La semana pasada estuvimos pasando unos días estupendos en el norte de Italia, y como en cada viaje, quise traerme algún recuerdo
comestible. Cuando vi estos calabacines pequeños y redondos, ideales para rellenar, mi imaginación empezó a volar... no pude resistirme.
Al relleno le he dado unas cuantas vueltas, pero tenía en la cabeza rondándome la combinación salmón-queso, que últimamente hemos comido en empanada y en pizza, y me apetecía mucho. Pero como estas últimas semanas hemos comido bastante salmón, tampoco me apetecía que fuera protagonista absoluto de este plato.
Así que tras meditarlo un poco... ¡el resultado fue todo un acierto! Son fáciles de preparar, porque no hace falta hacer bechamel, el queso ricotta o requesón hace una crema con una consistencia estupenda para el relleno, y el salmón y las gambas le dan un sabor muy bueno. Iba a poner unos tomatitos cherry picados... pero se quedaron olvidados en la encimera. Podéis ponerlos si queréis.
Me han encantado estos calabacines. Además de visualmente, que quedan preciosos para rellenar, las semillas no se notan, son muy pequeñas y se puede aprovechar toda la carne, que además es muy suave y da al relleno una textura muy cremosa. Y desde que he descubierto lo cómodo que es el sacabolas para vaciar verduras, lo hago en un momento, lo utilizo hasta para los tomates, es comodísimo.
Si no los encontráis, se pueden comprar calabacines grandes y hacer una especie de
vasitos, como en la receta de
calabacines rellenos de champiñones, que quedan también estupendos.
Ingredientes:
- 3 calabacines redondos pequeños
- 1 cebolla (en mi caso morada)
- 1 lomo pequeño de salmón (125g)
- 1 puñado de gambas descongeladas (75g)
- 1/2 tarrina de ricotta o requesón (unos 125g)
- Sal, aceite de oliva, pimienta
- Queso para gratinar
Cómo preparar los calabacines rellenos de salmón, gambas y ricotta:
Lavamos los calabacines bien y con un cuchillo afilado, les quitamos la parte superior. Con ayuda de un sacabolas (o con una cuchara y un cuchillo) los vacíamos, dejando más o menos un centímetro por las paredes y el fondo.
Ponemos una cazuela grande con agua a hervir con un puñadito de sal. Introducimos los calabacines (que queden cubiertos de agua) y los dejamos cocer unos 8 minutos. Pasado este tiempo los sacamos con mucho cuidado y colocamos en un plato boca abajo, para que escurran el agua.
De mientras, picamos muy fino la cebolla y la ponemos a pochar en una sartén con un hilo de aceite. Cuando empiece a quedarse transparente, añadimos la pulpa del calabacín muy picada. Salamos y dejamos cocinar a fuego medio unos 10 minutos, hasta que el calabacín esté blandito.
Añadimos entonces el salmón y las gambas, todo en trozos de 1 centímetro más o menos, y una pizca de sal y pimienta. Salteamos un par de minutos, hasta que el salmón coja color. Por último, añadimos el queso, lo suficiente para que se haga una crema de la consistencia de la bechamel: Yo he puesto un par de cucharadas grandes. Vamos dando vueltas hasta que se deshaga y se mezcle bien, y si hace falta, añadimos más.
Precalentamos el grill del horno mientras rellenamos los calabacines con la mezcla. Apretamos con cuidado, para que se llenen todos los huecos. Los colocamos en una fuente de horno y espolvoreamos con queso rallado. Como nos sobrará relleno, podemos ponerlo en una fuente pequeña también con queso a gratinar (esta fue la cena del pinche al día siguiente) o guardarlo para rellenar otra verdura, acompañar una pasta...
Metemos a gratinar hasta que el queso se funda y dore un poco.