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lunes, 7 de octubre de 2013

Spinatspätzle, Spätzle de espinacas con salsa de nata y jamón



   Hoy os traigo de nuevo una receta típica austriaca. Hace unos meses os mostraba los Käsespätzle, gratinados al horno con mucho queso. Los Spätzle son unas bolitas de masa hervidas a base de harina y huevo muy típicos de Austria y algunas zonas de Alemania. Lo más normal es encontrarlos sencillos, servidos bien con queso fundido o alguna salsa, o bien como acompañamiento para platos de carne con salsa, como el Goulasch.

   Pero también es muy normal prepararlos con algún ingrediente que le de sabor, normalmente espinacas, como en nuestro caso: Spinatspätzle. Dependiendo de la cantidad de espinacas que les pongamos serán más o menos verdes. 

   El sabor a verdura no es muy exagerado, pero sí tienen un puntito muy rico que combina estupendamente con una salsa suave, como esta de jamón y nata, también todo un clásico. Yo la preparo con leche evaporada, algo más ligera y menos espesa, y queda igual de rica.


   ¿Vamos a por la receta?

jueves, 21 de marzo de 2013

Käsespätzle. Receta austriaca


   Käsespätzle. Bajo este nombre tan raro se esconde un plato tradicional austriaco que no falta en ninguna fiesta, feria o estación de esquí. Se lee algo así como Quese-espechle y es uno de esos típico platos austriacos perfectos para combatir el frío invierno... pero que te comerías con sus 5000 calorías en cualquier momento del año.

   Los Spätzle son una especie de Ñoquis hechos de harina, huevo y agua. Luego se les añade queso y cebolla frita, o bacon y verduras... Los suelen preparar en sartenes enormes en las fiestas, con toneladas de queso fundido... es un vicio.

   También es muy típico servirlos como guarnición, esta vez sin el queso. Acompañando un plato de goulasch o cualquier plato de carne con salsa. 

   Así que desde que llegué a vivir a Austria, estaba deseando prepararlos. Enseguida me compré la herramienta para hacerlos, pero no terminaba de lograr que la masa me saliera bien. Cada receta que leía tenía unas cantidades diferentes, y aquello nunca salía bien... así que "el cacharro" quedó en el fondo de un cajón durante meses. Hasta ahora que una compañera de trabajo me ha dado la receta de su madre, que se los prepara a menudo... y ha sido todo un éxito. 


   Es una pena que para prepararlos haga falta algún tipo de utensilio. El más sencillo es como el mío: una tapa de metal con agujeros de medio centímetro de diámetro. Se coloca directamente sobre la cazuela, se ponen un par de cucharadas de masa sobre ella, se aplasta con la rasqueta y caen al agua hirviendo. Los hay más sofisticados, como una especie de mandolina que va raspando la masa sobre el "rallador" o tipo prensa. Si no podéis conseguir algo parecido, siempre se puede hacer con un colador de agujeros grandes, un pasapurés, o un rallador grueso, o apañar un invento similar en casa... Su de Webos Fritos los hace con una jeringa gigante... ¡Imaginación al poder!

   Hay un montón de masas diferentes, esta esta es la más básica. Y la receta con queso y cebolla frita, también la más sencilla de preparar. Lo ideal es freír mucho la cebolla en abundante aceite muy caliente hasta que quede dorada y crujiente. Pero se puede hacer perfectamente con cebolla ya frita, como la que venden en Ikea.

   Y sobre el queso, uno fuerte, aromático, Emmental, por ejemplo. Es importante que sea fuertecillo y que funda bien. Aquí se prepara con Bergkäse, literalmente queso de las montañas, un queso apestoso y tierno, de lo mejorcito que tienen por aquí. Lo hay de varios tipos distintos, pero para unos buenos Käsespätzle, lo importante que sea aromático y que funda bien. 

   Os prometo que desde que me he puesto a preparar la comida hasta que ha estado el plato listo no han pasado ni quince minutos. ¡Es facilísimo!

martes, 6 de noviembre de 2012

Truco para llevar la pasta en tupper. Salsa de tomate y ricotta


   Si desde hace unos años llevar el tupper de comida al trabajo "está de moda", con los tiempos que corren es casi un imprescindible. Y la pasta es un plato de lo más socorrido, además de barato. No todos los días apetece prepararse la comida para el día siguiente, se acaban las ideas, no hay tiempo...

   Pero llevar la pasta en tupper tiene un problema. Lo que preparas por la noche con muy buena pinta, al día siguiente es un plato pegoteado y reseco. Por eso os quiero contar mi truco. Hace unos meses lo escribí en Twitter y gustó mucho, así que pensé que a alguien más le podía servir si lo publicaba en el blog.

   No es que la pasta quede como recién hecha, para eso no hay truco. Pero (que me perdonen los puristas) es un apaño bastante bueno y nos permite comer un plato de pasta más que decente en la oficina.

   Y de paso, os enseño una salsa muy socorrida y muy rica. La base, tomate y ricotta. Le podemos poner un poco de pollo, cebolla pochada... y estará más rico aún, pero para unas prisas salsa de tomate y un par de cucharadas de ricotta, una pizca de pimienta, ¡y marchando!

jueves, 4 de octubre de 2012

Lasaña de calabaza bolognesa



   Alguna vez os he contado la historia de Austria y los productos de temporada. Es... como debería ser en todas partes. Evidentemente, vivimos en un mundo globalizado, y aquí y en la China, hay tomates todo el año. Pero no pasa lo mismo con otros productos. Por ejemplo, con las calabazas.

