miércoles, 27 de abril de 2011

Gazpacho de frambuesas


   Los que me conocéis sabéis que soy una loca de las sopas y cremas. Pero en cuanto pasa el frío me vuelvo loca por las ensaladas, los gazpachos y los salmorejos. Me gustan tal cual, la receta clásica, me gusta tener un brick de gazpacho en la nevera para cuando llegas a casa y no te apetece cocinar, entra tan bien en verano... 

   Pero también me gustan mucho los que llevan frutas o sabores originales, como este gazpacho de melón con menta que os mostraba el año pasado. Por eso en cuanto vi este gazpacho de frambuesas que además habían preparado juntas mis amigas Holly Aprendiendo a Cocinar y Cocinar Para Dos, sabía que tenía que hacerlo. ¡Gracias chicas por esta receta tan rica! 

   Y cuando fui al super encontré las frambuesas a buen precio... ¿Sería una señal? Así que la prueba no se hizo esperar, y aquí está mi adaptación de la receta.  Ahora que no aprieta el calor se puede hacer más cremoso, sin añadir agua, pero en verano estará más rico si lo aclaramos con agua hasta que coja la textura que más nos guste. En casa nos ha encantado, incluyendo al pinche que como sabéis siempre pone cara extraña a mis experimentos, así que esta primavera-verano van a caer unos cuantos...

Ingredientes:
   - 100g de frambuesas
   - 300 de tomates maduros
   - 1/2 cebolla pequeña
   - 1/2 pimiento rojo
   - Un trozo de pepino de unos 7cm
   - 1 diente de ajo
   - Agua fría (opcional)
   - Aceite de oliva virgen extra, vinagre de vino, sal

Preparación:
   Troceamos los tomates en cachos grandes, los salamos abundantemente y dejamos reposar media hora, para que cojan más sabor.
   
   Añadimos las frambuesas (reservando algunas para decorar), el pepino, la cebolla y el pimiento, y trituramos con la batidora hasta tener una crema homogénea. Añadimos 2 cucharadas de vinagre y agua al gusto y volvemos a triturar para que se mezcle bien.

   Añadimos el aceite, unas 4 cucharadas, mezclamos bien y probamos de sal y vinagre. Podemos colarlo si queremos no encontrar las semillas. 

   Dejamos enfriar en la nevera y servimos decorando con una o dos frambuesas.


lunes, 25 de abril de 2011

Solomillo Wellington o Solomillo envuelto en hojaldre


   Esta receta es todo un clásico. Es fácil, queda muy rico, y con una presentación fantástica, digna de una mesa de domingo. Dentro del hojaldre se puede poner lo que más te guste, pero a mi me gusta ponerle un poco de un buen paté y cebolla muy pochada. La combinación del paté caliente con el solomillo es espectacular.

   El solomillo se coloca prácticamente crudo dentro del hojaldre, y se hace en el horno, con lo que el interior queda rosado, estupendo. Mi pinche en un poco maniático con el cerdo poco cocinado, así que lo dejé algunos minutos más en el horno, pero se puede hacer algo menos que lo que veis en las fotos. Aún así, estaba tierno y espectacular... 

   Parece ser que esta forma de cocinar el solomillo (normalmente de ternera o buey) ya era típico en Francia, pero el duque de Wellington, famoso por ganar a Napoleón en la batalla de Waterloo, era un gran amante de este plato, que convirtió en plato principal de sus recepciones. Con ello contribuyó a darlo a conocer en Gran Bretaña y acabó por recibir el nombre de Solomillo Wellington. 

   En cualquier caso, con nombre más o menos rimbombante, es un plato de los que hay que probar y anotar para cuando tengamos invitados. A parte de lo satisfechos que quedarán (nunca falla), la cara que puedan poner cuando les sirvas el solomillo Wellington será para recordar...

Ingredientes:
   - 1 solomillo de cerdo
   - 1 plancha de hojaldre
   - 1 cebolla grande
   - 1 lata de un buen paté
   - Sal, aceite de oliva, pimienta
   - 1 huevo

Preparación:
   Salpimentamos el solomillo y calentamos una sartén con una gotita de aceite. Cuando esté bien caliente, doramos el solomillo por todas sus caras. No tiene que cocinarse por dentro, tan sólo sellarse, unos segundos por cada lado, dorarse ligeramente, para que los jugos queden dentro. Lo retiramos en un plato y dejamos que se enfríe.

   Aparte, en una sartén o cazo, pochamos la cebolla a fuego muy suave, con un chorro de aceite y una pizca de sal. La hacemos a fuego lento durante unos 20 minutos, hasta que esté muy blandita, casi caramelizada. Dejamos enfríar.

