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jueves, 17 de enero de 2013

Risotto de tomates secos


   Me encantan los risottos. El arroz en general no es mi fuerte en la cocina, pero con los risottos he descubierto un mundo que me tiene enganchada. Con lo que se te ocurra, cocinando a fuego lento, a poder ser disfrutando de un vaso de vino. Además, como hay que prepararlo y comerlo al momento, es una comida (en mi caso) de fin de semana. De olvidarse de las prisas y relajarse media hora (no hace falta más) en la cocina.

   Y además tiene truco... siguiendo unos pocos pasos básicos, los risottos siempre salen bien

   - Los ingredientes que haya que cocinar antes, como pochar cebolla, al principio
   - Añadir el arroz de risotto, y sofreirlo. Sí, es más caro, pero con un paquete de 3€ salen 6 raciones... ¿eso es caro?
   - Un poco de vino blanco, y que evapore
   - Ir añadiendo poco a poco el caldo (mucho mejor si es casero) que tiene que estar caliente y no despistarse ni dejar que esté un rato sin remover.
   - A media cocción podemos añadir el resto de los ingredientes
   - Cuando esté casi en su punto, un puñado de queso parmesano rallado
   - Dejar reposar unos minutos

   Y haciendo esto, triunfamos, seguro. A partir de ahí, imaginación al poder. Puede ser risotto de espárragos trigueros y parmesano, de calabaza, de gambas y salmón ahumado... o este risotto de tomates secos que improvisamos el otro día y que salió para chuparse los dedos.

   El color no es que sea muy llamativo, pero el sabor es intenso y riquísimo. Sólo para amantes del tomate y del queso... si lo sois no os lo podéis perder.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cerdo agridulce, receta china por una buena causa



   Hoy os traigo una receta con buena causa. Maite, del blog Hierbas y Especias, es una agitadora de conciencias. Y hace unos meses propuso publicar una receta con plátano o piña, para hacer llegar a todos los rincones que podamos un poco de conciencia acerca de los problemas que en los países pobres crea el cultivo de estas frutas. O más bien la falta de regulación en el mismo. 

   Yo puedo contarlo, pero ella lo hace mejor.  Si queréis saber por el descontrol de los gobiernos sobre estas frutas, la falta de normativas, la explotación de los trabajadores, el uso de pesticidas, etc. es un problema tan grande, tienes que leer su post. Aquí os dejo un trocito:

Los bananos son la fruta más popular del mundo. Mueve imperios económicos y se cultiva en los países donde hay mayor concentración de pobreza de todo el planeta. La pobreza no existe por falta de recursos naturales o por que la gente no desee trabajarlos. Existe porque no hay decencia, pero esto ya lo sabíamos, ¿verdad? 
   Cuando estuve escribiendo para el blog de Mumumío aprendí muchísimo sobre productos ecológicos, comercio justo... y uno de los problemas que descubrí es el que rodea el cultivo de la piña en muchos países latinoamericanos. Es un problema muy grande que afecta a miles de personas y que desde casa, como siempre, podemos hacer muy poquito. Yo me conformé con contarlo a mis conocidos, fijarme mucho en lo que compro en casa, intentar poner mi granito de arena, siempre a pequeña escala.


   Pero Maite tiene razón. Tengo un blog, tengo voz. Y aunque aún no me lo crea, sois muchos los que me leéis. Por el blog, por Facebook, en Twitter. Puedo hacer algo, y es que todos conozcáis este tema. Que visitéis Frutas Justas! (no, no venden fruta, echadle un ojo) y que si os interesa el tema, os informéis y también pongáis vuestro granito de arena. 

   Como mínimo, Maite nos propone unas sencillas pautas que todos podemos meditar y poner en práctica:

     · Consume local...compra más en fruterías y pequeños establecimientos evitando las grandes cadenas que están hundiendo los precios en origen.   

     · Cuando tu bolsillo te lo permita, compra productos de precio justo... si no puedes siempre, ayuda de vez en cuando con pequeñas compras.   

     · Piensa que ciertos productos bio no son ni mejores ni peores para tu salud pero sí lo son para quienes los trabajan.   

     · Si los gobiernos y organizaciones internacionales no miran por el bienestar de la personas, hazlo tú... no los condenes al olvido.   

     · Deseo una vida más justa y más sana, como la mía... ojalá algún día, todo el mundo tenga lo que yo tengo.... ni más ni menos.


   No quería dejar de participar y lanzar este mensaje. Pero después de todo el verano, llego yo a última hora, y encima con una receta que ella ha publicado muy parecida. Pero tras un par de intentos fallidos y un parón imaginativo impresionante, he corrido a hacer esta receta que tenía pendiente desde hace mucho.

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   En febrero del año pasado, coincidiendo con el año nuevo chino, decidí darme un capricho. Y me compré dos boles con palillos preciosos. Entonces corrí a la librería: necesitaba un libro de cocina china. Y encontré uno que me enamoró. Sus fotografías, sus paso a paso tan explicados, todas esas recetas con tan buena pinta... y además los ingredientes adaptados a lo que normalmente tenemos en casa. Iréis viendo más recetas por aquí porque tiene muchas buenísimas. 

