miércoles, 30 de marzo de 2011

Crema de coliflor, manzana y curry


   Cuando vi esta crema en Pan y Varios me quedé, como suele pasarme, loca por probarla. Me gusta mucho experimentar con las especias en la comida del día a día, y esta crema me parecía perfecta para ello. 

   Las verduras las hice en el horno, según la receta original, pero creo que no compensa. En su caso, aprovechó que tenía que encender el horno para asar un montón de verduras, pero si no es el caso, se tarda mucho y creo que no compensa ponerlo sólo para la crema. La próxima vez haré la coliflor al vapor, y la manzana asada o en un cazo con un poco de agua. Porque habrá próxima vez, eso seguro... el sabor es fantástico, y se puede tomar caliente o templada, que ya apetece más con el buen tiempo.

Ingredientes:
   - 1 coliflor pequeña
   - 2 manzanas
   - 1 diente de ajo
   - 1/2 cebolla
   - 1 cucharada de curry en polvo
   - 1/2 caldo de verduras
   - Aceite de oliva
   - Aceite de sésamo (opcional)
   - Semillas de sésamo
   - Sal, pimienta

Preparación:
   Lo primero que tenemos que hacer, es asar las verduras. Se pueden hacer en el horno a 180º (a mi me tardaron casi una hora). Yo recomiendo hacer la coliflor en trozos pequeños al vapor, y la manzana junto a la cebolla con un poco de agua en un cazo a fuego suave. 

   En una cazuela, doramos el diente de ajo en láminas y añadimos el caldo y el curry. Reservamos unos trocitos de coliflor para decorar y añadimos el resto junto a la manzana, al caldo. Dejamos hervir unos minutos, salpimentamos y trituramos. A mi me gusta bastante cremosa, pero podemos añadir un poco más de agua si queremos. En cualquier caso, si hacemos la coliflor al vapor en vez de al horno, la crema quedará más líquida que lo que veis en las fotos.

   Servimos en cuencos individuales, que decoramos con unas semillas de sésamo, unos trocitos de coliflor y unas gotas de aceite de sésamo. 



lunes, 28 de marzo de 2011

Bacalao Dourado o Bacalhau à Brás



   En mi última visita a Bilbao me traje una pequeña remesa de Bacalao. Hasta ahora no me había animado mucho a prepararlo en casa, pero a partir de ahora cada vez que venga visita de España, encargo bacalao. Como echo de menos el pescado aquí en Viena...

   Esta receta tenía muchas ganas de hacer esta receta típica portuguesa. La probé una vez. No tengo ni la más remota idea de dónde, pero me quedé con el nombre. Bacalao dourado, o dorado, es por el bonito color del plato... pero no sabía ni que llevaba. 

   Así que cuando tenía unas estupendas migas desaladas, me puse a buscar la receta. La encontré en algunos blogs, pero me quedé con la receta de Mercado Calabajío. Sus recetas, además de perfectamente explicadas paso a paso, son éxito asegurado... Allí he descubierto el otro nombre de la receta, en portugués Bacalhau à Brás. Parece ser que este era el nombre de un mesonero de Lisboa que puso de moda este delicioso plato. 

   El resultado, riquísimo. Y se hace con 4 ingredientes. Aunque al leer la receta puede parecer un poco elaborado, todos los pasos son muy sencillos, y merece muchísimo la pena.


Ingredientes:
   - 250g de bacalao salado. Yo usé unas buenas migas
   - 2 patatas
   - 2 huevos grandes
   - 1/2 cebolla
   - 2 dientes de ajo
   - Sal, aceite de oliva virgen extra

Preparación:
   Lo primero que tenemos que hacer es desalar el bacalao. Para ello, lo ponemos en agua fría en remojo unas 24-36 horas. Durante este tiempo deberemos cambiarle el agua unas tres horas, y conservar siempre en la nevera. El tiempo dependerá del grosor de las piezas. Yo tenía unas migas grandes, así que lo tuve algo menos de 24 horas y quedaron perfectas.

