso creo. Yo lo hago por el sabor, pero se puede prescindir de él sin problema.
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