   Esta receta de cerdo agridulce está espectacular. No puedo decir que mucho menos artificial que la del chino, no hay más que mirar la lista de ingredientes, pero sí mucho más rica. Además, he hecho trampa. En vez de lomo he utilizado solomillo de cerdo. Me daba la impresión de que el lomo se iba a resecar al freírlo y ha sido todo un acierto. Queda jugoso y con un sabor estupendo.


   No me enrollo mucho más. Solo deciros que hace mucho que el pinche no se pasaba la cena diciendo "pero que bueno te salido, pero es que está rico, rico..." Si confiáis en su criterio... tenéis que probarlo. La salsa está riquísima y la carne es de verdad, no como esas bolas de grasa y rebozado que en mucho chinos llaman cerdo agridulce.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Risotto de gambas y salmón ahumado


   Si, lo confieso, me encantan los risottos. La verdad es que el arroz me gusta de cualquier manera, y combina estupendamente con lo que haya por la nevera. Pero un buen risotto me pierde. Y además, según dicen, se me da bien.

   Para mi el truco es utilizar un caldo casero, y no dejarlo solo ni un momento, estar vigilándolo, dándole vueltas, añadiendo caldo... 

   Nuestro risotto de hoy, marinero. Bueno, semi-marinero. Lo ideal sería que tuviera un buen caldo de pescado como base, un pescado o marisco fresco... pero no nos quejamos, que estamos en Viena, y aquí lo más marinero que hay es el Danubio... Que no, no es azul. 

   Así que con unas gambas congeladas (pero de las gordas, ¿eh?) y un poco de salmón ahumado, hemos preparado un plato de domingo que para los medios disponibles, y a pesar de las ganas de unas fabes con almejas, no ha estado nada mal.

   La idea de añadir unas especias, en este caso mostaza en polvo y semillas de cilantro la he tomado de Gastronomía&Cia buscando como dar algo de sabor a este risotto de mar sin pescado. Aunque casi no se perciben sí aportan un toque extra de sabor que no le viene nada mal. Igual que el tomate. El caldo era tan sólo de verduras: zanahorias, apio, puerro, perejil, nabo, ajo.

   Que no os engañe el color, que es el mismo que el risotto de calabaza, pero no tiene nada que ver. Una muestra más de como un rescate de sobras de nevera y congelador puede ser un éxito rotundo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Risotto de calabaza


   Me encantan los risottos. Admiten un montón de variedades, son fáciles de hacer, y el resultado es un plato completo, cremoso y lleno de sabor. 

   Hacía tiempo que tenía ganas de hacer un risotto de calabaza. Me parecía quedebía de tener un punto dulce y cremoso estupendo. Hace poco me compré un libro de recetas con calabaza y sabía que esta receta sería una de las primeras para probar. Además, parece que este risotto es el risotto de moda, se puede ver en un montón de blogs. 

   Pero aún con el riesgo de repetirme, no quería dejar de compartirlo con vosotros, porque me ha encantado. El resultado ha sido espectacular: cremoso, vistoso, riquísimo. ¿Os animáis?

martes, 5 de julio de 2011

Salmón caramelizado con salsa de soja


   Tras tener el blog un poco abandonado a la vuelta de vacaciones (¡cómo me ha costado arrancar y ponerme las pilas!) vuelvo con una receta que espero que os guste tanto como a nosotros. Este salmón caramelizado con salsa de soja es una receta que me dio mi amiga Patri hace un tiempo, y que tenía pendiente repetir para publicarla en el blog. Y para disfrutarla otra vez, claro, ¡está buenísima!

   Ella no me dio más que unas pautas para hacerla, así que puede que la receta original sea incluso mejor. Pero os puedo asegurar que así queda irresistible. No es como para comer un plato grande, ya que puede resultar demasiado por el caramelo. Pero para nosotros, la cantidad de un lomo pequeño de salmón por persona, está muy bien.

   Lo he acompañado de un poco de arroz jazmín, sin más que aliñado con unos anacardos y un chorrito de aceite de oliva. El plato no necesita más complementos.

   Aprovecho la entrada para contaros que mi receta de sopa fría de yogurt y melón ha sido elegida como una de las 25 ganadoras del concurso de Lazy Blog. A finales de año, Paco publicará su libro con recetas del blog, y en él saldrán también nuestras versiones de sus recetas. Me hace muchísima ilusión.

   Pero es que además, mi receta ha sido una de las tres ganadoras de un estupendo lote de carne de Villa María. ¡Y comparto premio nada menos que con Sandeea y David Monaguillo! Estoy que todavía no me lo creo...
 
   Así que vamos con la receta, que creo que está a la altura de las circunstancias, ¡que la disfrutéis!

lunes, 16 de mayo de 2011

Salteado de arroz oriental con brócoli y mango


   Los viernes es para mí el día de los salteados. No tengo clase, así que puedo trabajar un rato por la mañana tranquilamente, pensar alguna receta, comprar los ingredientes y cocinar algo original para comer. Lo que se resume en que llega la hora de comer, sigo en pijama y no me apetece salir a comprar nada. 

