miércoles, 15 de abril de 2015

Champis picantes al ajillo


   Hay platos sencillísimos, rápidos, baratos y que pocas veces se preparan en casa. Por falta de costumbre, porque lo típico es comerlos por ahí, por pereza, por no tener la receta correcta...

   Este además es un entrante que me llena de recuerdos y eleva el nivel de morriña a 100. Ayer me acordaba de la última vez que lo comí, en Getxo, estas navidades. Patri recién llegada de Shangai, después de un año. Yo recién aterrizada de Austria... nos pasamos todas las navidades comiendo todos los pintxos que se nos pusieron por delante. Creo que no hubo día sin pintxo... El día de los champis no teníamos ni hambre. Pero fuimos a por un vino, el camarero estaba terminando de montar unos sobre la plancha... y los champis se vinieron con nosotras a la mesa. Una vez allí los repartimos entre todos los que estábamos... no es que sea un pintxo que llene o que sea para compartir... pero que más daba, si aquello era sólo gula.

   Gula y ganas de estar juntas, de charlas y más charlas, de abrazos, menos de los que nos debíamos, de paseos junto al mar, de no parar de reir... os echo de menos chicas. ¡Pero que poquito queda ya para la siguiente ronda de pintxos!

   Y de mientras, me los preparo yo en casa. Nadie me mima más que yo misma, jejeje...

   Después de haber probado varias recetas para la salsa de ajos y guindilla para los champis (nada de champiñones, estos son champis), hace tiempo que me quedé con esta. A veces sale más más blanquita, a veces más colorada, depende del tomate que use, pero siempre igual de rica. Con ese punto (o más que punto) picante que tan bien pega con los champis...

   El truco, hacerlos despacito y a la plancha. Primero boca abajo, luego boca arriba, que suelten el juguillo... Los champiñones, lo más frescos posibles, grandotes. Los que veis en la foto son marrones, pero por supuesto lo normal es usar los blancos de toda la vida. 

miércoles, 1 de abril de 2015

Pollo al chilindrón


   Tal y como os contaba en las últimas entradas, la última aventurilla en la que me he embarcado son unos cursos de cocina española aquí en Linz. Muchos quebraderos de cabeza, buscar recetas típicas de distintas regiones, que se puedan preparar con ingredientes que se encuentren aquí a buen precio, que vayan a gustar a todo el mundo... 

   Mucho buscar, rebuscar, investigar, probar... rescatar recetas de toda la vida, como las patatas a la importancia, o probar recetas nuevas que nunca había preparado, como este plato que os traigo hoy: el pollo al chilindrón.

   A la hora de preparar las recetas, muchas veces he tirado de libros de cocina, de pedir recetas y opiniones a conocidos... pero también, por supuesto, de blogs de cocina. Uno de los que nunca fallan a la hora de buscar recetas impecables, tanto modernas como sobretodo tradicionales es Mercado Calabajío. Me habréis leído otras veces opiniones sobre él. y es que Carlos me vuelve loca con todas sus recetas, Sus paso a paso, sus fotos, los platos que se salen de la pantalla... y sobre todo, que nunca fallan. 

   Así que esta receta de Pollo al chilindrón viene adaptada de la de Mercado Calabajío. Mi salsa es más espesa. ¡Ay! que salsa, no se puede dejar de mojar pan... He utilizado menos jamón, que aquí en Austria es producto de lujo, y los pimientos son piquillos. 

   A la hora de elegir el pollo, a mi gusta usar contramuslos. Quedan muy jugosos, se quita bien la piel, y siempre tienen una buena tajada para comer. Por supuesto, se puede hacer la receta con un pollo entero troceado, con muslos enteros... No es conveniente hacerlo con pechuga de pollo, aunque sería más fácil de comer, pero ni tendría tanto sabor ni quedaría tan jugoso. Los contramuslos dan más trabajo pero merece muchísimo la pena. 