   Llevábamos meses sin verlas y de pronto... están por todas partes. De todas las formas y colores, Verdes, naranjas, amarillas, grandes, pequeñas, retorcidas...

   Y a mi me han llegado con una especie de obsesión. Quiero probarlas todas. Quiero experimentar, y las compro a pares antes incluso de saber para qué voy a usarlas. ¿Os he contado que cuando llegamos aquí hace dos años, como faltaba tan poquito para Halloween, y había tantas variedades distintas, tuve que esperar a que pasara la fiesta porque no estaba segura de que todas se pudiesen comer?

   Mi obsesión me ha llevado a un par de fracasos cocineriles, como un curry con yogurt que era de lo más raro, y una calabaza-espagueti que era una especie de cabello de ángel que acabó siendo, junto con un montón de cosas más, un relleno bastante aparente para canelones. 

   Pero también estoy encontrando algunas recetas bien ricas como la calabaza con Gorgonzola y nueces que publiqué en I Love Tapas o esta lasaña de calabaza bolognesa que os propongo hoy. Las dos recetas están hechas con calabaza butternuss (ni idea de cómo se llama en castellano) que me encanta. Se hace muy rápido, es dulce y tiene una textura harinosa, como de patata que se deshace en la boca, que me tiene loca. Pero se pueden hacer con cualquier tipo de calabaza que encontréis o que os guste.

!Vivan los productos de temporada!

Ingredientes:
   - 1 cebolla grande
   - 1 diente de ajo
   - 1 zanahoria
   - 500g de calabaza (pesados sin piel ni pipas)
   - 500g de carne picada de ternera
   - 1/2 vaso de vino blanco
   - 900g de salsa de tomate o tomate triturado
   - 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
   - 1/2 cucharadita de pimentón
   - Láminas de lasaña (yo uso marca Barilla, sin cocción previa)
   - Harina y leche para la bechamel
   - Queso rallado
   - Sal, aceite de oliva, pimienta

Cómo preparar la lasaña de calabaza bolognesa: 
   Picamos la cebolla en trozos pequeños. Lavamos y pelamos la zanahoria y la picamos también. Ponemos las dos cosas a pochar en una cazuela con una pizca de sal y un chorrito de aceite. Tapamos y cocinamos a fuego suave, removiendo de vez en cuando.

   De mientras pelamos y troceamos la calabaza, en dados de 1cm o más pequeños. Cuando la cebolla empiece a transparentar, añadimos el ajo machacado o muy picado y la calabaza a la cazuela junto a un poco más de sal y seguimos cocinando unos 10 minutos.

   Vamos precalentando el horno a 220°.

   Incorporamos la carne desmenuzada, las especias y un poco más de sal y pimienta y subimos un poco el fuego. Vamos removiendo hasta que la carne empiece a cambiar de color. Entonces añadimos el vino blanco, y dejamos reducir un minuto.

   Incorporamos el tomate (reservando un vaso para más tarde) y cocemos un par de minutos más. Probamos y rectificamos de sal. Dependiendo el tomate que usemos, puede que haga falta añadir un poco de azúcar, para quitarle acidez. Yo uso un tomate triturado ecológico que está buenísimo y nada ácido y no necesito ponerle nada. 

   Por otro lado hacemos la bechamel. Yo, por hacer la lasaña más ligera, no le pongo más que una capa de bechamel por encima del todo, y está buenísima tal cual. Si es una lasaña sin remordimientos, o queréis luciros, una capita de bechamel en cada capa de lasaña será mucho más jugoso siempre. En mi caso, 1 cucharada y media de harina en un poco de aceite caliente, y removemos hasta que se tueste unos minutos. Vamos añadiendo leche sin parar de remover, esperando siempre a que se incorpore antes de añadir más.

   Cuando tengamos una bechamel ligera, salpimentamos y mezclamos con medio vaso de tomate del que teníamos reservado.

   Ha llegado el momento de montar la lasaña. Si utilizáis láminas normales, que necesitan cocción, seguid las instrucciones del paquete. Yo os cuento cómo lo he hecho yo con las que no necesitan cocerse primero. 

   Ponemos el resto del tomate en el fondo de la fuente y extendemos bien. Colocamos láminas de lasaña cubriendo todo el fondo, y encima una buena capa de relleno. Ahora podríamos cubrir con bechamel si queremos, yo no lo hago, creo que no le hace falta. 

   Repetimos con pasta y relleno (y bechamel si queremos) hasta 3 o 4 capas, terminando con láminas de pasta. Cubrimos con la bechamel y por encima con una buena cantidad de queso rallado.

   Cocinamos a 220° unos 20-25 minutos, hasta que el queso esté bien dorado.

   Y a disfrutar...

miércoles, 6 de junio de 2012

Pasta al pesto rosso o pesto di pomodoro


   Si os gusta el intenso sabor de los tomates secos, os va a encantar esta pasta. Con un sabor fuerte, un toque picantito, que no puedes parar e comer...

   Como siempre, esta es mi versión, de la pasta al pesto rosso o pesto di pomodoro. Pesto de tomates secos. Perfecto para untar en pan, como aperitivo. O para servir con un plato de pasta poco fotogénica pero que te hace quedarte con ganas de repetir pronto...

   Me acostumbré a encontrar tomates secos en Madrid en cualquier supermercado y una vez quise comprarlos en Bilbao y mi madre mi miraba como si estuviera loca. Lo peor es que en todas partes me ponían cara rara, y tuve que acabar comprándolos al peso en el Corte Inglés... ¿Vosotros los encontráis fácil?