   Así que abro la nevera, y mezclo. Antes me pasaba con los revueltos, ahora con los salteados, como el de quinoa que os mostraba hace unos días. ¿Porqué? Pues porque con un poco de arroz, quinoa, cuscus, fideos chinos, y lo que haya en la nevera te preparas un plato diferente cada vez, completo, rico... ¿Que más queremos?

   Además desde que he descubierto que el brócoli se cuece al vapor en tres minutos y queda de un color verde intenso y con todo su sabor, siempre tengo en la nevera un ramillete. Y el sabor del mango en este tipo de platos me encanta. Como quería algo más de proteína, hice unas tiras de una especie de tamagoyaki o tortilla japonesa, rico y vistoso. ¿Y el queso feta? Lo siento, rompe el toque oriental (bueno, y el mango...) pero no puedo evitarlo, me gusta mucho como queda.


   Así que aquí está mi salteado de la semana:

Ingredientes:
   - 1 taza pequeña de arroz jazmín (por persona)
   - Un trozo de brócoli
   - 1/3 de mango
   - 1/2 cebolla
   - 1 huevo
   - Queso feta
   - Salsa de soja
   - Sal, azúcar, aceite de oliva

Preparación:
   Cocemos el arroz jazmín en abundante agua con sal unos 15 minutos, hasta que esté hecho. 

   Mientras se cuece el arroz, cortamos la cebolla en trozos pequeños y la ponemos a pochar con una pizca de sal y un poco de aceite.

   Para hacer la tortilla, batimos el huevo junto a una pizca de azúcar y una cucharadita de salsa de soja. La manera correcta de hacer una tamagoyaki es otra, y es preciosa, pero otro día os lo mostraré. Hoy, para nuestro plato, hacemos lo siguiente: en una sartén antiadherente, con una gota de aceite, añadimos un par de cucharadas de huevo y con una espumadera, removemos hasta que se haga. Quedará como huevo revuelto, roto en trocitos. Retiramos y repetimos hasta que acabemos con el huevo.

   Como he dicho, me gusta cocer el brócoli al vapor. En unos minutos queda hecho, mantiene su sabor y sus propiedades, y su verde intenso, y además es rapidísimo. Si no tenemos como hacerlo al vapor (yo tengo la rejilla de ikea) podemos cocerlo en agua o saltearlo con la cebolla, pero nos llevará más rato. 

   Pelamos y partimos el mango en trozos pequeños, al igual que el queso feta.

   Cuando esté hecho el arroz, lo escurrimos, y pasamos a saltear todos los ingredientes. En un wok o sartén grande, con una gota de aceite, calentamos la cebolla. Enseguida añadimos el brócoli, y en cuanto se caliente, el mango y la tortilla. Luego incorporamos el arroz y un buen chorro de salsa de soja al gusto. Salteamos unos minutos, hasta que se caliente todo y se mezclen los sabores.

   Cuando esté listo, añadimos el queso en trozos, removemos bien y retiramos del fuego. Servimos inmediatamente, y a disfrutar...

miércoles, 2 de febrero de 2011

Pollo Tandoori al horno


   Como sabéis, algunas de mis recetas no son más que simplificaciones de más elaboradas, forma de disfrutar de sabores diferentes sin complicarme mucho la vida. Es el caso de este pollo tandoori. La receta original, que parece ser que proviene de Inglaterra en vez de ser de India, es una especie de curry de pollo troceado. Y está riquísimo. 

   Pero hoy toca, como os decía, no complicarse la vida. Os he hablado alguna vez de las especias del Naschmarkt, cuando hice las brochetas al Ras el Hanout. Pues bien, en la misma tanda, compré también un paquete de Tandoori Masala que se me antojó, además de alguna otra cosita que fue el premio del cumpleblog y que podéis ver en el blog de Ana, la cocina de Bétulo. Y el otro día tenía unos muslos de pollo y pocas ganas de cocinar, así que de ahí salió la receta que os traigo hoy. 

   Lo acompañmos con un poco de arroz salvaje frito, que es crujiente y tostado. Sorprendente, tanto de sabor como de textura, no dejéis de probarlo. 

   Poco a poco sigo probando recetillas austriacas, como el Liptauer que he publicado en I Love Tapas, que estaba riquísimo, pero entre visitas, viajes, proyectos y demás ¡casi no tengo tiempo! Paciencia y pronto veréis alguna cosa rica típica de aquí... 


Ingredientes:
   - 2 muslos de pollo
   - 1 yogurt natural cremoso, tipo griego
   - Mezcla de especias Tandoori masala
   - Sal

Preparación:
   Lo primero que tenemos que hacer es pelar los muslos de pollo para que luego se impregnen bien con la marinada. También podemos hacerle algunos cortes profundos en las partes más gruesas de la carne para que penetre mejor. Lo salamos. 

   Mezclamos bien el yogurt con dos cucharadas de la mezcla de especias y untamos bien el pollo con esta crema. Ponemos todo el yogurt, de forma que quede el pollo bien bañado, y dejamos reposar el la nevera unos dos horas como mínimo, aunque mejor aún si es durante toda la noche.