   Es importante que el relleno esté frío para que podamos manipular el hojaldre. Si no, con el calor se ablandará y se romperá. Por tanto, cuando esté todo frío, pasamos a montar los ingredientes. 

   Precalentamos el horno a 190º. Extendemos la lámina de hojaldre, y la cortamos un poco más larga que nuestro solomillo, dejando margen para que cierre por los lados. Reservamos también unas tiritas para decorar.

   En el centro del hojaldre colocamos un poco de paté, como unos 3-4mm de grosor, ocupando lo mismo que el solomillo. Sobre él, extendemos la cebolla, y terminamos poniendo el solomillo sobre ésta. Como la pieza que he utilizado yo no estaba entera y se estrechaba hacia el final, la he cortado y puesto en el otro sentido para que quede más igualado.


   Doblamos los extremos del hojaldre para cerrar el tubo por el principio y el final, y a continuación plegamos el hojaldre de un lado cubriendo el solomillo, cerrando bien los extremos. Repetimos con el otro lado del hojaldre y lo colocamos sobre una fuente de horno, con la junta hacia abajo (ahora la cebolla y el paté nos quedarán arriba). 

   Decoramos como más nos guste con las tiritas de hojaldre que habíamos reservado y pintamos todo con huevo batido. 

   Metemos al horno y cocinamos durante unos 18-22 minutos, según nos guste más o menos hecho. 

   Una vez hecho, lo sacamos a una fuente y lo dejamos reposar unos minutos antes de servir. Así tal cual está estupendo, pero se puede acompañar de un poco de mostaza o una salsa o mermelada de frutos rojos. 


   

lunes, 18 de abril de 2011

Mousse de chocolate ligera


   A mi pinche le vuelve loco la mousse de chocolate. Y bueno, todo tipo de yogures, cremas, natillas, etc. de chocolate también, pero la mousse especialmente. Pero como a mi no me gusta, el pobre se tiene que conformar  con comprarlas en el super de vez en cuando... Y es que en realidad en casa comemos poco dulce. Así que cuando me da por sacar la tableta de chocolate, suelo hacer bizcochos o galletas.

   Pero cuando vi esta receta de Cocina para Emancipados, estaba deseando que volviera el pinche de viaje para preparala. No se si se debe llamarse mousse o crema, pero lo que es seguro es que es fácil, rápida, y ligera. A ver, lleva chocolate, ligerísima no es, pero no lleva nada más. Bueno si, agua. ¿Chocolate y agua? ¿Nada más? Pues en efecto, nada más. Ni natas, ni huevos, ni azúcar... agua y chocolate.


   Parece increíble que se pueda lograr esta cremosidad con tan sólo esos dos ingredientes, pero así es. ¡Y encima está bien rica! Bueno, en realidad yo sólo he logrado comerme media copa, y eso que eran pequeñas, pero es que yo y el chocolate tenemos esa relación amor odio... Cuántas veces me habrá dado antojo de chocolate y al llegar al super me he acabado comprando unos plátanos... No intentéis entenderlo. Mejor concentraos en como se prepara este postre tan rico y fácil:

Ingredientes: 
   - 270g de chocolate para postres. 
   - 240ml de agua
   - Hielos

    - Queda más suave la crema final que el chocolate con el que la hacemos, así que no tengais miedo de usar un buen chocolate negro, queda contundente pero suave
    - (Opcional) Hasta 3 cucharadas de azúcar. Yo no le he puesto, y el catador oficial no lo ha echado de menos.


Preparación:
   En un cazo a fuego muy suave, ponemos el agua y el chocolate, removiendo hasta que se funda. En cuanto se haya fundido el chocolate, retiramos. 

   Necesitamos 2 boles de distinto tamaño: En uno pondremos agua con hielo y el otro deberemos ponerlo dentro, como si fuera al baño maría... pero con frío en vez de con calor.

   Ponemos la crema de chocolate fundido en el bol y removemos con unas varillas muy enérgicamente un buen rato. Hasta que, de pronto, la crema coja textura de mousse. Esto pasará al de un buen rato, al enfriarse, pero no hay que desesperarse y seguir removiendo... Hasta que engorda, la crema es muy ligera, así que no cuesta. Así que ya sabéis, con energía...