   Aquí en Austria, con la influencia de la cocina italiana se ven en todas partes y siempre tengo en casa. Para preparar un pesto, para cortarlos en tiritas y añadirlos desde a pizzas a ensaladas, para alegrar un guiso... 

   En algún lugar leí que para aliñar la pasta con pesto rosso, este se podía mezclar con ricotta. Es así como suelo hacerlo, pero si no tenéis se puede mezclar con requesón o algún queso tipo crema. Yo lo he llegado a hacer hasta con nata. Es igualmente adictivo. Otra opción es añadirle más cantidad de aceite, pero a mi me gusta más con el queso. ¡Animaos a probarlo!

miércoles, 2 de mayo de 2012

Canelones ligeros de espinacas y queso de cabra



   Estamos en plena operación de vaciado de despensa y congelador antes de la mudanza. Y la verdad es que nos estamos poniendo las botas. En este caso ha sido el turno de las espinacas y la pasta fresca para lasaña que me traje de Italia.

   Si, después de preparar la lasaña de carne, tomate y ricotta, congelé lo que me sobraba en dos paquetes de 4 láminas cada uno. He tenido cuidado de que siempre estuviera el paquete plano y cuidado… aunque no sabía si resultaría la pasta congelada. Pues si. Dejamos descongelar suave, y cocemos de la forma normal. Queda perfecta. 

   Si no tenéis láminas de pasta fresca, estos canelones se pueden preparar con láminas de lasaña o canelones normales. De echo mi pinche ya me ha dicho que va a ir a comprarlos porque esta receta la vamos a hacer muchas veces en casa. 

   Y es que le han encantado estos canelones. Se pueden hacer con mucha más bechamel, para que el sabor sea mucho más suave y cremoso. Pero que vamos a hacerle si en casa nos gustan las verduras. Le hemos puesto la salsa justa para que el relleno ligue y para que se pueda gratinar. Y para mí es suficiente. Y además más ligero…

Ingredientes, para 2 personas:
-          4 láminas grandes de pasta para lasaña, u 8 normales
-          200g de espinacas
-          1 puñadito de pasas
-          1 cebolla
-          1 cucharada de piñones
-          2 lonchas de jamón
-          1 trozo de queso de cabra de rulo
-          1 vaso de leche
-          1 cucharada de harina
-          Queso que funda como mozarella, y queso en polvo para gratinar (o el mismo para las dos cosas)
-          Sal, aceite de oliva, pimienta, nuez moscada

Cómo preparar los canelones ligeros de espinacas y queso de cabra:

   Picamos la cebolla en trozos pequeños y la ponemos a pochar en una sartén grande con un poco de aceite y una pizca de sal. Ponemos a hidratar las pasas en agua tibia (o en ron o whisky, que se que os gusta…) y picamos en jamón en trocitos pequeños.

   Mientras, cocemos las espinacas unos 10 minutos en agua hirviendo con sal (mucho menos tiempo si son frescas).

   Cocemos la pasta. En mi caso, al ser pasta fresca, la intruducimos en agua hirviendo un minuto, y luego unos segundos en agua fría. Para pasta seca, seguir las instrucciones del fabricante. La salsa que vamos a usar es muy seca y lleva poco tiempo de horno, así que no podemos usar placas precocidas. O sí, pero habrá que cocerlas un poco para que queden tiernas, además de para poder moldear los canelones.

   Cuando las espinacas estén hechas, las escurrimos en un colador apretando muy bien con una cuchara, para que suelten todo el agua. No hay cosa que me guste menos que unas espinacas hervidas y mal escurridas…

   Cuando la cebolla esté transparente, añadimos los piñones y las pasas y dejamos cocinar un par de minutos. Entonces incorporamos el jamón, y en cuanto cambie de color, las espinacas escurridas. Mezclamos bien y retiramos del fuego.

   Hacemos la bechamel. Para ello, tostamos la harina con un chorrito de aceite caliente durante unos minutos. Vamos añadiendo la leche poco a poco, revolviendo con las varillas hasta que se incorpore a la harina. Repetimos hasta tener una bechamel bastante líquida. Añadimos un poco de sal, pimienta y una pizca de nuez moscada y mezclamos bien.

   Si no os animáis a hacer la bechamel en casa, que no sea esto lo que os frene para no hacer esta receta. Podéis comprarla de bote. No tiene nada que ver, pero si es la manera que que os animéis a hacer canelones, adelante, no se lo diremos a nadie.


   Mezclamos la mitad de la bechamel con las espinacas. No tiene que quedar una mezcla blanca, si no lo justo para que sea una crema manejable para rellenar los canelones. Cortamos el queso de cabra en daditos, o lo desmenuzamos, y lo mezclamos con el relleno aún tibio para que se deshaga un poco.

   En el resto de la bechamel aún caliente disolvemos un poco de queso mozarella.

   Ponemos una buena cucharada de relleno en cada lámina de pasta y las vamos enrollando para formar los canelones. Los colocamos en una fuente de horno y ponemos la bechamel por encima. Espolvoreamos con queso rallado o en polvo. 

   Gratinamos lo justo para que se dore un poco el queso y a disfrutar.

lunes, 13 de febrero de 2012

Lasaña de carne, tomate y ricotta



   Lo siento si habéis llegado hasta aquí buscando una lasaña bien montadita, fotogénica, estable, en la que se vieran las capas preciosas con el relleno asomando sugerente... Bueno, no lo siento tanto, porque no habréis encontrado eso, pero habéis encontrado una receta venida desde Nápoles, auténtica cocina italiana. De la de hacer despacito para ocasiones especiales. De las que se quedan en el recuerdo... mmmhhh... aquella lasagna...