   Precalentamos el horno a 180º. Sacamos el pollo de la salsa sin escurrirlo demasiado y lo colocamos sobre una fuente de horno. Horneamos durante una hora y cuarto, para que quede bastante seco, dándole la vuelta a los muslos cada 15 minutos, para que se haga bien por todas partes. Las dos primeras veces que le he dado la vuelta (minuto 15 y minuto 30) lo he vuelto a imprengar con una buena cantidad de yogurt por la cara que quedaba arriba para que no se secara demasiado y cogiera más sabor. Las dos últimas vueltas las he dejado tal cual para que quedara crujiente.

   El resultado es un pollo asado con un intenso sabor a especias, que no queda seco gracias a que lo hemos marinado durante un buen tiempo. 

jueves, 12 de agosto de 2010

Arroz con chirlas


   Me he dado cuenta esta mañana que llevo durante el 2010 ya 100 recetas. Y me ha hecho mucha ilusión. Muchas gracias a todos los que me visitais y comentais. Cuando empecé con esto ni siquiera se lo dije a mis conocidos, creía que sería una tontería que no interesaría a nadie. Y hoy, con muchísimas recetas publicadas, más de 5000 visitas y un montón de gente que he conocido por el camino, estoy muy contenta de "esa tontería que empecé un día porque me aburría"... Gracias. Y vamos a por la 101 del año, y las que quedan!

   Esta es una receta de toda la vida en casa de mi abuela. Rico, sencillo, y para todos los bolsillos, hace muchísimo que no lo como en su casa, ya que ahora que estoy en Madrid solo voy fines de semana, y para ella no es plato de domingo, no como la paella, que tiene categoría... Para mi es perfecto para cualquier día. 

Ingredientes:
   - 150g de chirlas
   - 1 vaso grande de arroz tipo bomba
   - 2 dientes de ajo
   - Un buen ramillete de perejil
   - Sal, aceite de oliva

Preparación:
   Pasamos las chirlas por agua para quitarles algún resto que tengan y las ponemos en una sartén o cazuela con un fondo de agua, al fuego para que se abran. Según se vayan soltando, las retiramos y reservamos. Si alguna no termina de abrirse la descartamos, por si acaso. Colamos el agua y la reservamos también.
   En una cazuela ancha ponemos un buen chorro de aceite y añadimos el ajo muy bien picadito. Cuando empiece a dorarse añadimos el arroz y sofreímos un par de minutos. Incorporamos el perejil muy picadito y enseguida el agua, para que no se nos queme el perejil. Tenemos que poner 3 medidas de agua por 1 de arroz. Utilizaremos para ello el agua que teníamos reservada de abrir las chirlas, completando con el agua necesaria. Salamos, teniendo en cuenta que el agua de abrirlas ya es salada. Inmediatamente añadimos las chirlas. A mi me gustan sólo con el lado de cáscara que tiene "bicho", aunque también podemos echarlas enteras o sin las cáscaras, que será más fácil de comer. Pero también más aburrido.

   Cocemos sin remover a fuego medio hasta que se absorva el agua. Cuando veamos que le queda muy poco retiramos del fuego, tapamos con un trapo y dejamos reposar unos minutos.


   No podeis decir que no es fácil...

viernes, 4 de junio de 2010

Risotto de calabacín y limón

    Ya está. Me he aficionado a los risottos y ya no hay quien me saque... El otro día quería hacer risotto. Tenía muy claro los ingredientes que me apetecían, pero tenía que bajar a comprarlos. Y me daba una pereza tremenda. Abrí la nevera, así con cara de asco, ya sabeis, sabiendo que no vas a encontrar nada interesante... un par de tristes calabacines, poca cosa más. Y vino a mi memoria esta receta de Glutoniana que tenía pendiente hacía tiempo. ¡Menudo acierto!

   El calabacín le da un toque dulce, pero contrastado con el saborcito a limón es todo un juego de sabores riquísimo. Teneis que probarlo... Me recordó por lo cítrico a esta Pasta con puerro y lima que hice hace tiempo.

Ingredientes:
   - 175g de arroz especial para risotto
   - 1 cebolla
   - 1 calabacín
   - 1/2 l de caldo de pollo
   - 1 vaso de vino blanco
   - 1 cucharada de mantequilla
   - 1 cucharada de perejil fresco picado
   - 2 cucharadas de zumo de limón.
   - 1 cucharada de ralladura de limón
   - Parmesano rallado o en lascas para decorar

Preparación:
   En un cazo ponemos a calentar el cado de pollo. Debe estar siempre caliente, a punto de hervir, para que no pare la cocción del arroz cuando vayamos incorporándolo.
  En una cazuela, fundimos la mantequilla y en ella pochamos la cebolla picadita con una pizca de sal. Enseguida añadimos el calabacín en daditos, y lo rehogamos un poco. Añadimos el arroz, y le damos vueltas durante un minuto. 
   Añadimos el vino blanco, y a fuego medio, lo dejamos reducir. Cuando vaya quedándose algo seco, vamos añadiendo poco a poco el caldo, removiendo de vez en cuando para que vaya soltando el almidón: este es el único truco del risotto, ir añadiendo caldo poco a poco y ir removiendo. 
   Cuando llevemos unos 10 minutos, incorporamos también el limón, la ralladura y el perejil, y seguimos con el mismo proceso.
   Al añadir la última tanda de caldo, añadimos también un poco de parmesano rallado, para que se funda.
   Lo dejamos reposar unos minutos y lo servimos con un poco de parmesano por encima... está para chuparse los dedos!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Arroz con verduritas... en mi olla arrocera!


