miércoles 1 de febrero de 2012

Calabacines rellenos de salmón, gambas y ricotta


   La semana pasada estuvimos pasando unos días estupendos en el norte de Italia, y como en cada viaje, quise traerme algún recuerdo comestible. Cuando vi estos calabacines pequeños y redondos, ideales para rellenar, mi imaginación empezó a volar... no pude resistirme.

   Al relleno le he dado unas cuantas vueltas, pero tenía en la cabeza rondándome la combinación salmón-queso, que últimamente hemos comido en empanada y en pizza, y me apetecía mucho. Pero como estas últimas semanas hemos comido bastante salmón, tampoco me apetecía que fuera protagonista absoluto de este plato. 

   Así que tras meditarlo un poco... ¡el resultado fue todo un acierto! Son fáciles de preparar, porque no hace falta hacer bechamel, el queso ricotta o requesón hace una crema con una consistencia estupenda para el relleno, y el salmón y las gambas le dan un sabor muy bueno. Iba a poner unos tomatitos cherry picados... pero se quedaron olvidados en la encimera. Podéis ponerlos si queréis.


   Me han encantado estos calabacines. Además de visualmente, que quedan preciosos para rellenar, las semillas no se notan, son muy pequeñas y se puede aprovechar toda la carne, que además es muy suave y da al relleno una textura muy cremosa. Y desde que he descubierto lo cómodo que es el sacabolas para vaciar verduras, lo hago en un momento, lo utilizo hasta para los tomates, es comodísimo.

   Si no los encontráis, se pueden comprar calabacines grandes y hacer una especie de vasitos, como en la receta de calabacines rellenos de champiñones, que quedan también estupendos.


Ingredientes:
   - 3 calabacines redondos pequeños
   - 1 cebolla (en mi caso morada)
   - 1 lomo pequeño de salmón (125g)
   - 1 puñado de gambas descongeladas (75g)
   - 1/2 tarrina de ricotta o requesón (unos 125g)
   - Sal, aceite de oliva, pimienta
   - Queso para gratinar

Cómo preparar los calabacines rellenos de salmón, gambas y ricotta:
  Lavamos los calabacines bien y con un cuchillo afilado, les quitamos la parte superior. Con ayuda de un sacabolas (o con una cuchara y un cuchillo) los vacíamos, dejando más o menos un centímetro por las paredes y el fondo.


   Ponemos una cazuela grande con agua a hervir con un puñadito de sal. Introducimos los calabacines (que queden cubiertos de agua) y los dejamos cocer unos 8 minutos. Pasado este tiempo los sacamos con mucho cuidado y colocamos en un plato boca abajo, para que escurran el agua.

   De mientras, picamos muy fino la cebolla y la ponemos a pochar en una sartén con un hilo de aceite. Cuando empiece a quedarse transparente, añadimos la pulpa del calabacín muy picada. Salamos y dejamos cocinar a fuego medio unos 10 minutos, hasta que el calabacín esté blandito.

   Añadimos entonces el salmón y las gambas, todo en trozos de 1 centímetro más o menos, y una pizca de sal y pimienta. Salteamos un par de minutos, hasta que el salmón coja color. Por último, añadimos el queso, lo suficiente para que se haga una crema de la consistencia de la bechamel: Yo he puesto un par de cucharadas grandes. Vamos dando vueltas hasta que se deshaga y se mezcle bien, y si hace falta, añadimos más.


   Precalentamos el grill del horno mientras rellenamos los calabacines con la mezcla. Apretamos con cuidado, para que se llenen todos los huecos. Los colocamos en una fuente de horno y espolvoreamos con queso rallado. Como nos sobrará relleno, podemos ponerlo en una fuente pequeña también con queso a gratinar (esta fue la cena del pinche al día siguiente) o guardarlo para rellenar otra verdura, acompañar una pasta...


   Metemos a gratinar hasta que el queso se funda y dore un poco.


martes 24 de enero de 2012

Salmón con mermelada de naranja


   Esta receta es todo un vicio. A los que seguís muchos blogs de cocina, seguro que os suena. Pero es que es probarlo y te quedas enganchada... y quería compartirlo con vosotros, claro. La receta original es de Cogollos de Agua

   Como otras preparaciones parecidas, como el salmón caramelizado con salsa de soja, es contundente y en grandes cantidades podría resultar empalagoso. Es mejor preparar una ración y quedarse casi con ganas de más. Está buenísimo.

   El salmón es uno de los pescados que más preparamos desde que estamos en Viena, y es que es de los que encuentro con mejor relación calidad-precio. Y como me aburre, me gusta disfrazarlo con este tipo de recetas. El resultado es espectacular, con un juego de sabores estupendo.

   La receta más fácil no puede ser. Perfecta para impresionar, para darse un capricho o para una cena romántica (ahora que se acerca San Valentín y muchos estaréis buscando ideas...). Lo único que no todos los ingredientes son de los que hay en todas las casas (aunque en la mía no faltan). La receta lo vale, y tanto la mermelada, como las semillas de amapola (podéis encontrarlas en herboristerías), las almendras y el jengibre son productos económicos que aunque no soláis utilizar, se pueden comprar sin problema para una cena especial. 

jueves 19 de enero de 2012

Sopa de chucrut y manzana


   En Viena estos días no hace mucho frío, parece más otoño que invierno (a pesar de la nevada del otro día) pero a mí sólo me apetecen sopas desde que he vuelto. Sopas de todos tipo. Ni purés, ni cremas... sopas. Estoy acabando con mi repertorio habitual, y me he dado cuenta de que esta sopa de chucrut y manzana, una de nuestras preferidas, no la había publicado todavía en el blog.

