martes, 19 de mayo de 2015

Receta básica de croquetas. Croquetas paso a paso


   Hace unos días alguien me preguntó si no tenía una receta de croquetas en el blog. Y la verdad es que hasta ahora no me había ni siquiera planteado publicarla. Las razones son varias. Por un lado, no son el tipo de platos que suelo preparar: llevan más preparación, no me gustan mucho los fritos... por otro lado, no era algo que me saliera especialmente bien. 

   A veces la bechamel me salía a la primera, pero otras veces, sobretodo como tuviera prisa o quisiera que saliera especialmente bien, no había manera. Además las croquetas de mi madre, de mi abuela, o de la abuela del pinche son insuperables... ¿para qué hacerles competencia? 

   Pero para los cursos de cocina he tenido que hacer bastantes pruebas y experimentos y al final, además de cogerles el truco, he dado con la receta que para mi, siempre sale bien. Ahora siempre las preparo respetando las cantidades, (antes era a ojo) y siempre me salen perfectas. Y en los cursos han salido también siempre a la primera: así que tenía que compartirlo con vosotros... 

   El primer truco es no escatimar con aceite y/o mantequilla. Fromará una masa con la harina que además de dar más sabor, hará que no salgan grumos después. Segundo truco, ir añadiendo la leche poco a poco, por tandas, esperando a que la harina absorva la tanda anterior antes de añadir más. 

   Sobre los rellenos, por supuesto, el único límite es la imaginación. Desde restos como pollo asado, carne de cocido, verduras, etc. a clásicos como jamón york, queso y huevo, o jamón, pollo, atún, espinacas, bacalao, chipirones... la verdad es que no sabría quedarme con unas. Si el relleno que le pongamos tiene más líquido o lleva queso, trataremos de que la bechamel sea más sólida y consistente, para que sea más fácil formar las croquetas después. 

   A parte de eso, práctica, para lograr una masa suficientemente firme pero jugosa, y que no se deshaga al freir. Mejor empezar a practicar pasándonos de secas, que desesperar por no poder freir las croquetas. Un truco, cuando más fría la bechamel, más fácil resultará. 

   ¿Y vosotros? ¿Tenéis algun truco para que las croquetas salgan perfectas? ¿Y cuales son vuestras favoritas? 

martes, 5 de mayo de 2015

Gazpacho


   Una de las cosas que me he dado cuenta a la hora de preparar los cursos de cocina es de que hay un montón de recetas que preparamos muy a menudo en casa pero no tengo publicadas. Una de ellas, el gazpacho. Ahora que comienza a hacer bueno, y la temporada de tomates ya está aquí, no dejo escapar la oportunidad y ya lo he preparado un par de veces esta primavera. 

   He de reconocer que me gusta más el salmorejo que el gazpacho y por tanto lo hago más a manudo. Pero el gazpacho nos encanta también. Tan fresquito en verano, tenerlo en la nevera listo para tomar es un vicio. 

   Antes, tanto como para el gazpacho como para el salmorejo, pelaba los tomates escaldandolos en agua. Pero es un proceso que me da mucha pereza y además se mancha más. Ahora utilizo otra técnica, que me encanta: Los trituro directamente sin pelar, mejor si es en una batidora de vaso. Y luego lo paso por un colador con la malla algo gruesa. También vale un chino o un pasapurés. Además de ser mucho más rápido y cómodo, la crema queda finísima, es un gustazo para comerla con cuchara o beberla. 

   Otro truco que utilizo a menudo, si quiero tomar el gazpacho en el momento o enseguida, es añadir hielo en vez de agua. Con la batidora se tritura perfectamente con el resto del gazpacho, y si quedara algún trocito, se derrite en un momento. 

   Y poco más que decir sobre el gazpacho. Que no merece la pena comprar gazpacho de bric. Que no cuesta nada hacerlo, es barato (si los tomates están bien de precio), mucho más sano... Y bueno, que yo también pico y compro un bric de vez en cuando... que se que es muy práctico. Pero siempre que puedo casero. Dura un par de días en la nevera sin problemas. Ya no tenéis escusa.

miércoles, 29 de abril de 2015

Mermelada de tomate


   En casa no somos muy de mermeladas. Si por mermelada nos referimos a las tradicionales que se toman en tostadas en todas las casas: melocotón, fresa, ciruela... 

   Lo que si nos gustan son las mermeladas extrañas, por ejemplo de verduras, para acompañar normalmente a una tabla de quesos, o carne de pato... las probamos todas: calabaza, higos, berenjena... y si llevan algún extra, como mostaza, aún mejor. Pero la verdad es que cada bote nos dura meses abierto, comemos muy poquito. 

   Pero con la mermelada de tomate es otra cosa. Nos encanta. Siempre que vamos a España nos traemos unos botes, ya que aquí no la encontramos. Nos encanta para desayunar con una tostada de semillas y queso crema. 

   Así que ahora que los tomates empiezan a saber poco a poco a lo que deberían saber, y los precios van bajando (y aprovechando que nos hemos quedado sin reservas de mermelada...), no hay mejor escusa para hacerla en casa. A mi me gusta con menos azúcar que la proporción habitual en las mermeladas clásicas. Aquí indico un tercio del peso del tomate, pero podríamos incluso ponerle menos cantidad. O más, ¡depende del gusto de vuestra casa! Probadlo y me contáis. 

