miércoles, 25 de julio de 2012

Col china salteada con salsa de soja y tomate


   Estoy harta de que me gusten las recetas verdes y poco apetitosas. Blogs preciosos llenos de helados, tartas de colores, postres cremosos... y yo venga una y otra vez que si la col, que si el pak-choi... 

   Espero que aunque la foto no es muy apetecible, si os digo que es un primer plato o guarnición riquísimo, barato y además ligero, se os cambie la cara y os animéis a probarlo. 

   Una receta de esas que surge del "no tengo nada en la nevera más que esta col triste..." pero que se queda en la cocina y pasa a formar parte del menú de tupper semanal. La he probado ya en distintas versiones, con varios tipos de col, intentando añadir más ingredientes. Pero como más rica queda es tal cual la hice la primera vez. Con col china, que tiene un gusto muy especial. La salsa de soja y el tomate la complementan y el sabor nos tiene enganchados. Un regustillo como a ahumado que no se de dónde sale, me encanta.

   Acompañado de salchichas está tremendo. Y es que no se que tienen la col y las salchichas que casan tan bien. La lombarda y las frankfurt, la sopa de col con salchichas, las salchichas y el chucrut... Pero es verano, y toca bajar los excesos del fin de semana, así que lo veis con pechuga de pollo. Pero hacedme caso y probar con salchichas, por ejemplo con unas Bratwurst está buenísimo.

   Y vale, prometo receta dulce y colorida dentro de poco...

jueves, 19 de julio de 2012

Rollitos vietnamitas


   No se si a vosotros os ha pasado que cuando empezaron a aparecer en todos los supermercados un montón de productos asiáticos hasta entonces difíciles de encontrar, os lanzasteis como locos a comprar obleas de arroz pensando en los maravillosos rollitos de primavera que ibais a hacer...

   A mi si. Y por aquel entonces os contaba en el blog tanto los éxitos como los fracasos... así que hay evidencias del desastre. Después de aquello, las maravillosas obleas de arroz quedaron en el fondo del armario... Alguna vez las utilicé para hacer rollitos de verduras al dente, cocidos al vapor. Muy ricos, pero nada que ver con los famosos rollitos vietnamitas ni con los de primavera, claro.

   Pero hace cosa de un año descubrí en el blog de Pepe Kitchen cómo hacer rollitos vietnamitas. De los de verdad. De los chiquititos, de los que se hinchan y se sirven con una hoja de menta... ¿No se os hace la boca agua? Desde luego la forma de prepararlos no tenía absolutamente nada que ver con cómo los había hecho yo: el truco, humedecer las obleas con yema de huevo. ¿A que nunca lo habríais imaginado?


   Éxito rotundo. Desde entonces, aunque no es un plato que prepare muy a menudo, sí que es una receta de esas que sabes que no falla. Con el relleno original, tal y como hace Pepe (que para algo su receta es de sus clases de cocina vietnamita, que tienen que ser una pasada) o con una variante más adaptada a los gustos de casa, como es el caso. O con lo que tengas por la nevera. Lo mismo con la salsa. Yo la hago con los ingredientes que siempre tengo en casa, algún día compraré la salsa de pescado para hacerla bien, pero con mi versión están muy buenos también. 

   Hacer los rollitos es un poco latoso y se mancha bastante, pero no es nada complicado y una vez le coges el truco es muy fácil y se hacen en un momento, me recuerda a cuando hago gyozas. Yo siempre hago pocos y luego pienso que podía haberme metido en faena de verdad... 

   Con los ingredientes de esta receta a mi me salen unos 10 rollitos, y eso que los lleno bastante. Las obleas se pueden comprar en cualquier tienda de productos asiáticos (o en grandes superficies), pueden ser redondas o cuadradas. 

miércoles, 4 de julio de 2012

Patissons o calabacitas rellenos de carne y verduras


   Tengo en casa un libro de recetas de calabaza que me encanta. Ya he preparado unas cuantas recetas de él, como el risotto de calabaza, el chutney de calabaza o la calabaza rellena de carne y arroz. Pero sin duda una de las cosas que más me llamó la atención del libro fue la cantidad de calabazas distintas que existen ¿Cuántas conocéis vosotros? Yo antes, las largas con las que en mi casa se hace la purrusalda, y las que se ven en las películas para Halloween. Pero hay muchísimas, que estoy descubriendo poco a poco

   Una de las variedades más curiosas que vi en el libro, los patissons. Pero hasta ahora no los había visto más que en foto. No veáis la sorpresa que me llevé el otro día en el mercado cuando me los encontré. No compré más que cinco (bueno, le pedí cuatro pero la mujer me regaló uno más) porque ni me acordaba de cómo se podían preparar. Pero sin duda la próxima vez voy a comprar más, nos han gustado mucho.

   He estado investigando un poco, pero no he encontrado mucha información, y desde luego, ningún nombre más que en alemán. ¿Alguien que los conozca y nos ayude? Aquí se conocen también como Kaisermützen (sombreros del emperador) y UFO's (¿por qué será?). Una mezcla entre calabaza y calabacín, las variedades más grandes (que se llaman también Calabaza Peter Pan), tienen semillas grandes y piel gruesa y unos 15cm de diámetro y las más pequeñas, como estas de la foto, tienen el tamaño de una mandarina, color amarillo blanco o verde y se pueden cocinar igual que los calabacines. Y de echo saben muy similar. 