   A la hora de preparar el plato, lo primero es freír las patatas, muy finitas, tipo patatas paja. Para ello, las pelamos y lavamos, y las cortamos lo más finitas que podamos. Si tenemos una mandolina, perfecto. Si no, yo lo hice con paciencia y un cuchillo bien afilado... no se tarda tanto. Ahora es donde viene el truco: para que no se peguen, las ponemos unos minutos en un cuenco con agua fría antes de freírlas. Así perderán el almidón y no se pegarán nada.

   En abundante aceite muy caliente, freímos las patatas muy bien secas en un papel de cocina, en tandas para que no se amontonen mucho, hasta que estén doradas. Las colocamos sobre otro papel de cocina para que suelten el aceite sobrante y reservamos.


   Mientras vamos friendo las patatas, cocinamos al vapor unos minutos el bacalao, para poder desmigarlo cómodamente. En una vaporera es lo más cómodo. Si no tenemos, en una sartén con un mínimo de agua y con tapa, lo haremos perfectamente. Un par de minutos es suficiente. Después, lo dejamos templar y lo desmigamos.

   En una sartén grande, en la que luego pondremos todos los ingredientes, ponemos a pochar la cebolla muy picada. En la misma sartén, ponemos un diente de ajo entero con piel pero golpeado, que luego retiraremos. Aparte, en un mortero, majamos el otro diente de ajo y le añadimos un dedo de agua. 

   Cuando la cebolla esté muy blanda y ligeramente dorada, retiramos el ajo y añadimos las migas de bacalao. Cocinamos un par de minutos, y añadimos el ajo que teníamos majado con el agua. Removemos hasta que se evapore el agua, y entonces añadimos las patatas.

   Cocinamos todo junto otro par de minutos, para que se mezclen los sabores.


   Batimos los huevos con una pizca de sal y la añadimos a la sartén. Removemos hasta que cuajen, pero sin que llegue a quedarse seco.

   Servimos caliente con unas tostas de pan para acompañar. Podemos colocar sobre el plato cebolla, perejil picado y aceitunas negras. Pero yo lo acompañé de una sencilla ensalada de tomate, que combina perfectamente con el sabor.


jueves, 24 de marzo de 2011

Lentejas especiadas con limón: lentejas a las Mil y una noches


   Esta receta la tenía pendiente de hace mucho tiempo, y cuando vi el concurso de Recetas de Rechupete y Le Creuset supe que había llegado el momento. La vi en la revista Lecturas de Cocina del invierno pasado, y desde entonces estaba en pendientes... junto a tantas otras.

   Cuando mi casa se ha llenado de aromas y he probado el sabor junto al limón  y con un ligero toque picante, me ha venido el nombre Lentejas a las Mil y una noches a la cabeza, así que así os las presento. Un plato de cuchara, pero vegetariano, ligero, perfecto para la primavera que ya está llegando, ideal para un día como hoy en Viena, con casi 20 grados en la calle, en el que da gusto estar al sol, pero aún apetece algo calentito cuando te sientas a comer.

   Mi pinche es mucho menos atrevido que yo para los sabores intensos y diferentes, más de la idea de que unas lentejas tienen que saber a lentejas (con chorizo). Pero le han encantado. Se ha quedado con ganas de repetir, porque a pesar de todo su aroma, son suaves y entran fenomenal. Tenéis que probarlas. 

   Las fotos no les hacen justicia, para nada. Tengo la luz fastidiada y además el aceite por encima ha afeado bastante el aspecto, aunque para nada el sabor. Pero he visto que acababa hoy el concurso, así que no he tenido tiempo de repetir. Pasaros por el blog de Alfonso, tiene unas recetas fabulosas, si no lo conoceis os va a encantar.

Ingredientes (para 4 personas):
   - 250g de lentejas pardinas
   - 2 cebollas
   - 1 limón y medio
   - 1 patata grande
   - 3 dientes de ajo
   - 2 cayenas
   - 1 cucharadita de canela en polvo
   - 1 cucharadita de comino en polvo
   - Aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta

Preparación:
   Cortamos las cebollas en trozos muy pequeños y las ponemos a pochar con un chorrito de aceite de oliva. Tras un par de minutos incorporamos 2 de los ajos muy picados y cocinamos otro minuto más.