   Al igual que en la receta original, os dejo el vídeo para que la entendáis perfectamente. Ya no hay escusa para no preparar una rápida y fácil mousse o crema de chocolate...


miércoles, 13 de abril de 2011

Salteado de quinoa, berenjena y champiñones



   El otro día, al publicar en twitter la receta del falso risotto de quinoa con salmón, Laura, de Deliciosas Tentaciones me sugirió su receta de quinoa salteada con verduras. Y claro, tenía que probarla. Y me ha encantado. Tanto o más que el risotto. 

   La verdad es que esta semana que mi pinche ha estado fuera, he tenido una alimentación un poco fuera de lo normal. He experimentado, he probado productos nuevos... muchas verduras, mucho tofu, algas y poca carne. Me ha encantado, estoy deseando repetir muchos de estos platos y me ha servido para depurarme un poquito... aunque en cuanto vuelva el susodicho ¡creo que me voy a comer encantada una mega-hamburguesa!

   Este plato admite todas las verduras que queráis ponerle, y la salsa de soja le da un sabor riquísimo. Además, como os contaba el otro día, la quinoa es un alimento buenísimo que todos deberíamos incluir en nuestra dieta. Aunque puede parecer similar a la preparación del risotto, aquí los granos quedan mucho más sueltos, y la proporción de verduras es mayor. 

Ingredientes:
   - 1 vaso de quinoa
   - 1/2 berenjena
   - 1/2 bloque de tofu, mejor cuanto más tieso
   - 6 champiñones frescos grandes
   - 1/2 cebolla
   - 1 diente de ajo
   - 2 cucharadas de salsa de soja
   - Sal, aceite de oliva

Preparación:
   Lavamos bien la quinoa bajo el agua apretando para que pierda todo el polvillo, y la ponemos a cocer 15-20 minutos en abundante agua con sal.

   El tofu, sobretodo si es blanco, tiene muy poco sabor, por lo que es conveniente dejarlo macerar unos minutos en salsa de soja. Lo cortamos en cubos pequeños y le añadimos la salsa para que repose.

   En una sartén o wok, con un chorrito de aceite, pochamos la cebolla a taquitos durante un par de minutos. Pasado este tiempo, añadimos el ajo muy picado y salteamos un minuto más. 

   Luego incorporamos la berenjena y los champiñones cortados en cuadraditos, y salteamos a fuego medio hasta que se hagan. Entonces añadimos el tofu, reservando la salsa de soja, y salteamos hasta que tome temperatura.

   Por último, escurrimos bien la quinoa y la ponemos en la sartén junto al resto de ingredientes. Damos unas vueltas e incorporamos la salsa de soja del tofu, y un poco más si fuera necesario.



   Servimos bien caliente, ¡y a disfrutar!
   

lunes, 11 de abril de 2011

Huevos al plato


   Los huevos son un plato que se prepara en un momento. Abres la nevera, compruebas los restos que tienes dentro... enciendes el horno, y en un momento preparas una cena rica y fácil. Y tan sólo se mancha un cuchillo, una tabla de cortar y la cazuelita individual. ¿Puede haber algo mejor?

   Recuerdo que mi padre nos los preparaba a menudo hace años. Cazuelitas de barro individuales, tomate casero, algo de chorizo, unos guisantes... Eso es lo mejor de este plato, que lo que le quieras poner en el tomate, va bien. Si quieres hacer un plato muy ligero puedes poner tan sólo unas verduras en el fondo, estará riquísimo también.

   Aunque poner unas rodajitas de chorizo deja un saborcito en el tomate increible. Hace unos días los preparamos con unas rodajas de una salchicha típica de Viena, Käsekreiner, que tiene también un poco de pimentón, y el resultado fue similar.

   En la receta-ejemplo de las fotos puse unas rodajas de chorizo, unos champiñones, y un poco de queso de cabra. Pero lo que se os ocurra irá bien: morcilla, queso rallado, guisantes... Y un buen tomate, eso es fundamental. Lo ideal es que sea casero. Si no, de una buena marca que os guste, pero que sea salsa de tomate, nada de tomate frito.

Ingredientes, por persona:
- 1 huevo
- Salsa de tomate
- Lo que encontréis en la nevera: hoy, chorizo y champiñones
- Algo de queso (opcional)

Preparación:
   Precalentamos el horno a 200º.

   En el fondo de una fuente individual, o una cazuela de barro, ponemos los ingredientes que queramos. En este caso, unas rodajas de chorizo y unos champiñones troceados. Cubrimos con salsa de tomate sin que llegue hasta el borde. En este caso, como los champiñones queremos que se cocinen un poco, metemos la fuente al horno 5 minutos. Si tan sólo ponemos chorizo, o añadimos algo ya cocinado, no sería necesario este paso.


