miércoles, 30 de enero de 2013

Quiché de calabaza y queso


   Hoy os propongo una nueva receta con calabaza. Hay que ver la de formas distintas en las que se puede cocinar esta hortaliza. Y yo que hasta hace un tiempo siempre la había comido en puré... 

   Esta receta la vi hace mucho en mi libro de recetas de calabaza. Me parecía que tenía que estar buenísima, pero he tardado un montón de tiempo en probarla. Todo un error, porque aunque tenía las expectativas altas... ¡me ha sorprendido lo buena que está! 

   Muy cremosa, con mucho sabor a queso, dulce pero suave... que rica. Está estupenda recién hecha, calentita. Pero es que de un día para otro está aún mejor. A temperatura ambiente o templada, riquísima. 

   La masa que trae la receta está muy buena, pero es un poco rígida: si no se hace en un molde de laterales desmontables creo que se romperá del todo al intentar sacar un trozo. Si tenéis un molde como el mío, al que se le quitan los laterales fácilmente, se puede hacer esta masa, que le da un sabor y una base estupenda. Si no, una masa quebrada normal, incluso comprada ya hecha, de las que vienen enrolladas, quebrada u hojaldre, tiene que quedar muy rica también. Claro que comprado no es lo mismo, pero ahorra trabajo, y a veces es justo lo que necesitamos. 

   Con las cantidad que indico me salió un molde de 25x10cm y una tartaleta pequeña, sin forrar los bordes. Me gusta mucho el efecto de que no tenga los laterales, queda muy vistoso y aguanta muy bien sin desmontarse.

jueves, 24 de enero de 2013

Sopa de ajo



   Tengo unas cuantas recetas en el blog que son fáciles, rápidas y ricas, y que se preparan con cosas que hay siempre en casa. Pero esta se lleva la palma.

   ¿Quieres una sopa de ajo? ¿Tienes a mano un diente de ajo, jamón, pan, pimentón y un huevo? Tienes todo lo que hay que tener para prepararla en 15 minutos. Si tienes un poco de caldo de verduras o de pollo o de carne suave, mejor, si es casero sobretodo. Pero si no, se hace con agua y sale también para chuparse los dedos y entrar en calor, caiga la que caiga fuera...


   La verdad es que en casa de mis padres no es una receta que se haya hecho de toda la vida. Así que cuando me planteé hacerla, que fue al llegar a Viena hace más de dos años, no tenía una referencia de a quien preguntar. Así que mucho leer, copiar, buscar las proporciones que más me gustaban... Unas veces me salía mejor y otras peor, por culpa de hacerlo a ojo. Así que un día me lo planteé y me fui anotando las cantidades hasta llegar a las que os cuento hoy. Es como nos gusta en casa, y siempre la hago así.

   Porque sí, la hago bastante a menudo. Pero en el momento de sacarle la foto para subirla al blog, la miro... y pienso: "Otro día quedará más bonita". Pero no, no es una sopa bonita, que le vamos a hacer. No lo puede tener todo...

   Quiero saber vuestra opinión: ¿Nunca habéis probado la sopa de ajo? ¿Cómo soléis hacerla en casa? ¿Qué le pones de más o de menos? En cada casa se hace de forma distinta, quiero saber cómo es la vuestra y probarla...

   Pero de mientras, entre nevada y nevada, os espero aquí tomándome un cuenco bien caliente de mi sopa de ajo...

jueves, 17 de enero de 2013

Risotto de tomates secos


   Me encantan los risottos. El arroz en general no es mi fuerte en la cocina, pero con los risottos he descubierto un mundo que me tiene enganchada. Con lo que se te ocurra, cocinando a fuego lento, a poder ser disfrutando de un vaso de vino. Además, como hay que prepararlo y comerlo al momento, es una comida (en mi caso) de fin de semana. De olvidarse de las prisas y relajarse media hora (no hace falta más) en la cocina.

   Y además tiene truco... siguiendo unos pocos pasos básicos, los risottos siempre salen bien

   - Los ingredientes que haya que cocinar antes, como pochar cebolla, al principio
   - Añadir el arroz de risotto, y sofreirlo. Sí, es más caro, pero con un paquete de 3€ salen 6 raciones... ¿eso es caro?
   - Un poco de vino blanco, y que evapore
   - Ir añadiendo poco a poco el caldo (mucho mejor si es casero) que tiene que estar caliente y no despistarse ni dejar que esté un rato sin remover.
   - A media cocción podemos añadir el resto de los ingredientes
   - Cuando esté casi en su punto, un puñado de queso parmesano rallado
   - Dejar reposar unos minutos

   Y haciendo esto, triunfamos, seguro. A partir de ahí, imaginación al poder. Puede ser risotto de espárragos trigueros y parmesano, de calabaza, de gambas y salmón ahumado... o este risotto de tomates secos que improvisamos el otro día y que salió para chuparse los dedos.

   El color no es que sea muy llamativo, pero el sabor es intenso y riquísimo. Sólo para amantes del tomate y del queso... si lo sois no os lo podéis perder.

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