   Limpiamos las lentejas con agua fría para que pierdan el polvillo y las añadimos a la cazuela, junto a la canela, el comino y las cayenas desmenuzadas. Cubrimos con 2 litros de agua y añadimos sal y un poco de pimienta.

   Pelamos la patata y a cortamos en cubos de 1cm. La añadimos a la cazuela y cocemos durante 35 minutos, o hasta que las lentejas estén hechas. Yo he comenzado con la cazuela medio tapada y luego he subido un poco el fuego sin tapa para reducir un poco el agua.

   Exprimimos uno de los limones. El otro medio limón lo cortamos en rodajas muy finas. Reservamos cuatro de ellas entera para decorar y el resto las partimos en trozos.

   Cuando las lentejas estén en su punto, las retiramos del fuego y añadimos el zumo y los trozos de limón. 

   En una sartén, con un buen chorro de aceite, doramos el otro ajo en láminas muy finas.

   Servimos las lentejas en 4 platos, y las decoramos cada una de ellas con la rodajita de limón que teníamos reservada. Con una cucharita, ponemos los ajos junto al aceite de freírlos repartidos por el plato.



   Espero que os gusten tanto como a mí, están buenísimas. 

    

martes, 22 de marzo de 2011

Raviolis rellenos de espinacas y ricotta


   Hace tiempo que tenía pendiente mostraros esta receta. Hace bastante que me compré la máquina de pasta, y aunque es algo que me encanta, utilizo muy poquito, más que nada por falta de tiempo, por no parar por casa. Pero la verdad es que con ponerse un rato a media mañana se prepara enseguida una fantástica pasta casera, que está buenísima y además es muy divertido, perfecto para un fin de semana lluvioso, por ejemplo.

   Tenía muchas ganas de probar a hacer pasta rellena, estaba convencida de que era como realmente iba a sacar provecho a la maquinita. Y así ha sido. Me he estrenado con estos raviolis rellenos de espinacas y ricotta que saqué del blog de Comer y Cantar, y que están buenísimos.

   Para la salsa pensé en algo que no enmascarara el sabor del relleno, pero no me apetecía salsa de tomate. Así que opté por un poco de cebolla pochada, casi caramelizada, jamón serrano y pasas, que al relleno le iba estupendamente. Todo un acierto.

Ingredientes:
   Para la pasta: 
   - 200g de harina
   - 2 huevos
   - 2 pizcas de sal
   - 2 chorritos de aceite

   Para el relleno:
   - 1 bolsa de espinacas congeladas (o frescas)
   - 1 tarrina de queso ricotta
   - 1 puñado de piñones

   Para acompañar
   - 1 cebolla
   - 1 puñadito de pasas
   - 2 o 3 lonchas de jamón serrano
   - Aceite de oliva
   - Queso parmesano rallado

Preparación:
   Lo primero que hay que hacer es preparar la pasta, mezclando todos los ingredientes, tal y como se indica en mi receta de pasta casera. La dejamos reposar media hora por lo menos, mientras preparamos el relleno.

   Para ello, cocemos las espinacas en abundante agua hirviendo con sal, unos 10 minutos. Cuando estén listas, las escurrimos muy bien, apretando con una cuchara contra las paredes de un colador, para que pierdan todo el agua. A continuación, le vamos añadiendo el queso ricotta hasta formar una pasta cremosa y consistente. Esto lo podemos hacer al gusto, pero yo empleé más o menos media tarrina. Añadimos unos piñones, unos 15, y mezclamos bien para que se repartan.

   Una vez reposada la pasta, comenzamos a pasarla por los rodillos de la máquina, tal y como hacíamos para los tallarines. En este caso queremos una pasta muy fina, yo lo fui pasando por los rodillos cada vez más juntos hasta llegar al último o anteúltimo número de la rueda. 

   Una vez lograda una tira larga y fina de pasta, la cortamos por la mitad y colocamos bolitas de relleno sobre una de las mitades. Tienen que ser no muy grandes o los raviolis nos quedarán tremendos. 