   Sacamos la bandeja del horno y ponemos un huevo sobre la salsa de tomate. Salpimentamos y si queremos, ponemos junto al huevo unos trozos de queso o un poco de queso rallado.


   Horneamos unos 7-8 minutos. Hay que sacarlo según veamos que ha cuajado la clara, pero sin que llegue a quedarse seca la yema.

   Acompañamos de unas buenas rebanadas de pan, ¡son imprescindibles!

viernes, 8 de abril de 2011

Sopa de espinacas, patata y curry


   Por si aún no lo sabéis, me encantan las sopas, las cremas y los purés. Es una de las razones por las que el tema del concurso que organizamos hace unos meses junto a Mumumío fue Recetas de Invierno (os recuerdo que podéis descargaros el PDF con todas las recetas participantes). 

   Esta fue la receta con la que participó Merche, Sweet Honney Bunny. Aunque no fue una de las ganadoras, sí que fue una de las que llamaron mi atención, de esas que sabes que te van a encantar. Y así fue. Ya la hemos hehco unas cuantas veces en casa. Lo siento si no os gusta el curry, ya que últimamente mi cocina está llena de especias, pero prometo que la próxima receta será más tradicional. 

   Esta sopa es calentita y llena de sabor, y en mi versión algo más ligera que la original, que ya el duro invierno pasó y hay que comenzar a cuidarse. Y en combinación con la Creme Fraiche, bien fresquita, toda una delicia. Del tipo de las que le gustan a la reina de las sopas, de la que ya os he hablado alguna vez, Maite, de Hierbas y Especias. Estos días está pasándolo mal, así que desde aquí le dedico un buen tazón de sopa, espero que le llegue todo el cariño que le mandamos desde la blogosfera. 


   Y sin más, vamos con mi versión de la sopa, que se enfría y es una pena...

Ingredientes: 
   - 500g de patatas
   - 1 cebolla grande
   - 200g de espinacas congeladas o frescas
   - 1 litro de caldo de verduras
   - 1 vaso de leche
   - 1 yema de huevo
   - 3 cucharaditas de vermut (yo le puse Sake, ya que estamos... )
   - 2 cucharaditas de curry en polvo
   - Sal, pimienta, aceite de oliva virgen extra
   - 200ml de Crème fraîche

Preparación:
   Picamos la cebolla y la ponemos a pochar en una cazuela con un chorrito de aceite de oliva. Cuando empiece a transparentar, añadimos las patatas peladas y picadas en cubos de 1cm y las espinacas. Añadimos el caldo de verduras y salpimentamos.

   Dejamos cocer a fuego medio unos 15 minutos. Pasado este tiempo, mezclamos en un bol la yema de huevo, el curry, el vermut (o sake) y la leche y lo añadimos a la sopa. 

   Servimos bien caliente con una cucharada grande de Crème fraîche. Merche le añade también unas tiras de salmón ahumado, que seguro que le van genial.

   *Truco: Si no vais a comer toda la sopa en el momento, es mejor no añadir la leche directamente, ya que al recalentarla se puede cortar. Es mejor añadir tan sólo la yema, el sake y el curry, y al servir la sopa incorporar a los platos la cantidad de leche correspondiente, o mezclarlo en un recipiente aparte. 

  

lunes, 4 de abril de 2011

Falso risotto de quinoa con salmón


   La receta de hoy ha sido todo un descubrimiento. La idea me la dio mi amiga Itxaso, aunque la receta no vino con muchos detalles. "Pues sí, lo haces y luego con un poco de leche...". Así que he improvisado. No sabía si el plato terminaría en la basura, pero el resultado ha sido buenísimo. 

   Evidentemente no se parece mucho a un risotto, pero queda cremoso y la idea es parecida... llamémosle falso risotto y que nadie se tire de los pelos...

   La quinoa es algo así como un superalimento. Es un pseudocereal (ya que no es un cereal propiamente) con una cantidad enorme de aminoácidos y de muy fácil digestión. Además tiene muy pocos carbohidratos, muchas vitaminas y minerales, y no tiene gluten. ¿Se puede pedir más? Ah, si, que esté rica.  Yo la probé en ensalada, como si fuera un tabouléh para I Love Tapas, y no sabía muy bien en que otros platos usarla. Tiene un sabor especial y una textura también distinta, que merece mucho la pena probar. En casa ya se ha adueñado de un huequito en nuestra dieta.


   Me ha gustado mucho este falso risotto con salmón, os animo a que lo probéis y me deis vuestra opinión. 