   Y es que Rossana el año pasado por carnaval nos preparó este plato y hemos estado un año recordándolo mientras se nos hacía la boca agua. Porque esta receta en Nápoles se prepara por carnaval, así que este año soy yo la que me he metido a la cocina para enseñarosla. 

   Un ingrediente clave son las hojas para lasaña de pasta fresca. Rossana se las trae de Italia de vez en cuando, y os aseguro que la lasaña o los canelones no tienen nada que ver con lo que estamos acostumbrados. He pensado alguna vez en hacerlas en casa, pero ha ido pasando el tiempo y nada. Hasta que en mi último viaje a Italia, además de unos preciosos calabacines me traje un paquetito de Sfoglia per lasagne. No he usado todas las hojas y las que han sobrado están guardadas en mi congelador como un tesoro (espero que se conserven bien).


   La receta de esta lasagna es bastante elaborada, pero el resultado es espectacular. El tomate mezclado con el ricotta, las bolitas de carne que se deshacen en la boca, las hojas de pasta tan finitas... es una gozada. Si tenéis oportunidad de hacerla con esta pasta fresca, perfecto. Si no, la receta se puede hacer también con láminas normales de lasaña, que aunque no será lo mismo, estará también estupenda.

   Y aunque no se vea en las fotos, sí que la lasaña queda en forma de capas, lo que pasa es que al ser la masa tan finita y el relleno poco consistente, al sacarla del molde se hunde bastante, quedando como "desparramada". Pero mirad, mirad, que no os engaño...


   Con los ingredientes que pongo me ha dado para 3 capas en un molde cuadrado de 22x22cm. Igual sería mejor buscar uno un poco más alto y calcular para repartir en alguna capa más. A vuestro gusto.

viernes, 10 de febrero de 2012

Noodles salteados con carne de cerdo y col china


... o mi particular receta de hormigas subiendo al árbol

   Aunque en la foto no parezca nada del otro mundo, no os dejéis engañar. Este plato es fácil y riquísimo. De echo no pensaba publicarlo, por poco fotogénico. Pero tras el primer bocado, me levanté corriendo a por la cámara. ¡Los platos poco fotogénicos también merecen su momento de gloria!

   Mi historia con este plato es larga... Hace más de un año estaba preparando Gyozas y por alguna razón me sobró masa o me faltaban obleas... así que hice tan solo la mitad y guardé el resto del relleno en la nevera. Al día siguiente, pensando en cómo aprovecharlo, recordé esta receta de hormigas trepadoras de Marta en Directo al Paladar. Un par de ingredientes más, remix... y un plato de esos que te acuerdas tiempo después de lo bueno que estaba.

   El plato chino "hormigas subiendo al árbol" recibe ese nombre porque al coger los fideos, la salsa se queda pegada como si fueran hormiguitas trepando por ellos. Las variantes son muchísimas, aunque en la versión occidental (la de los restaurantes chinos que solemos encontrar aquí) suele servirse con una salsa caldosa y fideos vermichelli deshidratados. (No os perdáis la receta de Maduixa, ¡qué pinta tiene!)

   En mi libro de comida china sugiere una versión muy sencilla, parecida a como lo preparo yo, pero con poco más que carne picada en los ingredientes, así que he querido seguir más o menos fiel a mi receta, a la que, se acerque más o menos a la receta original, llamamos en casa "hormigas subiendo al árbol".

   Se prepara en un momento, está riquísimo... ¿qué más queremos? Este tipo de salteados los preparamos muy a menudo. Ayer sin ir más lejos, con la pasta que sobró de esta receta, preparamos un salteado con brócoli al vapor, carne de cerdo picada, tomatitos cherry, queso feta y cebolleta. Riquísimo también... Y otra cosa buena es que se puede preparar con la pasta oriental que más os guste: noodles de huevo, tallarines de arroz, fideos vermiccelli, fideos chinos rizados... y ¡todas ellas se cuecen rapidísimo!

martes, 15 de noviembre de 2011

Pasta con salami, rúcula y piñones


   Esta receta de pasta es una adaptación de una cadena de restaurantes de Viena, Vapiano (he descubierto en su web que están por un montón de ciudades del mundo). Tienen pasta y pizzas a una buena relación calidad-precio, así que vamos de vez en cuando a comer o cenar.

   Una de las mejores cosas de este sitio es que te preparan en el momento y delante de ti la pasta, lo que a los cotillas como yo nos sirve para fijarnos y coger ideas. Este plato es uno de los que más me gusta, aunque ellos lo preparan con mucha más mantequilla y grasa. Eso le aporta mucho más sabor, claro, pero al hacerlo en casa intento rebajar estas cantidades para hacer un plato más aceptable, y muy rico también.

   Normalmente a mi la pasta me gusta con salsas más cremosas, pero así está buenísimo. Los sabores se mezclan lo suficiente y el resultado es muy bueno. 

martes, 22 de marzo de 2011

Raviolis rellenos de espinacas y ricotta


   Hace tiempo que tenía pendiente mostraros esta receta. Hace bastante que me compré la máquina de pasta, y aunque es algo que me encanta, utilizo muy poquito, más que nada por falta de tiempo, por no parar por casa. Pero la verdad es que con ponerse un rato a media mañana se prepara enseguida una fantástica pasta casera, que está buenísima y además es muy divertido, perfecto para un fin de semana lluvioso, por ejemplo.