   Una receta que no podeís perderos. Aunque yo no lo había preparado nunca, es un plato que había probado varias veces y que estaba deseando aprender a cocinar. Y desde luego a mi casa ha venido para quedarse: sabor intenso, de chuparse los dedos, de toda la vida, con ingredientes sencillos pero aromas que inundan toda la cocina... ¿no os apetece un platito?

martes, 24 de marzo de 2015

Calabaza asada con salsa de yougurt y Zaatar


   La calabaza me vuelve loca. Esto no es novedad. Preparada de cualquier manera: Guisada, en crema, en pastel, en lasaña, simplemente a la plancha. Pero es que este invierno he descubierto una mezcla de especias que me encanta... ¡y que es el complemento perfecto para la calabaza! Podría tomarme toneladas de calabaza asada, con un poco de salsa de yogurt con zaatar por encima... 

   El zaatar, o zataar, zaa´tar..., que yo no conocía hasta empezar a verlo en algunos blogs, es una mezcla de especias típica de oriente medio: sésamo, cilantro, sumac, comino, tomillo limón... un poco dulce, con un toque fresco, y sabor a semillas por el sésamo. Simplemente me encanta.

   Combina perfectamente con verduras dulzonas como la calabaza, el boniato o la coliflor, o con carnes suaves como el pollo o el pescado. Y con los lácteos: perfecta para hacer una salsa con yogurt o queso crema, o para espolvorear sobre un poco de queso de sabor más fuerte. No se dónde se podrá conseguir en España, yo aquí en Austria la he encontrado con las mezclas internacionales de especias en el supermercado. 

   Así que la receta de hoy no es ni receta, es tán solo una idea de preparar una cena rápida y muy ligera. Toda variación es bienvenida. Os cuento cómo está preparado el plato de las fotos, y más abajo os propongo algunas modificaciones.


martes, 17 de marzo de 2015

Patatas a la importancia


   Una vez más vuelvo a desaparecer durante meses. Trabajo, viajes, ocio.. hay veces que no se llega a todo, y una vez más han sido la cocina y el blog lo que han quedado a un lado dentro de este ritmo frenético. 

   Los que me seguís por las redes sociales sabréis que no he parado de viajar en todo este tiempo, pero que poco a poco, también he sacado hueco para un nuevo proyecto relacionado con la cocina que me tiene encantada. En la escuela municipal de Linz organizan cursos de cocina, y he asistido a muchos de ellos. Por ejemplo, allí es donde aprendí a hacer la masa de strudel, galletas de Navidad, y otros platos típicos austriacos. Pero no sólo ofrecen cocina típica de aquí, sino también cocina francesa, italiana, china, tailandesa... y desde hace unos meses, también cocina española. Si, ahí es donde aparezco yo, y ese es el nuevo proyecto. 

   Más o menos una vez al mes, doy una clase de cocina española. La verdad es que he descubierto una nueva faceta que me encanta. No es que yo tenga unos conocimientos impresionantes ni que sea una cocinera de excepción. Pero creo que la pasión y la emoción de cada plato la sé transmitir en las clases. Les cuento historias detrás de cada receta, les intento transmitir un poquito de nuestra cultura, descubrir nuevos sabores... y desde luego los alumnos han salido siempre encantados. Y yo más... Tampoco es que sea excesivamente difícil, ¡hay tantos platos sencillos que no se conocen fuera de España y que les encantan! 

   Pero además de las clases, me encanta todo el proceso que hay detrás. Recuperar y transcribir recetas que siempre he hecho a ojo, buscar nuevos platos que nunca había preparado pero que no podían faltar... Y así es como llegamos a la receta de hoy: patatas a la importancia. 

   Un plato irresistible preparado con 4 ingredientes básicos, que si no lo conoces, sorprende. Y que si ya conoces, sabe a receta de toda la vida, a cocina de la abuela, a cosas sencillas preparadas con cariño... Es una receta que en casa prepara mi padre. Una de las favoritas de mi hermana. De esas de capricho de llamar por teléfono y pedir que te las preparen. 

