miércoles, 5 de diciembre de 2012

Pollo al pimentón


   Esta salsa... me ha robado el corazón. Cremosa, intensa, con un punto picante. Está tan buena que parece que a la fuerza tiene que llevar una tonelada de nata. Lleva sólo un chorrito de leche, y porque lo decía la receta (que en realidad decía un vaso de nata y otro de Crème fraîche...), que si no...

   Recetas de pollo en salsa tengo muchas en el blog. La verdad es que me resulta un plato muy socorrido para preparar mientras se hace la cena y llevar a la oficina al día siguiente. O para comer en el momento, que siempre está más rico... pollo a la cerveza, que es lo más fácil del mundo, o pollo a la cocacola, rico y sorprendente, o con pasas como lo hace mi abuela... pero la que os traigo hoy creo que es la que más me gusta de todas.

   Todos los meses en el super regalan una revista de recetas. Es muy bonita, y tiene unas recetas muy originales... que nunca me salen bien. O soy muy torpe, o no entiendo el alemán aún, o son combinaciones de sabores muy raros... pero ya llevo varios fracasos con sus recetas. Además las fotos no corresponden 100% a lo que dice el texto. Pero esta vez sí, me leí tres veces la receta antes de hacerla a ver si todo tenía sentido, y ha sido todo un éxito. 


   Esta vez he usado pimentón de Hungría. Siempre tengo en casa pimentón de la Vera. Si quiero hacer una sopa de ajo, imprescindible, como para otros tantos platos. Pero ese sabor ahumado tan rico me parecía que podía no pegar del todo. Y seguro que quien ideó la receta no la hacía con pimentón de la Vera (por eso de ser una receta austriaca)... por eso mismo el Goulash lo hago con este pimentón de aquí: a cada sabor, su condimento. Pero vamos, que sin ponernos tiquismiquis... ¡vale perfectamente el pimentón que más os guste!

   Si la semana pasada os decía que dejarais el pan de lado, que aunque la salsa de tomate y calabaza estaba muy buena había que cuidarse... hoy nada de eso. Sacad el pan, que nos vamos a poner las botas...

martes, 27 de noviembre de 2012

Sopa mexicana de carne


   Dice mi libro de sopas que esta es una sopa mexicana. La verdad es que no creo que tenga mucho de ese país, cuya gastronomía, gente, paisajes, cultura... me encanta y estoy deseando conocer. Lo mismo resulta que sí, que está inspirada en alguna receta tradicional. ¿Alguien me ayuda?

   Pero supongo que el nombre se lo han puesto por la mezcla de sabores, de ingredientes, por el punto picante, por el chocolate... Si, si, has leído bien, chocolate. Amargo, y muy poquito, pero le añade un punto más de intensidad a la sopa, que está buenísima.

   Y es que esta es una sopa para resucitar. De plato único. De ponerse las botas. De disfrutarla en buena compañía cuando hace mucho frío fuera. O en soledad, en calma.

   Hay gente que dice que cuando está sola no cocina. Que con cualquier cosa se apaña. ¿Vosotros? Yo tengo mis días. Hay veces que me hago cualquier cosa (una ensalada gigante que me encanta). Pero otras veces me doy un capricho de algo que a mi pinche no le guste. O me pongo a cocinar para mi. No me gusta estar sola, y prepararme algo rico me entretiene y me levanta el ánimo. Esta sopa es una buena candidata...

   Sea como sea, mejicana o no, sola o en compañía, probadla. Un poco laboriosa, pero riquísima...

martes, 20 de noviembre de 2012

Albóndigas de pollo con salsa de calabaza y tomate


   Llevamos más de un mes de exceso tras exceso. Y se acercan las Navidades, así que hay que hacer una tregua y cuidarse un poco. Pero ojo, ¡eso no tiene que significar comer aburrido! 
  
   Esta es otra de esas recetas que surgió improvisando, pero que ha llegado para quedarse. Está buenísima. De echo iba a ser para el tupper del día siguiente, pero no pudimos resistirnos y acabó siendo la cena de ese mismo día... 

   Había en la nevera unos contramuslos de pollo. Y no me apetecía hacerlos como siempre. Tenía ganas de comer calabaza. Y el pinche había comprado 1kg de tomates. Pero yo quería calabaza... La idea de la salsa de tomate y calabaza la había visto/leído/oído ya en varios blogs, pero no le había hecho mucho caso. Total ,que con los ingredientes en mente se me antojó, así que me puse a experimentar y el resultado fue fantástico. Está buenísima. Yo hice para que sobre. Se puede embotar o congelar y está buenísima para pasta, para salsa, para fondo para una lasagna... 

   Y las albóndigas de pollo están riquísimas también. En la mayoría de supermercados grandes venden ya carne picada de pollo. Pero yo prefiero hacerla en casa. Creo que es porque la grasa del pollo me da bastante asquete, y la carne picada del super la lleva... si la picamos en casa, le ponemos lo que nosotros queremos. Yo lo hago con la picadora de la batidora, y queda estupenda. Se puede hacer con pechugas de pollo, yo en este caso lo he hecho con contramuslos. Más trabajo y más desperdicio, pero también más jugosos. Al gusto.

martes, 6 de noviembre de 2012

Truco para llevar la pasta en tupper. Salsa de tomate y ricotta


   Si desde hace unos años llevar el tupper de comida al trabajo "está de moda", con los tiempos que corren es casi un imprescindible. Y la pasta es un plato de lo más socorrido, además de barato. No todos los días apetece prepararse la comida para el día siguiente, se acaban las ideas, no hay tiempo...