   Tenía muchas ganas de probar a hacer pasta rellena, estaba convencida de que era como realmente iba a sacar provecho a la maquinita. Y así ha sido. Me he estrenado con estos raviolis rellenos de espinacas y ricotta que saqué del blog de Comer y Cantar, y que están buenísimos.

   Para la salsa pensé en algo que no enmascarara el sabor del relleno, pero no me apetecía salsa de tomate. Así que opté por un poco de cebolla pochada, casi caramelizada, jamón serrano y pasas, que al relleno le iba estupendamente. Todo un acierto.

Ingredientes:
   Para la pasta: 
   - 200g de harina
   - 2 huevos
   - 2 pizcas de sal
   - 2 chorritos de aceite

   Para el relleno:
   - 1 bolsa de espinacas congeladas (o frescas)
   - 1 tarrina de queso ricotta
   - 1 puñado de piñones

   Para acompañar
   - 1 cebolla
   - 1 puñadito de pasas
   - 2 o 3 lonchas de jamón serrano
   - Aceite de oliva
   - Queso parmesano rallado

Preparación:
   Lo primero que hay que hacer es preparar la pasta, mezclando todos los ingredientes, tal y como se indica en mi receta de pasta casera. La dejamos reposar media hora por lo menos, mientras preparamos el relleno.

   Para ello, cocemos las espinacas en abundante agua hirviendo con sal, unos 10 minutos. Cuando estén listas, las escurrimos muy bien, apretando con una cuchara contra las paredes de un colador, para que pierdan todo el agua. A continuación, le vamos añadiendo el queso ricotta hasta formar una pasta cremosa y consistente. Esto lo podemos hacer al gusto, pero yo empleé más o menos media tarrina. Añadimos unos piñones, unos 15, y mezclamos bien para que se repartan.

   Una vez reposada la pasta, comenzamos a pasarla por los rodillos de la máquina, tal y como hacíamos para los tallarines. En este caso queremos una pasta muy fina, yo lo fui pasando por los rodillos cada vez más juntos hasta llegar al último o anteúltimo número de la rueda. 

   Una vez lograda una tira larga y fina de pasta, la cortamos por la mitad y colocamos bolitas de relleno sobre una de las mitades. Tienen que ser no muy grandes o los raviolis nos quedarán tremendos. 


   Tapamos con la otra mitad de la tira de pasta y con los dedos vamos apretando muy bien contra el relleno para cerrarlos y que salga todo el aire. Es importante para que luego no se rompan al cocerlos. Una vez bien apretados, con ayuda de un corta-ravioli, les damos forma. Los vamos separando de la masa y los colocamos sobre una bandeja enharinada hasta la hora de cocerlos sin que se amontonen o se pegarán unos a otros. 

   Si no tenemos este cortador redondo, podemos hacerlo con un cortador de pastas, o darles forma cuadrada con un cortapizzas, aunque quedan más bonitos con los bordes en zigzag.

   Otra forma de rellenarlos es colocar el relleno de la misma forma, pero plegar la masa sobre sí misma para que los raviolis nos queden en forma de media luna.


  Una vez terminados, los cocemos en abundante agua hirviendo con sal durante 4 o 5 minutos.


   Salsa de jamón y cebolla:

   En una sartén grande, ponemos a pochar la cebolla cortada en daditos con un chorrito de aceite a fuego muy suave. La mantenemos sin que se queme unos 15 minutos, para que nos quede prácticamente caramelizada. 

   Añadimos el jamón cortado también en daditos o tiras y las pasas y salteamos durante un minuto. Añadimos entonces la pasta recién cocida y salteamos para que se mezcle bien. 

   Servimos espolvoreando con queso parmesano rallado, ¡y a disfrutar de nuestra propia pasta casera rellena!


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Macarrones con crema suave de Philadelphia, y resultado del sorteo


   Podría llamar a este plato "Pasta a la vienesa", porque es un plato de pasta que he repetido varias veces desde que estoy aquí, y que me tiene enganchada.

   Es una cosa de esas que surge por casualidad un día que tienes poco tiempo y mucha hambre, y que vas preparando la salsa mientras se cuece la pasta, añadiendo ingredientes de fondo de nevera...

   La idea de saltear los macarrones en mantequilla se la he copiado a mi hermana. No es muy ortodoxo, pero os aseguro que cogen un punto totalmente increíble. Un día os enseñaré su peculiar plato de pasta "de los sábados"...

   Por otro lado, quería agradeceros los comentarios de felicitación por mi primer año en el blog, muchísimas gracias a todos. Y como lo prometido es deuda, aquí tenéis el resultado del sorteo: he tenido 52 comentarios (incluyendo un par de ellos que han llegado hoy), y con mediante Random.org el número elegido ha sido:

   Es el comentario de La Cocinera de Bétulo. ¡Enhorabuena! No voy a desvelar aún que es el regalito para no desvelar la sorpresa. Pasaros por su blog, que está lleno de cosas riquísimas, ¡no os las podeis perder!

   Y no me enrollo más y aquí va la receta, que teneis que probarla sin falta (aunque las fotos no le hacen justicia...)

Ingredientes, por persona:
   - 100g de pasta corta: macarrones, lacitos...
   - 1/2 cebolla
   - 1 tomate pequeño
   - 1/2 pechuga de pollo, yo lo hice con un trozo que tenía reservado para una ensalada
   - Champiñones (opcional)
   - 1 chili rojo pequeñito, o una cayena (opcional)
   - 1 cucharadita de mantequilla
   - 1 cucharada grande de Philadelphia (normal o light)
   - Sal, aceite de oliva, pimienta negra

Preparación:
   Cocemos la pasta en abundante agua con sal, el tiempo indicado por el fabricante.

