Esta es una de las recetas preferidas de mi hermana, y por tanto se hace casi cada semana en casa. Ella siempre lleva la comida en tupper al trabajo, y estos pimientos son perfectos para eso. De echo, están más ricos así, de un día para otro.
Es una receta un poco elaborada, pero merece muchísimo la pena. Mi pinche ya me está diciendo que a ver cuando repito, y casi está aún rebañando lo último que queda de salsita...
El primer paso para esta receta es la sopa de carne y verduras que os mostraba el otro día, de la que utilizaremos para esta receta la carne, las verduras, y medio litro de caldo.
Es la primera vez que hacía estos pimientos rellenos, con lo que me han quedado un poco blanditos. Mi consejo es añadir menos bechamel que lo que veis en las fotos, o que esta sea más firme, según os gusten más o menos suaves u os tenga que cundir más o menos la carne. En cualquier caso, el sabor es espectacular, muy suave y rico.
Ingredientes:
Para la sopa:
- 1 puerroPara la sopa:
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
- 300g de morcillo o zancarrón
- 1 puñadito de garbanzos (en remojo unas horas si los vais a comer con la sopa)
- 1 manojo pequeño de perejil
- Sal
Para los pimientos:
- 1 buen bote de pimientos asados enteros, para rellenar
- 2 dientes de ajo
- 1/2 cebolla
- Harina
- Perejil
- 2 huevos
- Aceite de oliva
- Nuez moscada
- Sal
- 1 vaso de leche
Preparación:
El primer paso es hacer la sopa con las verduras y la carne, según la receta anterior. Si lo hacemos el día anterior, podemos cenar una rica sopa, acordándonos de reservar medio litro de caldo para los pimientos rellenos.
En la picadora, trituramos las verduras y la carne (el morcillo) que hemos usado para la sopa. Según nos guste más o menos picado, pero con que se desmenuce bien todo será suficiente.
A parte, preparamos una bechamel. Ponemos en un cazo una cucharada de aceite, y añadimos una cucharada de harina. Mantenemos un par de minutos al fuego, removiendo con unas varillas, para que pierda el sabor la harina. A continuación, añadimos la leche poco a poco. Ponemos un chorrito, y con las varillas damos vueltas hasta que se absorba toda. Añadimos un chorrito más, y movemos hasta que se integre... así hasta añadir el vaso de leche. Ya sólo queda dar vueltas hasta lograr la consistencia que queramos. Una pizca de sal y un poco de nuez moscada y mezclamos bien.
Incorporamos la bechamel a la carne con las verduras, y mezclamos bien. La vamos añadiendo poco a poco, para ver lo consistente que queremos el relleno. A mi me quedó muy clarito esta vez y los pimientos se aplastaban bastante.
Rellenamos los pimientos con ayuda de un tenedor. Cuando los tengamos todos listos, los rebozamos. Podríamos saltarnos este paso si queremos que el plato sea algo más ligero, pero así con el rebozado quedarán más jugosos ya que se empapan con la salsa. Los pasamos por huevo batido y harina, y los freímos en abundante aceite caliente. Tan sólo tienen que tomar algo de color por fuera, con cuidado de que no se desprenda el rebozado. Los reservamos.
Sólo nos queda hacer la salsa. En una cazuela ancha, con un buen chorro de aceite, ponemos a dorar los ajos muy picaditos. En cuanto tomen algo de color, añadimos la cebolla muy picada y bajamos el fuego. Pochamos durante un par de minutos. Incorporamos el perejil picado. No hace falta incorporar sal, ya que utilizaremos caldo que ya es salado.
Añadimos una cucharada de harina a la cazuela, y removemos bien. Por último, añadimos medio litro de caldo y dejamos cocer a fuego lento hasta que la cebolla esté bien hecha y la salsa haya espesado un poco. La pasamos por el pasapurés para triturar el ajo y la cebolla.
Por último, colocamos con cuidado los pimientos en la cazuela y los cubrimos con la salsa. Dejamos hervir suave un par de minutos para que se integre todo y se calienten los pimientos.
Es un plato de lujo, que se puede dejar sin problema listo de un día para otro, ya que reposados están aún mejor. Que aproveche.

