   Tapamos con la otra mitad de la tira de pasta y con los dedos vamos apretando muy bien contra el relleno para cerrarlos y que salga todo el aire. Es importante para que luego no se rompan al cocerlos. Una vez bien apretados, con ayuda de un corta-ravioli, les damos forma. Los vamos separando de la masa y los colocamos sobre una bandeja enharinada hasta la hora de cocerlos sin que se amontonen o se pegarán unos a otros. 

   Si no tenemos este cortador redondo, podemos hacerlo con un cortador de pastas, o darles forma cuadrada con un cortapizzas, aunque quedan más bonitos con los bordes en zigzag.

   Otra forma de rellenarlos es colocar el relleno de la misma forma, pero plegar la masa sobre sí misma para que los raviolis nos queden en forma de media luna.


  Una vez terminados, los cocemos en abundante agua hirviendo con sal durante 4 o 5 minutos.


   Salsa de jamón y cebolla:

   En una sartén grande, ponemos a pochar la cebolla cortada en daditos con un chorrito de aceite a fuego muy suave. La mantenemos sin que se queme unos 15 minutos, para que nos quede prácticamente caramelizada. 

   Añadimos el jamón cortado también en daditos o tiras y las pasas y salteamos durante un minuto. Añadimos entonces la pasta recién cocida y salteamos para que se mezcle bien. 

   Servimos espolvoreando con queso parmesano rallado, ¡y a disfrutar de nuestra propia pasta casera rellena!


jueves, 17 de marzo de 2011

Rollitos variados de sandwich


   La receta de hoy es una idea muy fácil de hacer y que resulta muy aparente como picoteo, para sacar como aperitivo o para una cena con amigos. Incluso para una fiesta infantil son muy vistosos. Además, se pueden hacer con todos los rellenos que queráis, adaptados a todos los gustos. 

   Los que veis en la foto, son de tres rellenos diferentes: atún y tomate, Philadelphia y jamón cocido ahumado, y Cottage cheese, ricota y jamón cocido. Los dos primeros rellenos, al ser más cremosos, hacen que el pan permanezca pegado por sí mismo. Para el último, tuve que poner unos palillos para sujetarlo, pero no hay problema, y además también quedan muy bonitos.

   El pan que he utilizado, es tipo tramezzini, un pan de molde blanco italiano, algo más grande que las rebanadas normales. Pero se puede hacer sin problema con un pan de molde sin corteza.



Ingredientes:
   - 6 rebanadas de pan molde tipo tramezzini, o cualquier otro pan de molde sin corteza
   
   Para el relleno de atún y tomate
   - Una lata de atún en aceite, de las alargadas
   - 3 cucharadas de tomate triturado
   - 1 chorrito de ketchup

   Para el relleno de Philadelphia y jamón
   - 2 cucharadas de Philadelphia
   - 3 lonchas tamaño sandwich de jamón cocido ahumado

   Para el relleno de queso y rúcula
   - 2 cucharadas de Cottage cheese
   - Unas hojas de rúcula
   - 1 loncha de jamón cocido

Preparación:
   Para que resulte más fácil enrollarlos, lo primero que debemos hacer es aplastar ligeramente el pan con un rodillo. Luego tan sólo hay que colocar el relleno, del mismo grosor que el pan aproximadamente, con cuidado de que llegue bien hasta los bordes. Se puede hacer con lo que más os guste, pero conviene que sean bastante secos para que no se nos humedezca el pan.

   Enrollamos, y cortamos en 6 trozos iguales, que colocamos sobre una fuente.



   Relleno de atún: desmenuzamos el atún bien escurrido y le añadimos el tomate. Para que tenga un toque un poco más dulce, podemos añadir un poquito de keptchup a la mezcla.

   Relleno de queso y jamón: Cortamos el jamón cocido (si tiene sabor ahumado le dará un toque muy rico) en taquitos lo más pequeños posibles, y lo mezclamos muy bien con el queso Philadelphia.

   Rellenos de queso y rúcula: En este caso, extendemos el queso sobre el pan, y sobre él colocamos las hojas de rúcula bien extendidas. Por último, colocamos unos trozos de jamón cocido (o serrano) también muy repartidas. 



miércoles, 9 de marzo de 2011

Pimientos rellenos de carne


   Esta es una de las recetas preferidas de mi hermana, y por tanto se hace casi cada semana en casa. Ella siempre lleva la comida en tupper al trabajo, y estos pimientos son perfectos para eso. De echo, están más ricos así, de un día para otro.