   Mientras, hacemos la salsa. Ponemos a pochar la cebolla cortada pequeñita con un chorrito de aceite y una pizca de sal. Añadimos si queremos el chili limpio y sin pepitas, muy picado. Si vamos a usar cayena en vez del chili yo prefiero añadirla a la vez que el pollo, al final.

   Cuando empiece a ablandarse la cebolla, añadimos el tomate también muy picado (y si queremos los champiñones) y salteamos un par de minutos. Añadimos por último el pollo en taquitos pequeños, otra pizca de sal, un poco de pimienta, salteamos hasta que se haga y reservamos.

   En cuanto la pasta esté hecha, la escurrimos. En una sartén (la que habíamos usado para la salsa vale, si hemos retirado esta, o la propia olla de la pasta) ponemos la mantequilla, y en cuanto se derrita, añadimos los macarrones. Salteamos un minuto, con mucho cuidado de que no se peguen, que se queman enseguida.

   Añadimos la salsa que teníamos reservada, mezclamos bien, e incorporamos una cucharada de philadelphia, o un poco más. Tarda un poco en disolverse, tenemos que ir dando vueltas para que se mezcle por todo hasta que estçe bien mezclado. Podemos añadir más queso si vemos que no queda bien repartirdo, pero con una cucharada grande o un poco más por persona debería ser suficiente.

   El resultado es una pasta con una salsa cremosa pero suave, mucho más ligera que si usaramos nata, y que no se seca enseguida como pasa con otras, aunque hay que servirla inmediatamente en cualquier caso. Ya me direis si os gusta, ¡porque a mi me tiene enganchada!

jueves, 19 de agosto de 2010

Pasta con verduritas asadas y queso de cabra

 
   Parece que vuelven los calores, y a mi siguen sin apetecerme salsas y condimentos consistentes. Y este plato de pasta es estupendo para eso, porque es ligero y se toma templado, ¡y además está riquísimo!

   Las verduras asadas le dan un toque buenísimo. Parece que en verano da pereza encender el horno, pero como para asar las verduras no hay que hacerles mucho caso yo hago escalivada muchas veces en verano. Me pongo una alarma para no despistarme y me largo de la cocina...

   En este caso me reservé unas pocas verduras de la escalivada de la cena. del día anterior. Antes de servirlas, claro, que de lo que sale a la mesa no sobra nada. También guardé un poco del liquido que sueltan al asarlas.

Ingredientes:
   - 200g de pasta corta
   - Verduras: pimiento, berenjena, cebolla...
   - Un buen trozo de queso de cabra en rulo
   - Pimienta negra, orégano
   - Piñones (opcional)
   - 1 diente de ajo
   - Aceite de oliva, sal

Preparación:
   Lo primero que tenemos que hacer es asar las verduras, como si fuera para escalivada (pincha en el enlace para ver como la hago yo). En mi caso la tenía hecha del día anterior: pimiento rojo y verde, cebolla y berenjena. Calabacín también le iría muy bien.

   Cocemos la pasta en abundante agua hirviendo con sal.

   En una sartén ancha, doramos el diente de ajo en un buen chorro de aceite. Si queremos, añadimos ahora los piñones, y enseguida la verdura cortada en trocitos. En cuanto coja un poco de calor incorporamos la pasta bien escurrida, un poco más de aceite, y salteamos un par de minutos. Añadimos también el caldito que habíamos reservado que soltaron las verduras, y un poco de pimienta y orégano seco.

    Apartamos del fuego y añadimos el queso de cabra en cuadraditos pequeños, y damos unas vueltas para que se funda un poco con el propio calor de la pasta.

   Servimos enseguida, y a disfrutar. ¿Quien dijo que hay que pasar horas en la cocina para comer rico y sano?

Editado: Yo esta pasta la comí templada. No caliente, porque al no llevar salsa se enfría muy rápidamente, pero surgió como un plato templado. Ahora, que como me han sugerido o entendido en algunos comentarios, en ensalada, fría, tiene que estar bien buena tambien!!


lunes, 19 de abril de 2010

Haciendo culurgiones en Come Mai?


   El viernes por fin fue el curso de cocina sarda en Come Mai?, premio del concurso organizado por Futuro Bloguero.

   Tenía muchas ganas de conocer tanto a Paco, como a Lola y Aída, las otras ganadoras del concurso. Fuimos todos acompañados de nuestros pinches respectivos,  y también nos acompañó Nacho, cómplice en la organización, y animador de veladas profesional. Fue una tarde estupenda, comenzando con una cañita para las presentaciones a las 17.30 y acabando con un mojito de despedida a eso de la 1 de la mañana.

   El curso fue en el local de Come Mai? en la calle Pez, en el centro de Madrid, donde Francesca y Andrea nos enseñaron un montón sobre el italiano, la cultura sarda y la elaboración de los culurgiones. Ellos llegaron a España hace unos cuantos años con la idea de montar una academia de italiano algo fuera de lo corriente. Y así lo hicieron: organizan cursos de cocina y cultura sarda en italiano, tanto en su local como a domicilio, una experiencia de lo más recomendable, por lo ameno y divertido, una forma diferente de pasar una tarde de viernes o sábado entre amigos, o incluso para hacer algunos nuevos. Y algo que nos picó el gusanillo a todos, organizan cursos de verano en su Cerdeña natal, con clases de italiano, e incursión en la cultura local, que por lo que vimos en nuestro curso, es de lo más atractiva. No dudeis en contactar con ellos si estais interesados, son muy amables y estarán encantados de informaros.