Ingredientes (para 2 personas):
   - 1 vaso de quinoa
   - 1 lomo de salmón, como una ración pequeña
   - 1/2 cebolla
   - 5 tomatitos cherrys (o tomate normal)
   - 1/2 vaso de vino blanco
   - 1/2 vaso de leche
   - Queso brie o camembert
   - Sal, aceite de oliva, pimienta

Elaboración:
   El primer paso es elaborar la quinoa. Hay que lavarla muy bien antes de cocinarla en agua fría, para eliminar todo el polvillo exterior. Una vez lavada y escurrida, la ponemos en una cazuela y la calentamos unos minutos, para que se evapore el agua y se tueste ligeramente. Cuando empiece a desprender un aroma a tostado, le damos unas vueltas más y añadimos algo menos de 3 vasos de agua. La proporción normal es de 1 de quinoa y 3 de agua, pero en este caso luego le añadiremos más liquido.

   Añadimos un poco de sal y cocemos a fuego medio unos 15-20 minutos, hasta que se absorba todo el agua. Una vez cocida, la quinoa se vuelve transparente.

   De mientras, picamos la cebolla en trozos pequeños y la ponemos a pochar en una sartén con un chorrito de aceite. Una vez bien blanda, añadimos el salmón en tacos de unos 2cm y el tomate muy picado. Salpimentamos y salteamos durante unos minutos.

   Cuando esté hecho el salmón y cocida la quinoa, añadimos el vino a la sartén. Enseguida incorporamos la quinoa y removemos bien. Seguimos cocinando unos minutos a fuego algo fuerte hasta que se absorba y reduzca todo el líquido. 

   Retiramos del fuego y añadimos la leche, removiendo hasta que se mezcle bien. 

   Servimos bien caliente y colocamos unas rodajas de queso brie sobre cada plato. La mezcla del queso derretido con la quinoa y el salmón es espectacular. 


viernes, 1 de abril de 2011

Ensalada templada de gulas y queso de cabra


   Por si aún no os habéis dado cuenta, me encantan las ensaladas. Son fáciles de preparar, admiten todo tipo de ingredientes, son ligeras, frescas, y están riquísimas.

   Esta ensalada está buenísima. Nos la preparó nuestra amiga Mai la ultima vez que nos vimos, en su casa en Navidad. De hecho creo recordar que fue el 31 de diciembre, así que esta fue parte de nuestra última comida del año. Dani, Mai, muchísimas gracias por la receta (y lo demás) y un besote enorme, ¡tenemos muchas ganas de veros!

   La idea original es con canónigos. Como son unas hojas fuertes y con sabor, son la base perfecta para esta ensalada de sabores y texturas. En nuestro caso hemos usado una mezcla de espinacas, rúcula y canónigos que ha resultado muy buena también. Lo importante es hacerla con unas hojas de este estilo. 

   Las gulas las hemos usado de lata. Vienen preparadas al ajillo, y tienen la cantidad justa para una ensalada o un revuelto, por lo que siempre tengo alguna como fondo de despensa. Eso sí, tienen muchísimo aceite, ¡así que lo primero que hay que hacer es escurrirlas a conciencia!


Ingredientes:
   - Canónigos o alguna hoja fuerte para ensalada: rúcula, espinacas...
   - Queso de cabra. En rulo o tipo ensaladas.
   - Gulas
   - Cebolla frita (tipo Ikea)
   Para el aliño:
   - Sal, aceite de oliva virgen extra, vinagre de módena

Preparación:
   Colocamos los canónigos repartidos en el fondo del plato. Sobre ellos, ponemos el queso de cabra cortado a trocitos. 
  
   En el último momento antes de servir, hacemos las gulas. Si vienen preparadas, tan sólo será necesario escurrir bien el aceite y ponerlas en una sartén sin más aceite. Las hacemos unos minutos hasta que se templen. Si vienen sin preparar, ponemos un chorrito de aceite en la sartén y doramos un ajo en láminas finas. Opcionalmente podemos añadir una guindilla. Cuando empiecen a tomar color, añadimos las gulas y cocinamos hasta que se templen.

   En un vaso, ponemos la sal, el aceite de oliva virgen extra y el vinagre de módena suficiente para aliñar la ensalada. Con una cucharita, removemos con energía hasta que emulsione (se junte sin que podamos distiguir las partes) formando una crema.

   En el momento de servir, colocamos las gulas templadas (podrían ser ya frías también) sobre la ensalada, y sobre ellas un poco de cebolla frita. Aliñamos con nuestra emulsión y servimos.

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