   Pero llevar la pasta en tupper tiene un problema. Lo que preparas por la noche con muy buena pinta, al día siguiente es un plato pegoteado y reseco. Por eso os quiero contar mi truco. Hace unos meses lo escribí en Twitter y gustó mucho, así que pensé que a alguien más le podía servir si lo publicaba en el blog.

   No es que la pasta quede como recién hecha, para eso no hay truco. Pero (que me perdonen los puristas) es un apaño bastante bueno y nos permite comer un plato de pasta más que decente en la oficina.

   Y de paso, os enseño una salsa muy socorrida y muy rica. La base, tomate y ricotta. Le podemos poner un poco de pollo, cebolla pochada... y estará más rico aún, pero para unas prisas salsa de tomate y un par de cucharadas de ricotta, una pizca de pimienta, ¡y marchando!

viernes, 26 de octubre de 2012

Cementerio de brownie para Halloween


      Ya tenemos unas cuantas ideas para la cena de Halloween, ahora no puede faltar el postre. Y el chocolate siempre triunfa, y más si tiene un aspecto terrorífico como este cementerio... 

   El año pasado preparamos una mousse de chocolate con gusanos, y ahora os propongo esta otra idea original. En la cena de Halloween del año pasado Rossana fue la encargada de preparar el postre, y nos sorprendió con este plato, así que este año me toca  a mi.

   Al ir a buscar la receta para el Brownie, no lo he dudado. El Monstruo de las Galletas. Que pronto se va a cambiar el nombre al Monstruo del brownie, ya veréis. Los prepara de mil maneras, incluso hace fusiones de galleta brownie y magdalenas que te da un subidón de azúcar sólo de ver las fotos, que locura, ¡que rico todo! Así que allá que me fui y como siempre, todo un acierto. Un brownie clásico va perfecto para este cementerio, pero podéis hacer el que más os guste. He adaptado los ingredientes un poco, pero las instrucciones las he seguido al pie de la letra. 100% recomendable, ¡que delicia de brownie!

   Como yo no soy muy manitas he decorado las galletas como he podido. Una glasa de azúcar y limón y unos caramelos de tubo para decorar. Pero puede hacerse también con chocolate, o con galletas decoradas con alguna técnica mejor, claro...

Ingredientes: 
   Para el brownie:
   - 250g de mantequilla
   - 140g de chocolate, cuanto más puro mejor
   - 4 huevos
   - 200g de azúcar
   - 120g de harina
   - Medio vaso de nueces

   Para las tumbas
   - Galletas cuadradas
   - 2 cucharadas de azúcar glass
   - Zumo de limón
   - Pinturas comestibles o chocolate para decorar

Cómo preparar el cementerio de brownie para Halloween:

   Lo primero, hacer el brownie.
   
   Precalentamos el horno a 200º.

   Derretimos la mantequilla y el chocolate. Yo lo hago todo junto al baño maría. También se puede hacer más rápido en el microondas, en periodos de 10-5 segundos, y siempre dando vueltas para que no se queme.

   Batimos los huevos con el azúcar, lo justo para que se mezcle, y añadimos el chocolate con la mantequilla derretidos. Mezclamos e incorporamos la harina y las nueces partidas con las manos.

   Como hay que sacar el brownie del molde y yo no tengo un molde cuadrado desmontable, he forrado uno con papel de horno, para poder sacarlo tirando sin problema. Se hace en un momento y sale solo.

   Vertemos la masa en el molde y horneamos a 180º unos 20 minutos. Yo lo he tenido unos 24 porque lo quería más cuajado, para poder desmoldarlo bien y montar el cementerio. Para que esté en su punto justo, tenemos que pinchar con un palillo y que salga con un poco de masa pegada. A partir de ahí, si lo queremos más seco como en mi caso, unos minutos más y listo.

   Sacamos, dejamos templar y desmoldamos.

   Para decorar las galletas, ponemos el azúcar glass en un vaso y añadimos una cucharadita de zumo de limón. Mezclamos y vamos comprobando la consistencia, queremos una pasta que podamos extender y quede lisa, pero que no se resbale fuera de la galleta. Un poco más de zumo o de azúcar y probar. Es muy fácil.

   Ponemos las galletas en una superficie lisa y las cubrimos con la glasa. Dejamos reposar sin tocar al menos una hora.

   Decoramos con chocolate o con colores, haciendo cruces, inscripciones y sangre.

   Tan sólo queda montar el cementerio. Colocamos el brownie en una fuente y cortamos porciones pequeñas. Con una espátula pequeña o con dos tenedores sacamos algunas de su sitio, descolocando el suelo como si fuera tierra removida. 

   Clavamos las lápidas, que no queden rectas, para que tenga más aspecto de abandonado...


   ¡Si es que los zombies están saliendo de sus tumbas!

   

miércoles, 24 de octubre de 2012

El monstruo del lago Ness - Receta de Halloween


   En la última fiesta de Halloween invitamos al monstruo del lago Ness a cenar. Vino encantado, pero lo que no sabía... ¡Era que él era el plato fuerte! 

   La mayoría de recetas de Halloween llevan salchichas, masas, queso... pero esta especie de culebra es una opción ligera (y divertida) para preparar un plato de Halloween diferente. Un toque fresco en la mesa y válido para todo tipo de dietas.

   Este tipo de pepinos largos, creo que les llama holandeses, son los que se encuentran aquí en Austria casi siempre. Me gustan para este tipo de platos de "crudités" porque saben muy poquito y puedes comer un montón sin que repita.

   La salsa yo la he hecho con yogurt griego, zumo de limón, tahine y semillas de sésamo (inspirada en esta receta de Gastronomía&Cía) pero podéis poner lo que os guste: cualquier hierba o especia, o queso azul... hay un montón de opciones.
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