Hace unos meses organicé un concurso de recetas por haber llegado a los 300 seguidores. Sólo fue hace un par de meses, y resulta, que este fin de semana, ¡¡hemos llegado a los 500 seguidores!!
No se cómo agradeceros que siempre esteis ahí. Cuando he actualizado mucho, y también cuando he tenido esto más abandonado. Sé que tardo en contestar a los comentarios, pero los leo todos, y cada uno me hace mucha ilusión. ¡Así que muchísimas gracias!
Y hoy, de regalo, un postre. Fácil, no muy dulce, con mucha fruta... como me gustan a mí. Tenía muchas ganas de probar el ruibarbo. Es de esas cosas que ves en los blogs y no sabes donde conseguir... pues mira, en Austria, hasta en la sopa. Bueno, en la sopa no (es cuestión de probar...) pero está en todas partes. Así que para los que tengáis la suerte de encontrarlo y no sepáis cómo prepararlo: una compota de ruibarbo y fresas.
Es de lo más curioso. Parecen acelgas. Pero en realidad no tiene nada que ver. Se utiliza para postres y dulces, aunque no es demasiado dulce. De hecho, tiene un punto bastante ácido, como las frambuesas... En crudo sabe (sí, tenía que probarlo) como... ¿A manzana verde? Curioso, la verdad. Luego, lo pones al fuego, empiezas a cocinarlo... ¡y se deshace! Misterioso el ruibarbo este...
Eso sí, la compota junto a las fresas, es toda una delicia. Calentita, sobre un poco de helado de vainilla está deliciosa... Y sobre una tostada con un poco de queso crema también.