   Tengo un piso pequeño. Lo comparto con mi pinche, y tenemos toooodos los trastos, tecnológicos, deportivos e inservibles que uno se puede imaginar. Y ahora con esto de mi afición a la cocina, también los culinarios!!

   Cuando aprendí a hacer sushi, me planteé comprar una olla arrocera. Luego lo descarté. No era tanto el trabajo que ahorraba comparado con el espacio que ocupaba (eso, y que acababa de comprarme la máquina de hacer pasta), aunque fuera pequeñita...

   Pero ví el sorteo del grupo de Facebook de Japoexpress, y me apunté. Japoexpress es una franquicia de locales Sushi Bar (a los que pertenecen Sushi House y Sushi Olé). Yo no he comido nunca en ninguno de estos locales, así que no puedo opinar sobre ellos. Pero los conozco desde hace tiempo, de vista, y a través de Facebook.


   Y siguiendo con la racha... ¡me tocó la arrocera! ¡¡Que suerte tengo!! Jeje... Me llegó hace una semana, pero no había podido ir a Correos a por ella hasta ayer. Y al abrirlo me encuentro... una olla arrocera enooorme! Jajaja... ¡ahora ya no tengo escusas para no hacer otra sushi party! ¡¡Es para 10 raciones de arroz!!

   Y claro, corriendo a casa a probarlo. Y claro, como soy un culo inquieto, no puedo hacer arroz blanco de acompañamiento como todo el mundo (buf, me aburre soberanamente, a no ser que haya salsita de por medio). Así que hala, a buscar formas distintas de cocinar con la arrocera...


   Me ha llamado mucho la atención la forma en que funciona: La olla es como una báscula, sobre la que apoya el recipiente interior. Tu pones en el interior las raciones que quieres de arroz, y llenas de agua hasta la rallita correspondiente. Lo conectas... y ella calcula el tiempo necesario en función del peso que detecta Cuando se ha evaporado/absorvido el agua correspondiente, pasa a modo "mantener caliente" y lo conserva a esa temperatura. También vale para cocer al vapor, el funcionamiento es el mismo.


   ¡Así que manos a la obra! Arroz con verduras para acompañar las brochetas de pescado que teníamos para cenar.

Ingredientes:
   - 1 puerro
   - 1 cebolleta
   - 1/2 brócoli pequeño
   - 2 cacitos de arroz basmati
   - Agua
   - Sal, aceite de oliva, especias al gusto (yo pimienta negra molida y jengibre)

Preparación:
   Por un lado, cocemos en agua con sal el brócoli en ramilletes pequeños. En un principio pensé en cocerlo al vapor a la vez que el arroz, pero iba a ser demasiado experimentar y esto del cálculo de pesos no me convencía... Así que ya iré probando más adelante.
   Ponemos en la arrocera un pelín de aceite y la encendemos. Sofreímos el puerro y la cebolla cortados en tiritas, con una pizca de sal. Enseguida añadimos el arroz, damos unas vueltas, salpimentamos y añadimos el agua. Tapamos y dejamos cocer hasta que se apague, mezclamos con el brócoli bien escurrido, ¡y listo!

   Es un invento bastante práctico, pero teniendo en cuenta las veces que comemos arroz en casa, en nuestro caso no es para nada imprescindible. Claro, que para el sushi va a ser una gran ayuda, ¡y a lo mejor nos hacemos ahora "arrozadictos"!

   En cualquier caso, muchas gracias a Japoexpress por el regalo. ¡Ahora me toca probar sus locales!

martes, 11 de mayo de 2010

Risotto de espárragos trigueros y parmesano

 
   Tenía muchísimas ganas de hacer un risotto, pero nunca veía el momento. ¡Y este mes, el reto de Velocidad Cuchara, es risotto! Hasta ahora no había podido participar, así que esta vez tenía que ser. Si no lo conoceis, pasaros por el blog. Rosa y Vicky, a parte de de hacer cosas riquísimas y unas fotos estupendas, se pegan un currazo cada mes con los retos!!

   Rosa propuso risotto de Hongos, pero mi pinche no puede ni verlos, así que el mío fue de espárragos trigueros y parmesano. Para ser el primero, me salió buenísimo (que modesta soy), pero es que es facilísimo, y se puede hacer de tantas cosas...!!!

   Si el caldo es casero, muchísimo mejor, como siempre. Yo lo hice con un caldo de brick, no había tiempo para todo! Y en vez de parmesano, un queso viejo de oveja de Zamora que tenía mi padre esperando encontrar su momento de gloria... y lo encontró, vaya si lo encontró...

