Una de las cosas que me he dado cuenta a la hora de preparar los cursos de cocina es de que hay un montón de recetas que preparamos muy a menudo en casa pero no tengo publicadas.
Una de ellas, el gazpacho. Ahora que comienza a hacer bueno, y la temporada de tomates ya está aquí, no dejo escapar la oportunidad y ya lo he preparado un par de veces esta primavera.
He de reconocer que me gusta más el salmorejo que el gazpacho y por tanto lo hago más a manudo. Pero el gazpacho nos encanta también. Tan fresquito en verano, tenerlo en la nevera listo para tomar es un vicio.
Antes, tanto como para el gazpacho como para el salmorejo, pelaba los tomates escaldandolos en agua. Pero es un proceso que me da mucha pereza y además se mancha más. Ahora utilizo otra técnica, que me encanta: Los trituro directamente sin pelar, mejor si es en una batidora de vaso. Y luego lo paso por un colador con la malla algo gruesa. También vale un chino o un pasapurés. Además de ser mucho más rápido y cómodo, la crema queda finísima, es un gustazo para comerla con cuchara o beberla.
Otro truco que utilizo a menudo, si quiero tomar el gazpacho en el momento o enseguida, es añadir hielo en vez de agua. Con la batidora se tritura perfectamente con el resto del gazpacho, y si quedara algún trocito, se derrite en un momento.
Y poco más que decir sobre el gazpacho. Que no merece la pena comprar gazpacho de bric. Que no cuesta nada hacerlo, es barato (si los tomates están bien de precio), mucho más sano... Y bueno, que yo también pico y compro un bric de vez en cuando... que se que es muy práctico. Pero siempre que puedo casero. Dura un par de días en la nevera sin problemas. Ya no tenéis escusa.




