   El libro proponía dos recetas. En una de ella eran patissons más pequeños que salteaba y aliñaba. La otra, rellenos. Así que a rellenar se ha dicho. Se pueden rellenar de cualquier cosa, con los calabacines pega todo, como por ejemplo de salmón, gambas y ricotta o de champiñones. Yo los hice con carne y verduras, y le puse por encima una bechamel de queso azul. Mi pinche dice que tenían que haber llevado el queso también en el relleno, y no es una mala idea...

   Con el relleno que hice puede dar perfectamente para 10 patissons, porque cabe muy poco. Pero si sobra relleno no es problema, lo podemos poner en una fuente pequeña y gratinar a la vez que los calabacines. Para el tupper del día siguiente, ¡o por si alguien se queda con hambre!

jueves, 28 de junio de 2012

Mini tortillitas de calabacín al dente


   Hoy os presento una de las recetas menos fotogénicas de la historia. En casa hacemos un montón de veces estas mini tortillitas de calabacín, pero nunca llego a sacarles fotos, porque aunque están buenísimas, el aspecto no es nada fotogénico.

   Pero de hoy no pasa. Una vez más las estaba preparando y he pensado que tenía que compartir la receta. Acompañadas de un poco de ensalada, o de un gazpacho como hoy, son una cena ligera y sana, buenísima. Además, como pasa con la mayoría de las tortillas, se pueden comer frías o templadas y están también buenísimas.

   Aviso para cocinillas: en casa nos gustan las verduras de cualquier forma, a poder ser poco hechas. Por eso nos encantan estas tortillitas: el calabacín se queda casi crudo. Le da una jugosidad tremenda a la tortilla, como si llevara queso sin llevarlo, pero está casi crudo. Y se nota. Y me encanta.

   Las cantidades las hago un poco a ojo. La idea es que quede una proporción como cuando hacemos tortilla de patata, con más patata que huevo. En este caso más calabacín que huevo. En las fotos se ve más líquida de lo que me suele quedar. Pero no pasa nada tampoco. Cuando al ir friendo, al final nos quede casi todo huevo, lo podemos hacer a modo de tortilla francesa y queda riquísimo también.

   El jamón york es opcional, pero le da un sabor muy rico y hace un plato más completo, o eso creo. Yo lo hago por el sabor, pero se puede prescindir de él sin problema.

martes, 26 de junio de 2012

Fresquito inmediato: agua de menta y limón


   Hoy no toca receta. Toca un truco o una idea. Porque tengo calor. Y porque ayer fui al mercado y compré menta para una receta y la tendera me dio tres manojos porque se le estaban poniendo pochos. 

   Y uno: aquí no se tira nada. Y dos: me acordé de este truco para que el agua sea mucho más refrescante...

   ¿Limonada? no, no lleva azúcar. Aunque podemos echarle un poco y tendríamos un refresco casero estupendo. Pero la idea de hoy es darle un toque especial al agua para que sea más especial, refresque más... ¡y cero calorías!

   En la botella o jarra de agua, ponemos una ramita de menta y un chorrito de limón. Lo justo para que no sea ácido sino refrescante. ¡Fresquito inmediato!

   Ideal para tener listo en cualquier momento en la nevera, para sacar a la hora de la comida, para beber mientras escribes este post...

   Y cuando se acaba, se vuelve a rellenar con agua (y limón o sin limón) y la menta se mantiene fresca y soltando su aroma para más de una vez.

   Como hemos dicho, también se puede añadir más limón y un par de cucharas de azúcar y tendremos una limonada casera muy sana, con un toque de menta. Con mucho hielo... puro vicio. Pero para comer a mi no me gustan las bebidas dulces. Y de esta manera queda agua con un sabor muy rico y refrescante. 


   Pronto habrá más recetas, pero mientras tanto... ¡Disfrutad del verano!


  

jueves, 21 de junio de 2012

Vasitos crujientes de ensalada de rúcula con vinagreta de frutos rojos


   Ya estoy otra vez aquí, con una ensalada. Hemos arrancado la temporada, y es que a Linz han llegado también los calores. Además, cuando me enteré del #Diadelaensalada, al pensar alguna original para poder participar, se me ocurrieron estos vasitos crujientes de ensalada de rúcula con vinagreta de frutos rojos.

   Al final no pude encontrar los ingredientes, así que preparé una Erdäpfelsalat o ensalada de patata austriaca, que tenía muchas ganas de enseñaros. Pero claro, tenía la idea de los vasitos rondando por la cabeza y estaba deseando hacerlos. Además, el fin de semana compré pasta filo para hacer unos triángulos de feta y cilantro y me sobró... o tal vez hice que me sobrara, para tener escusa para estos vasitos...

   La idea inicial era preparar esta receta con frambuesas y espinacas. Pero vi unas grosellas fantásticas llamándome a gritos, y no pude resistirme. Si preferís hacerlo con frambuesas, que son más fáciles de encontrar, o con fresas, quedará genial también. Las hojas también al gusto: rúcula, espinacas, acelgas baby, canónigos... 

   Los vasitos son muy fáciles de hacer. Tan sólo hay que tener cuidado de que no se quemen y son una idea estupenda para presentar ensaladas, postres... (bajad hasta abajo del todo si queréis ver lo que hice con uno que me sobró). La verdad es que la pasta philo o filo se maneja estupendamente y da mucho juego. 

   Y la ensalada me ha encantado, tanto de sabor como de aspecto. ¿No os parece que quedaría genial en una comida de Navidad? Esas bolas rojas sobre fondo verde me han parecido preciosas. Espero que os guste tanto como a mi.
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