   Es una receta un poco elaborada, pero merece muchísimo la pena. Mi pinche ya me está diciendo que a ver cuando repito, y casi está aún rebañando lo último que queda de salsita...

   El primer paso para esta receta es la sopa de carne y verduras que os mostraba el otro día, de la que utilizaremos para esta receta la carne, las verduras, y medio litro de caldo. 

   Es la primera vez que hacía estos pimientos rellenos, con lo que me han quedado un poco blanditos. Mi consejo es añadir menos bechamel que lo que veis en las fotos, o que esta sea más firme, según os gusten más o menos suaves u os tenga que cundir más o menos la carne. En cualquier caso, el sabor es espectacular, muy suave y rico.


Ingredientes:
   Para la sopa:
   - 1 puerro
   - 1 cebolla
   - 1 zanahoria
   - 300g de morcillo o zancarrón
   - 1 puñadito de garbanzos (en remojo unas horas si los vais a comer con la sopa)
   - 1 manojo pequeño de perejil
   - Sal

   Para los pimientos:
   - 1 buen bote de pimientos asados enteros, para rellenar
   - 2 dientes de ajo
   - 1/2 cebolla
   - Harina
   - Perejil
   - 2 huevos
   - Aceite de oliva
   - Nuez moscada
   - Sal
   - 1 vaso de leche

Preparación:
   El primer paso es hacer la sopa con las verduras y la carne, según la receta anterior. Si lo hacemos el día anterior, podemos cenar una rica sopa, acordándonos de reservar medio litro de caldo para los pimientos rellenos.

   En la picadora, trituramos las verduras y la carne (el morcillo) que hemos usado para la sopa. Según nos guste más o menos picado, pero con que se desmenuce bien todo será suficiente.

   A parte, preparamos una bechamel. Ponemos en un cazo una cucharada de aceite, y añadimos una cucharada de harina. Mantenemos un par de minutos al fuego, removiendo con unas varillas, para que pierda el sabor la harina. A continuación, añadimos la leche poco a poco. Ponemos un chorrito, y con las varillas damos vueltas hasta que se absorba toda. Añadimos un chorrito más, y movemos hasta que se integre... así hasta añadir el vaso de leche. Ya sólo queda dar vueltas hasta lograr la consistencia que queramos. Una pizca de sal y un poco de nuez moscada y mezclamos bien.

   Incorporamos la bechamel a la carne con las verduras, y mezclamos bien. La vamos añadiendo poco a poco, para ver lo consistente que queremos el relleno. A mi me quedó muy clarito esta vez y los pimientos se aplastaban bastante.



   Rellenamos los pimientos con ayuda de un tenedor. Cuando los tengamos todos listos, los rebozamos. Podríamos saltarnos este paso si queremos que el plato sea algo más ligero, pero así con el rebozado quedarán más jugosos ya que se empapan con la salsa. Los pasamos por huevo batido y harina, y los freímos en abundante aceite caliente. Tan sólo tienen que tomar algo de color por fuera, con cuidado de que no se desprenda el rebozado. Los reservamos.

   Sólo nos queda hacer la salsa. En una cazuela ancha, con un buen chorro de aceite, ponemos a dorar los ajos muy picaditos. En cuanto tomen algo de color, añadimos la cebolla muy picada y bajamos el fuego. Pochamos durante un par de minutos. Incorporamos el perejil picado. No hace falta incorporar sal, ya que utilizaremos caldo que ya es salado.

   Añadimos una cucharada de harina a la cazuela, y removemos bien. Por último, añadimos medio litro de caldo y dejamos cocer a fuego lento hasta que la cebolla esté bien hecha y la salsa haya espesado un poco. La pasamos por el pasapurés para triturar el ajo y la cebolla.

  Por último, colocamos con cuidado los pimientos en la cazuela y los cubrimos con la salsa. Dejamos hervir suave un par de minutos para que se integre todo y se calienten los pimientos.

   Es un plato de lujo, que se puede dejar sin problema listo de un día para otro, ya que reposados están aún mejor. Que aproveche.
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