   ¡Pero vamos a nuestra velada! Comenzamos con un coctel de presentación en el patio de entrada, seguido de un juego para soltarnos con el italiano, y conocernos un poco. No, no sabemos italiano (bueno, Lola y Pedro sí, ¡y muy bien además!) pero aunque ellos nos hablaron en este idioma casi todo el tiempo, se entiende perfectamente y te vas quedando con palabras sueltas (yo sólo con eso...). 


   La receta que íbamos a elaborar era Culurgiones, una pasta rellena típica de Cerdeña, así que comenzamos elaborando la pasta fresca. Después, mientras ésta reposaba, nos tomamos un estupendo aperitivo acompañado de un vino blanco de la zona, que nos dejó alucinados y abriendo boca para lo que nos venía encima...


   Preparamos el relleno entre todos, y ¡manos a la masa, a la parte más divertida! Estirar la pasta, rellenarla, cortarla... La verdad es que no dejamos de reirnos en todo el rato, participamos todos en todo el proceso, y lo disfrutamos un montón, tanto los más avanzados en cocina como los pinches más inexpertos (Nacho, prometo que te mandaré tu foto con tu Culurgion, jiji...)


 


   Y a la mesa. Andrea y Francesca cocinaron para nosotros los culurgiones, y los acompañaron de salsa de menta (tremenda, espectacular y sencillísima!) y de tomate (más tradicional, que triunfó menos). Todo acompañado de pan casero y buen vino sardo y de una excelente compañía... os doy envidia, ¿verdad?


   Pues aquí no acaba la cosa, ya que nos esperaba el postre: lasaña de naranja compañada de chocolate, y la sorpresa final... ¡¡intento de karaoke!!


   Muchas gracias a todos, en especial a Paco, por haber organizado todo esto, y a Andrea y Francesca. Y también a Mónica, Lola, Pedro, Aída, Gabriel, Nacho y Samu por la compañía y la buena tarde. ¿Repetimos?

   La receta... ¡tendreis que esperar a que la haga yo en casa!

lunes, 29 de marzo de 2010

Pasta casera (Tallarines Pomodoro e Mozzarella)


   Tanto visitar blogs... al final me piqué, claro. Y como no me puedo estar quieta, vi una oferta en el Makro y me compré la máquina de pasta. No tiene rodillos intercambiables, no es la mejor máquina del mundo... pero para comenzar a experimentar me sobra.


    Y ahí estaba esperando en un armario... y por fin, este fin de semana llegó su gran estreno! ¿Trabajo? Si, da trabajo, no tiene nada que ver con abrir el paquete de macarrones y cocerlos. Pero el resultado tampoco tiene nada que ver, por supuesto. Nosotros hicimos la masa en 15 minutos, nos fuimos a dar un paseo, y a la vuelta, a estrenar la máquina! Es muy divertido, y si teneis niños, no dudeis que les encantará hacer sus propios espaguetis, ¡es como jugar con la plastilina! Nosotros, que somos como dos niños grandes, lo pasamos como enanos.

   Esta vez hice para comer en el momento, pero la próxima vez pienso hacer de sobra. Luego se congela en paquetitos individuales y tenemos pasta casera cuando queramos!


   La receta, la clásica que he encontrado en un montón de sitios. 

Por persona:
   - 100g de harina
   - 1 huevo
   - Una pizca de sal
   - Un chorrito de aceite de oliva

Preparación:
   Colocamos la harina haciendo un volcán y ponemos en el centro los huevos batidos, la sal y el aceite. Comenzamos mezclando con un tenedor, para acabar amasando con las manos. En unos 10 minutos tendremos una masa nada pegajosa y muy bien integrada. Tapamos con un film y dejamos reposar una media hora. 


   Una vez pasado este tiempo, partimos la masa en 3-4 trozos, que espolvoreamos con un pelín de harina. Colocamos la máquina en la posición más abierta (el nº 1 en mi caso) y pasamos uno de los trozos. Tenemos que pasar unas 6 o 7 veces cada trozo. Para ello, cada vez, doblamos la masa a lo largo y cambiamos la dirección en que lo pasamos por el rodillo. 



   Cuando hemos amasado todos los trozos, le damos el grosor que queramos: vamos pasándolo por todas las medidas del rodillo hasta alcanzar el grosor deseado. Primero por el 2, luego 3, 4... yo lo dejé en el 7, aunque también probé a la medida más fina a ver cómo quedaba! Durante todo el tiempo, iremos viendo cuando la masa nos pide que la espolvoreemos con harina.


   Al final nos quedarán unas láminas rectangulares muy largas. Las podemos cortar por la mitad para que sean más manejables. Sólo queda pasarlas por el rodillo de corte que elijamos, en nuestro caso, tallarines. 

   
   Cocemos de la manera tradicional, que será suficiente con 4-5 minutos... ¡y a disfrutarla!


Salsa Pomodoro e Mozzarella:

Ingredientes:
   - 2 tomates maduros
   - Mozzarella en trozos
   - Albahaca fresca
   - Sal, pimienta negra, aceite de oliva

Preparación:
   Pelamos los tomates, los cortamos en taquitos y los ponemos en una sartén con un chorrito de aceite a fuego medio. Salamos y cocinamos un par de minutos. Añadimos la albahaca picadita y en el último momento la mozzarella. Mezclamos con la pasta y servimos inmediatamente, espolvoreando con pimienta negra recién molida.

martes, 16 de marzo de 2010

Gnocchi di zucca - Ñoquis de calabaza



   Tenía muchas ganas de probar los Ñoquis de calabaza desde que los ví por primera vez. Así que cuando comenzó el concurso Lazy Blog-Come Mai? que organizaba el Futuro Bloguero, en su blog Lazy Blog, sabía que había llegado el momento. Pero como siempre, ¡lo dejo todo para el último momento!