Ingredientes (para 4 personas):
   - 350g de arroz arborio (especial risotto)
   - 1 manojo de espárragos verdes
   - 1 cebolla
   - 150g de queso parmesano
   - 1 vaso de vino blanco
   - 1 litro de caldo de pollo
   - 2 cucharadas de mantequilla
Preparación:
   Limpiamos los espárragos, reservamos las puntas y cortamos los tallos en trozos de 1 cm (desechando la parte dura). Ponemos el caldo a calentar y cocemos en él los espárragos troceados durante unos 5 minutos. Pasado este tiempo, retiramos los espárragos y mantenemos el caldo caliente, casi hirviendo.

   Picamos o rallamos el queso, reservando una parte que rallaremos en forma de lascas para decorar. Salteamos en una sartén con un poquito de aceite las puntas de los espárragos y las reservamos también para decorar.

   Picamos la cebolla en trocitos pequeños. Fundimos la mantequilla en una cazuela ancha, y le añadimos la cebolla. Cuando comience a ablandarse, añadimos el arroz y removemos bien unos 2-3 minutos. Añadimos el vino blanco y dejamos reducir. A partir de ahora, tenemos que ir añadiendo el caldo cazo a cazo, según vaya pidiendolo el arroz. No tiene que estar nunca ni muy seco, para no parar la cocción, ni muy caldoso. Y tenemos que ir removiendo con una cuchara de madera casi todo el rato, para que el arroz suelte bien el almidón: esto es lo que va a dar cuerpo al risotto. Vamos haciendo esto hasta que el arroz esté bien hecho. Viene a tardar en total unos 20 minutos, y deberemos utilizar casi todo el caldo.

   A media cocción, cuando lleve unos 15 minutos, añadimos los espárragos, y seguimos haciendo el risotto de la misma forma. Cuando esté casi apunto, al añadir el último cazo de caldo, añadimos también el queso rallado, para que se funda y se integre bien.

   Servimos inmediatamente, y coronamos con las puntas de los espárragos y las lascas de queso... y a disfrutar!

lunes, 19 de abril de 2010

Sushi paso a paso



   Me ha costado un tiempo, pero ¡ya tenemos aquí la receta de sushi paso a paso!

   Tradicionalmente, el sushi se hace de pescado crudo, y esto hay a mucha gente que le echa para atrás. Pero en el curso que hicimos en Gastromaniac, Rocío nos demostró que podemos hacer múltiples variaciones y fusiones para todos los gustos. Hoy, nuestro menú se compone de:

- Futomakis de pollo Tori no karaage, espárragos verdes y pimiento rojo
- Makis de salmón, aguacate y Philadephia ensaladas
- Uramakis de cangrejo, zanahoria y pepino, con sésamo por la parte de fuera
-   Nigirirs de salmón ahumado

   No os perdais en Tapas&Blogs, la introducción que hace Rocío a la historia del sushi. Pero vamos a ponernos manos a la obra: 

   Lo primero es tener todos los materiales. Necesitaremos arroz para sushi (no, no vale el bomba de toda la vida...) un Makisu (la esterilla de bambú), alga Nori, y condimento para Sushi (podemos hacerlo en casa o comprarlo hecho), wasabi y salsa de soja. El resto de ingredientes, son más normales de tener en casa, o comprarlos en cualquier supermercado.

   Para preparar el condimento, calentamos en un cazo 2 cucharadas soperas de vinagre de arroz, 1 cucharadita de azúcar y 1 cuarto de cucharadita de sal. Cuando se disuelva, apagamos el fuego y dejamos enfriar.

   El suguiente paso, y probablemente el más delicado, es cocinar el arroz. Utilizaremos 300g de arroz y 350g de agua para la cocción. Lo primero es lavar el arroz. Mucho. Lo podemos poner en un colador debajo del grifo y remover hasta que el agua salga limpia. O poner en un cuenco con agua, y "amasarlo" para que vaya soltando el almidón. Vamos cambiando el agua hasta que salga limpia del todo. Es muy importante que no nos saltemos este paso, o el arroz, que tiene muchísimo almidón, nos quedará hecho una masa. 
   Una vez limpio, lo ponemos en una cazuela con el agua (los 350g) y lo dejamos reposar 10 minutos. Pasado este tiempo, lo ponemos al fuego hasta llevarlo a ebullición. En cuanto hierva, lo ponemos al fuego mínimo y lo tapamos. A partir de este momento no destaparemos la cazuela nunca, ni para cotillear... Si usamos vitrocerámica, cambiaremos de fogón, a uno que tengamos al mínimo, ya que tardaría demasiado  tiempo en bajar la temperatura.
   Mantenemos al mínimo 10 minutos, y a continuación, 15 minutos fuera del fuego, sin destaparlo en ningún momento. Pasado este tiempo, por fin, podemos comprobar cómo está el arroz. Si está aún duro, podemos volver a tapar y esperar 5 minutos más.

    Y ahora toca el famoso paso de abanicar el arroz. Esto se hace para bajar rápidamente la temperatura del mismo. Volcamos el arroz en un recipiente. lo ideal sería que fuese de madera (Hangiri) pero si no tenemos, puede ser cerámico. Lo importante es que no sea metálico. Añadimos el condimento y vamos revolviendo el arroz con una pala (Shamoji) o cuchara de madera a la vez que lo abanicamos, hasta que quede suelto y a temperatura ambiente.
   Hasta aquí podemos tenerlo preparado con antelación, pero no debemos meterlo nunca en la nevera.