   La receta es de Mai, de Hierbas y Especias, que ha puesto en pausa su blog y le echamos de menos. Espero que pronto vuelva a estar a tope de fuerzas y venga con sus historias y recetas fantásticas. 

   Yo siempre había oído hablar del chucrut, con salchichas, con codillo... además a mis padres les encanta la comida alemana, con lo que lo había visto desde pequeña. Y claro, ese palabro raro, chucrut, sólo podía venir del idioma del subanempujenestrujenbajen... Pues mira tú que cosas, no. Aquí se llama Sauerkraut, literalmente col agria. Resulta que el nombre de chucrut viene del francés choucroute. Y chucrut es la palabra en castellano. Lo que se aprende...

   No a todo el mundo le gusta es sabor agrio de esta col fermentada. A mi personalmente me encanta. Y mi pinche se va aficionando también... Pero en cualquier caso, el sabor en esta sopa es suave, casi no se nota la acidez, y está realmente espectacular. Ya os lo he dicho, es una de nuestras sopas preferidas. De las que entonan rápidamente, contundente pero con poca grasa (dependerá de la salchicha que utilicemos), barata (aquí que el chucrut es alimento básico) y muy muy rica.

   Aunque yo he utilizado una salchicha austriaca, Burenwurst, tal y como propone Maite se puede hacer con cualquier longaniza, chorizo, txistorra, fuet... que tengáis a mano. A mi me gusta más si tiene base de pimentón, como ésta, pero la sopa quedará estupenda de cualquier forma.

miércoles 11 de enero de 2012

Mejillones a la provenzal


   Después de haber tenido el blog abandonado un par de semanas (vacaciones, catarro, "vuelta al cole"...) volvemos con una receta fácil, rica y ligera. Porque sí, durante estas fiestas he comido sin remordimientos, cogiendo reservas para el invierno... ¿Que me quieren cebar en casa? ¿Quien soy yo para negarme? Espero que todos hayáis disfrutado tanto como yo. Pero claro, ahora toca volver a la normalidad. Pero aquí nadad de dietas-milagro. Se trata de comer sano, variado, y sobretodo, rico.

   Los mejillones me encantan. Y he descubierto que aquí en Viena los puedo encontrar a un precio accesible. En bolsa, envasados al vacío. Lo cual me ha hecho plantearme algunas cosas. Según tengo entendido (y encuentro en internet), los mejillones se abren al cocerse porque se mueren. Si alguno no se abre, es que estaba ya muerto, y hay que desecharlo. Pero estos que vienen en bolsa... ¡también se abren al cocerlos! ¿Entonces? ¿Es que estaban vivos durante semanas sin aire? no creo... Si alguien lo entiende, que me lo explique... De todas formas los que he usado para esta receta ya vienen cocidos, listos para comer. Y para quitar un antojo no están malos. 

   Eso sí, estas Navidades he podido disfrutar de mejillones ricos, gordos, fresquitos... ¡y no tiene nada que ver con los que compro aquí! Pero bueno, hay que conformarse con lo que hay y adaptarlo lo mejor posible. Y esta receta tan fácil viene estupendamente para los mejillones, y claro, cuanto mejores sean estos, ¡mas rico todavía!

   Es una adaptación a la salsita de tomate picante que tan bien va con los mejillones. A mi me encanta, pero para variar de vez en cuando, el toque de la albahaca te da un sabor muy rico. 

lunes 19 de diciembre de 2011

Estrellas capuchinas para Film & Food, y ¡Feliz Navidad!


   Llevaba un tiempo queriendo apuntarme a los retos de Film&Food, pero por una cosa u otra, iba pasando el tiempo. Cada mes, proponen un reto gastronómico relacionado con una película. La idea para noviembre y diciembre consistía en intercambiar una receta de galletas (o una caja de galletas) con otro blog participante. A mi me tocó intercambiar receta con Chiara, del blog Comida para Llevar

   Chiara es una chica encantadora que tiene un blog llenito de recetas fáciles para preparar el tupper para la semana, ¡muy de mi estilo! Pasad a echad un ojo y coger algunas ideas, os van a gustar. La receta que me ha propuesto con unas galletas capuchinas riquísimas, con un sabor a cafe suave pero que se queda en la boca, mmmh... Para darles un toque navideño las he hecho en forma de estrellas, espero que os gusten tanto como a mi. Yo también tenía que mandarle una receta, y elegí las Vainillekipferl que publiqué el año pasado, tan austriacas y tan navideñas. Así le han quedado a ella

miércoles 14 de diciembre de 2011

Revuelto de salmón ahumado y tomate


   Me encantan los revueltos. Creo que lo que más me gusta de ellos es abrir la nevera y con lo que encuentre y dos huevos, tener lista en menos de 10 minutos una comida o cena riquísima. Pero además de mis revueltos improvisados, hay algunas combinaciones de sabores que me gustan especialmente.

   Es lo que pasa con este revuelto de salmón. Siempre que hay una bandeja abierta en la nevera, me guiña un ojo, y me invita a hacerme un revuelto. Con el huevo y el tomate me parece que queda un sabor suave pero intenso, que con un poquito de pan me vuelve loca.

   Cebolla, puerro o las dos cosas para dar un punto de crujiente, y algún lacteo. En este caso he utilizado un quesito con finas hierbas que ha aparecido bagabundeando en el fondo de la nevera. Si no, un chorrito de leche o nata, o una cucharada de Philadelphia o yogurt. Me parece que le dan al huevo, que nunca bato del todo, una consistencia que me encanta. 

Related Posts with Thumbnails

  © Template Recipes by Emporium Digital 2008. [Modified by Anita Cocinitas ]

TOP