 
   Quería una salsa que no tapara el sabor de los ñoquis, así que he optado por una acomapañamiento de salvia y poco de gorgonzola... ¡riquísimos!

   La receta para la masa, una adaptación/mezcla de la que tenía apuntada hace tiempo y esta de Canella del estupendo blog  La Zuccheriera. ¡Auténtica cocina italiana!

Ingredientes:
  Para los Gnocchi:
   - 400 g de calabaza pelada
   - 1 huevo
   - Sal, nuez moscada
   - Harina, sobre 400g. Yo he necesitado algo más.
  Para la salsa:
   - Una o dos nueces de mantequilla salada
   - Hojas de salvia fresca
   - Queso gorgonzola desmenuzado

Preparación:
  Gnocchi:
   Ponemos la calabaza troceada en una fuente de horno y horneamos a 180º unos 30 minutos. Cuando esté blanda, la trituramos con la batidora. Añadimos 1 huevo, sal y nuez moscada y mezclamos bien. Añadimos unos 200g de harina y hacemos con ello una masa. Vamos añadiendo más harina y cuando se pueda, la trabajamos con las manos sobre una superficie enharinada. Notaremos que está lista cuando tengamos una masa que no se pega a las manos.


   Hacemos unos rollos de unos 2cm de ancho y los cortamos como vemos en la foto. Aquí me han quedado demasiado grandes, sobretodo los que estoy cortando en ese momento, es mejor más pequeñitos. Siempre tenemos que trabajar sobre harina, para que no se peguen a la superficie, ni entre ellos.
   Se pueden dejar así, o darles forma aplastándolos para que se curven con las púas de un tenedor. En realidad se hace con un peine para gnocchis, pero podemos apañarnos así.


   Los cocemos en abundante agua hirviendo con sal y un chorrito de aceite. Tardan muy poquito, en cuanto floten en la superficie estarán listos.

   Si hemos hecho muchos, podemos congelarlos. Los tenemos que poner separados en una bandeja y cuando se congelen los podemos guardar en una bolsa o recipiente hermético. Luego se echan directamente al agua hirviendo, sin descongelar. A mi, con las cantidades que he puesto, me han salido para 4 platos hermosos.

  Salsa: 
    En una sarten, derretimos dos nueces de mantequilla (yo he usado mantequilla salada) y añadimos hojas de salvia troceadas. Le damos unas vueltas para que suelte todo el aroma y añadimos los ñoquis. Mezclamos hasta que cojan temperatura.

   Servimos caliente y ya en el plato mezclamos con cachitos de gorgonzola, que se irá derritiendo con el propio calor de los ñoquis... ¡a disfrutar!

jueves, 18 de febrero de 2010

Fusilli Giganti con puerro y lima

 

   Tenía unas limas por ahí dando vueltas que me habían sobrado de hacer la Tarta Mojito el otro día y me daba pena que se pusieran malas. No suelo comprarlas, pero me apetecía hacer algo con ellas, me parecía que tenían que dar mucho juego. Y de pronto encontré la receta que buscaba: Pasta con salsa de puerro y lima, del blog Gastronomía y Cia.

   Simplemente... maravillosa! La foto no le hace justicia, pero de verdad teneis que probarla, ¡está de muerte! Y es un sabor totalmente distinto al que estamos acostumbrados en la pasta. Le añadí pollo, porque tenía unos filetes que no quería tirar. Pero el sabor ni se nota, así queda más sustancia, pero es prescindible, y sin él tendríamos un plato vegetariano.

   Yo usé una pasta que teníamos todavía de la que compramos cuando estuvimos en Roma: Fusilli Giganti, estaban buenísimos!

Ingredientes:
   - 250g de pasta
   - 1 puerro
   - 100g de pechuga de pollo (opcional)
   - 1 lima
   - 200ml de nata para cocinar
   - 100ml de leche
   - 60g de queso curado rallado
   - 40g de pasas
   - 1 cucharadita de azúcar, aceite de oliva, sal y pimienta

Preparación:
   Por un lado cocemos la pasta en abundante agua hirviendo con sal y un chorro de aceite de oliva. Cuando esté lista escurrimos, pasamos por el chorro de agua fría y reservamos.
   Limpiamos el puerro. Quitamos las hojas de fuera, lo lavamos y reservamos una cuarta parte. El resto lo picamos, no muy pequeñito, y lo ponemos a pochar con sal, pimenta y el azúcar. 
   El trozo que habíamos reservado, lo cortamos en juliana y lo freimos hasta que esté crujiente, en aceite de oliva, para decorar. Retiramos, y lo ponemos sobre un papel de cocina para que suelte el aceite.
   Cuando el puerro esté pochado, añadimos las pasas y el pollo en tiritas. En cuanto se haga el pollo incorporamos la nata, la leche, un poco de pimienta y salamos. Dejamos que espese un poco y añadimos el zumo y la ralladura de la piel de la lima. Revolvemos hasta que se mezcle bien, incorporamos el queso, y cuando éste se funda, la pasta, hasta que todo coja temperatura.

   Servimos inmediatamente con el puerro crujiente por encima.

Anita&Pinche en Roma!!

   ¡¡Espero que os guste tanto como a nosotros!!
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