   Ahora tenemos que preparar todos los ingredientes para el relleno. Todos deben estar cortados en tiritas finas, para poder montar los rollitos fácilmente. En nuestro caso, freimos los espárragos a la plancha y cortamos el resto de verduras, salmón y cangrejo. También freimos el pollo, que teníamos macerando en una mezcla de soja, sake y ajo prensado. También haremos nigiris de salmón ahumado, así que lo cortamos en el tamaño necesario. Por supuesto, se hace con salmón (u otro pescado) crudo, pero se me ocurrió en el último momento y no tenía.

   Una vez listo, colocamos todo lo necesario en la mesa de trabajo.


Necesitaremos:
   - El arroz cocinado
   - Todos los ingredientes del relleno, y los que vayamos a usar para el exterior (sésamo)
   - Alga Nori
   - Un recipiente con agua y un chorro de condimento. Esto es así porque si lo hicieramos con agua limpia, lavaríamos el arroz al tocarlo, y le quitaríamos su sabor.
   - Una tabla para cortar
   - El Makisu, que envolveremos con film, para que sea mucho más sencillo de limpiar. Si no, se pegará el arroz y será imposible...
   - Un cuchillo sin sierra muy bien afilado
   - Servilletas de papel
   - La fuente en la que colocaremos el sushi
  
   ¡Tan sólo queda montarlos! Y es más fácil de lo que parece. Tan sólo hay que seguir unas pautas: siempre que toquemos el arroz, lo haremos con las manos humedecidas en el agua con condimento, de otra manera se nos pegará el arroz y no habrá manera de continuar. La esterilla la colocamos con la parte plana de las tablillas hacia arriba, con estas en horizontal.

   Comenzaremos por los Futomakis, los rollos más anchos. Para estos, utilizaremos una lámina de alga nori entera. La colocamos sobre la esterilla con la parte brillante hacia abajo, y los segmentos transversales en paralelo a la esterilla. Cogemos un puñado de arroz (siempre con las mano húmedas) y lo vamos extendiendo sobre el alga, con ls puntas de los dedos. No es imprescindible que quede perfectamente cubierto, pero sí que llegue bien hasta los bordes laterales y el más cercano a nosotros. En el extremos más alejado, dejamos un centímetro aproximadamente sin cubrir, esta será la parte de alga que cierre el rollito (podemos guiarnos por las bandas del alga).


   Ahora ponemos el relleno que hayamos elegido. En nuestro caso, pollo Tori no karaage, espárragos a la plancha y pimiento rojo (en la foto asados, pero queda muy bien en crudo). Es importante que lleguen de extremo a extremo, para que queden iguales todos los trozos al cortarlo. 


   Ahora tenemos que enrollarlo. Para ello, usamos la esterilla. Comenzamos sujetando los ingredientes con los dedos, y tirando de la esterilla a la vez que apretamos par que quede todo muy compacto (con las dos manos... con la otra estoy sujetando la cámara!) Seguimos tirando hasta el final, y el alga se pegará sobre si misma cerrando el rollito (si esto no pasara, podemos humecerla un poquito)


    Cuando terminemos el rollito, lo colocamos sobre la tabla, con la unión hacia abajo, y sobre él, la esterilla. Apretamos con las dos manos para terminar de compactarla y darle una forma más redonda o cuadrada. 


   Por último, cortamos el maki. Tradicionalmente, se corta en 6 trozos, pero cortandolo en 8, además de ser más fácil, es más manejable después. Es muy importante humedecer el cuchillo antes de cada corte. Mojamos una servilleta de papel y con ella humedecemos la hoja del cuchillo y quitamos los restos de arroz antes de cada corte. También es muy importante que esté muy afilado, para que lo cortemos con las menos pasadas posibles. Hacemos un corte a la mitad, y luego cada uno de los trozos a la mitad de nuevo. Una vez más cada uno por la mitad y ya tenemos los 8 makis!



   Para hacer los makis más pequeños, cortaremos el alga por la mitad, siguiendo las bandas horizontales. El resto del proceso es el mismo, pero tendremos que tener en cuenta que al ser más pequeño, el relleno tendrá que ser más finito. 


   Para hacer los uramakis, colocamos el arroz cómo hasta ahora. Luego lo espolvoreamos con las semillas de sésamo (o las huevas... lo que queramos poner por el exterior). Le damos la vuelta con mucho cuidado, para que quede el arroz hacia abajo, y la banda de alga sin arroz hacia nosotros. Colocamos el relleno, y enrollamos de la misma manera que el resto de rollos.


   Para hacer los niguiris, tenemos que hacer una especie de croquetas con el arroz. Para ello, cogemos un puñadito de arroz, y con esa misma mano, le damos vueltas y lo apretamos hasta darle la forma. La parte más difícil es que todos los niguiris nos queden del mismo tamaño. Cogemos el trozo de pescado, le untamos wasabi al gusto y lo colocamos sobre el arroz. 