   Esta mermelada está buenísima para acompañar a cualquier tipo de queso, como el crema de untar, o unas tostas de queso de cabra ligeramente derretidas en el horno. Para chuparse los dedos...


martes, 21 de abril de 2015

Trinxat de col y patata. Receta catalana


   Hoy vengo con un plato muy poco veraniego, pero que he descubierto hace poco y nos ha encantado. 

   Hace mucho tiempo que tenía en la lista de pendientes preparar colcannon, un plato de origen irlandes a base de patata y col. Así que cuando la semana pasada recibí con la cesta de verduras una preciosa col verde rizada, me puse a rebuscar la receta. Y cuando la leí más a fondo me recordó a algo... yo había visto algo similar a El Comidista no hacía mucho... y efectivamente. Así es como encontré el trinxat. Una forma catalana de preparar la col que nos ha encantado. 

   Buscando y rebuscando, he descubierto que no soy la única en ver las similitudes entre el colcannon y el trinxat, mirad si no que rico plato prepararon en Mercado Calabajío... tengo que probarlo también. 

    Mi trinxat es un poco adaptado respecto a la elaboración tradicional. Tiene menos patata que lo que debería, por eso de bajar un poco la cantidad de hidratos. Y lo preparé con col verde rizada, pero se puede hacer con cualquier col. 

miércoles, 15 de abril de 2015

Champis picantes al ajillo


   Hay platos sencillísimos, rápidos, baratos y que pocas veces se preparan en casa. Por falta de costumbre, porque lo típico es comerlos por ahí, por pereza, por no tener la receta correcta...

   Este además es un entrante que me llena de recuerdos y eleva el nivel de morriña a 100. Ayer me acordaba de la última vez que lo comí, en Getxo, estas navidades. Patri recién llegada de Shangai, después de un año. Yo recién aterrizada de Austria... nos pasamos todas las navidades comiendo todos los pintxos que se nos pusieron por delante. Creo que no hubo día sin pintxo... El día de los champis no teníamos ni hambre. Pero fuimos a por un vino, el camarero estaba terminando de montar unos sobre la plancha... y los champis se vinieron con nosotras a la mesa. Una vez allí los repartimos entre todos los que estábamos... no es que sea un pintxo que llene o que sea para compartir... pero que más daba, si aquello era sólo gula.

   Gula y ganas de estar juntas, de charlas y más charlas, de abrazos, menos de los que nos debíamos, de paseos junto al mar, de no parar de reir... os echo de menos chicas. ¡Pero que poquito queda ya para la siguiente ronda de pintxos!

   Y de mientras, me los preparo yo en casa. Nadie me mima más que yo misma, jejeje...

   Después de haber probado varias recetas para la salsa de ajos y guindilla para los champis (nada de champiñones, estos son champis), hace tiempo que me quedé con esta. A veces sale más más blanquita, a veces más colorada, depende del tomate que use, pero siempre igual de rica. Con ese punto (o más que punto) picante que tan bien pega con los champis...

   El truco, hacerlos despacito y a la plancha. Primero boca abajo, luego boca arriba, que suelten el juguillo... Los champiñones, lo más frescos posibles, grandotes. Los que veis en la foto son marrones, pero por supuesto lo normal es usar los blancos de toda la vida. 

miércoles, 1 de abril de 2015

Pollo al chilindrón


   Tal y como os contaba en las últimas entradas, la última aventurilla en la que me he embarcado son unos cursos de cocina española aquí en Linz. Muchos quebraderos de cabeza, buscar recetas típicas de distintas regiones, que se puedan preparar con ingredientes que se encuentren aquí a buen precio, que vayan a gustar a todo el mundo... 

   Mucho buscar, rebuscar, investigar, probar... rescatar recetas de toda la vida, como las patatas a la importancia, o probar recetas nuevas que nunca había preparado, como este plato que os traigo hoy: el pollo al chilindrón.

   A la hora de preparar las recetas, muchas veces he tirado de libros de cocina, de pedir recetas y opiniones a conocidos... pero también, por supuesto, de blogs de cocina. Uno de los que nunca fallan a la hora de buscar recetas impecables, tanto modernas como sobretodo tradicionales es Mercado Calabajío. Me habréis leído otras veces opiniones sobre él. y es que Carlos me vuelve loca con todas sus recetas, Sus paso a paso, sus fotos, los platos que se salen de la pantalla... y sobre todo, que nunca fallan. 

   Así que esta receta de Pollo al chilindrón viene adaptada de la de Mercado Calabajío. Mi salsa es más espesa. ¡Ay! que salsa, no se puede dejar de mojar pan... He utilizado menos jamón, que aquí en Austria es producto de lujo, y los pimientos son piquillos. 

   A la hora de elegir el pollo, a mi gusta usar contramuslos. Quedan muy jugosos, se quita bien la piel, y siempre tienen una buena tajada para comer. Por supuesto, se puede hacer la receta con un pollo entero troceado, con muslos enteros... No es conveniente hacerlo con pechuga de pollo, aunque sería más fácil de comer, pero ni tendría tanto sabor ni quedaría tan jugoso. Los contramuslos dan más trabajo pero merece muchísimo la pena. 

   Una receta que no podeís perderos. Aunque yo no lo había preparado nunca, es un plato que había probado varias veces y que estaba deseando aprender a cocinar. Y desde luego a mi casa ha venido para quedarse: sabor intenso, de chuparse los dedos, de toda la vida, con ingredientes sencillos pero aromas que inundan toda la cocina... ¿no os apetece un platito?
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