   Y vosotros ¿conocíais las patatas a la importancia?

martes, 2 de diciembre de 2014

Crema especiada de boniato



   Ya es casi invierno, por aquí hace frío... y a mi lo que me más me apetecen son sopas y purés bien calentitos. Y si además vienen cargaditos de especias y aromas como esta crema de boniato con especias, aún más. 

   Si me seguís por Facebook o Twitter, igual os enterasteis de que hace unas semanas, tras una visita al dentista, tuve que estar a dieta blanda una semana. Así que aproveché para algunas pruebas en la cocina, y para repetir alguna que otra receta que tenía sin publicar o hacía mucho que no preparaba. La verdad es que no me importó demasiado, ya que me encantan las cremas y purés, y llevaba mucho tiempo sin dedicarme a ellos.

   Además, tal y como os conté en el post de la crema de brócoli y Gorgonzola, desde que recibimos una cesta semanal de verduras en casa, estoy descubriendo unas cuantas verduras y raíces nuevas que no había usado nunca. Es el caso de los boniatos o batatas, o patatas dulces como les llaman aquí, que había visto alguna vez pero nunca había probado. 

   Así que cuando en mi cesta me encontré unos cuantos boniatos, empecé a idear qué hacer con ellos. Fue mi compañera de trabajo quien me recomendó probar este puré con boniato y especias. Y como imagináis, no tardé en hacerlo en casa. El resultado nos gustó mucho Es un plato contundente, rico en hidratos, por lo tanto lo prepararemos menos que otras cremas de verduras más ligeras. Pero es estupendo para los días fríos y la larga temporada de esquí y nieve que tenemos por delante. En cualquier caso, como llena bastante, resulta estupendo para tomar tan sólo un cuenco pequeño de primer plato para entrar en calor. 

martes, 25 de noviembre de 2014

Lentejas guisadas con calabaza


   En mi casa siempre se han comido las lentejas con chorizo. O sin él, si queremos un plato más ligero, pero con sabor a pimentón, con su patata, puerro... Hace un par de inviernos descubrí otra forma de hacerlas muy distinta, con limón y especias. Desde entonces las preparo así de vez en cuando también. 

   Pero había oído a mi amiga Laura hablar de las lentejas con calabaza, que es como se preparan en su casa, y tenía muchas ganas de probarlas. Así que finalmente el otro día le pedí la receta. Y como suelo hacer, acabé preparándolas de una forma diferente a como me dijo ella. Así soy yo... Ella tritura todas las verduras juntas, salvo las lentejas, y aunque tiene que estar buenísimo, me parecía más aburrido. A mi me apeteció encontrarme los trocitos de calabaza (que le vamos a hacer si soy una adicta a la calabaza). Además me parece más vistoso así, con los trozos naranjas. 

   Tuvimos la duda de si la calabaza sería demasiado dulce, pero la verdad es que para mi gusto estaba estupenda. Las lentejas tienen ese sabor que combina tan bien con chorizo y panceta como con curry o especias, y con la calabaza no ha sido distinto. Me ha encantado el contraste. Ya tenemos otra receta de lentejas. 

   En este caso las he preparado bastante secas, pero si os gustan más caldosas, tan sólo hay que ir ajustando las cantidades de agua durante la cocción. Un poco más de agua, un hervor, y listo. Los tiempos de cocción también son variables. A mi me gusta la calabaza muy entera, casi crujiente, pero que ceda al morder. Si os gusta más deshecha, acortad la primera cocción y alargad la segunda (ver receta): las lentejas necesitarán en total unos 40 minutos, aunque depende mucho del tipo de lenteja. 

   Espero que os guste esta manera distinta de prepararlas: ligera, fácil, vegetariana, y un buen plato de cuchara para el frío que, al menos a Austria, ya ha llegado. 
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