 

   Por último colocamos todo en la fuente, acompañamos de wasabi para que cada uno se lo sirva al gusto, un cuenco con salsa de soja, ¡y a la mesa!

   Pero antes de sentarnos, unas últimas indicaciones, para no quedar mal en la mesa:
   - Se puede comer el sushi tanto con palillos como con la mano, pero no con cubiertos, y siempre de un bocado, no hay morderlo ni partirlo.
   - Se coge el sushi, si moja en la salsa de soja y a la boca. Pero se moja, no se baña. La salsa del cuenco tiene tan solo que cubrir el fondo del mismo.
   - Nunca se deben clavar los palillos en el arroz, para los japoneses esto es una terrible falta de respeto.
   - Para acompañar el sushi, lo mejor es la cerveza japonesa. Si no, cerveza, vino blanco, o incluso champan.
   - Brindemos... ¡kampai! y a disfrutar

martes, 30 de marzo de 2010

¡Sushi!


   Para ir abriendo boca, y daros un poquito de envidia: makis de salmón-aguacate-philadelphia, cangrejo-pepino-zanahoria, y pollo tori no karaage-pimiento rojo-espárragos. Y algo más de estos deliciosos nuggets de pollo macerados...

    Lo regamos todo con una buena cerveza japonesa, ¡Kampai!


   Paciencia... la receta y el paso a paso llegarán... tuvimos mala pata con las fotos, así que seguid atentos...

lunes, 22 de marzo de 2010

IV Encuentro tapas&Blogs - Taller de Sushi por Gastromaniac

    Tal y como adelantaba en el último post, el pasado miércoles tuve la suerte de poder asistir al IV Encuentro Tapas & Blogs. 
 
   Esta vez consistió en un genial curso de Sushi de la mano de Gastromaniac


   Nunca había hecho sushi, me daba “miedito”. Nunca había asistido a un curso de cocina, no me había decidido. No conocía en persona a ninguno de los bloggers que he ido conociendo en el tiempo que llevo enganchada al mundo de los blogs… y ¡¡me ha encantado la experiencia!!

Foto: Elena Fernández Martín

   Rocío nos dio una estupenda clase de la historia, preparación, variedades y “fusión” del sushi. Aprendimos un montón, descubrimos que no todo el sushi tiene que ser pescado crudo, nos reímos mucho, Rocío nos contó un montón de anécdotas geniales… y luego nos dimos un atracón a sushi!!! Creíamos que podríamos con todo, por supuesto, pero no fue así, que pena, con lo ricoricorico que estaba!!


   Más que recomendable asistir a este curso, no dudéis en contactar con ellas.

 Foto: Elena Fernández Martín

   Y por supuesto, un placer haberme podido unir a Tapas&Blogs, y conocer a todos los asistentes! Al estar sentados alrededor de la mesa, no tuve mucha oportunidad de charlar con todos ellos, pero espero la próxima ocasión porque son gente estupenda! Asistimos:

Foto: Elena Fernández Martín

   - Rocio y Rocio, de Gastromaniac, las anfitrionas,
   - Alfonso, De rechupete,
   - Carlos, A ver que cocinamos hoy,
   - Mercedes, Honey Bunny Flying Free
   - Rosa, Velocidad Cuchara,
   - Marta, Directo al Paladar,
   - Lua, Trends People, e Iria,
   - Celina, Celina Catering
   - Damian, Estoy hecho un Cocinillas
   - Raquel, Sinestesia Gastronómica
   - Gabriel, Eating Madrid
   - y yo, Ana, Anita Cocinitas

Foto: Elena Fernández Martín

   Y no podemos olvidar a Elena Fernández, que nos hizo unas estupendas fotos, ya que estabamos todos "con las manos en el arroz!"


   Muchas gracias a todos, fue una velada magnífica... y ya tengo en mente la próxima "Sushi Party" que voy a organizar!!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Arroz salvaje frito


   El "arroz salvaje" no es en realidad arroz, sino la semilla de una planta acuática llamada "avena de agua" o "arroz indio", que crece silvestre en los suelos pantanosos de América del Norte y el sur de Canadá. Su planta puede llegar a alcanzar hasta 3 metros de altura. Su grano es largo y delgado, de color oscuro tirando a marrón.

   Se suele utlizar en guarnición o ensaladas, o mezclado con arroz normal o basmati (ojo, habría que cocer cada arroz por separado y mezclarlos después, por los tiempos de cocción).

   Se puede preparar cocido,  pero en este caso lo haremos frito. Así conseguimos un aspecto crujiente ideal para acompañar nuestros platos, con un sabor peculiar a cereales, como a palomitas.


Preparación:

   En una sartén calentamos abundante aceite. Cuando esté bien caliente, añadimos el arroz en pequeñas cantidades (un puñadito). Está listo en un momento, cuando sube a la superficie. Lo ponemos en un colador para que escurra bien y posteriormente sobre un papel de cocina para eliminar el aceite sobrante.

   * Truco: si usamos dos sartenes, podemos hacer la primera tanda en una sartén y colarlo sobre la otra, e ir así combinandolas para poder escurrir correctamente y mucho más rápido.
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